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COLETI, Diccionario histórico geográfico de la América Meridional. Venecia, 1771. Dos tomos en un volumen. El padre José Domingo Coleti nació en Venecia en 1727, y falleció en la misma ciudad en 1798. En cuanto a la obra de don Antonio de Alcedo, sólo diremos que se comenzó a publicar en Madrid el año de 1786, y que tardó tres años la impresión, pues el tomo quinto, que es el último, salió en 1789. No conviene que dejemos pasar desadvertidas algunas noticias, que relativamente a Alcedo se han publicado recientemente en Quito.
El Sr. doctor don Pablo Herrera asegura que Alcedo nació en Quito el año de 1735, y añade que hizo sus estudios, con grande lucimiento en el colegio seminario de San Luis; ahora bien, don Dionisio de Alcedo, padre de Don Antonio, concluyó el período de su presidencia en diciembre de 1736; si su hijo Antonio nació en 1735, díganos el Excmo. señor Herrera cómo se verificó esa maravilla de que un niño, de un año apenas de nacido, fuera colegial, y estudiara, y no como quiera, sino con lucimiento, y con grande lucimiento...
En El Iris, periódico del cual hablamos ya en otra nota, publicó Cevallos (el Sr. Dr. D. Pedro Fermín) un artículo biográfico acerca de Alcedo, y dio a luz en él una partida bautismal, por la que le pareció que constaba evidentemente que don Antonio de Alcedo había nacido en Quito, el 11 de marzo de 1736; pero esa partida bautismal no es la del autor del Diccionario Geográfico, sino la de un otro hijo de don Dionisio, nacido en Quito y fallecido después de pocos meses. Sin embargo, la equivocación era fácil, pues el nombre de Antonio inducía a creer que se trataba del autor del Diccionario; empero, conviene notar que don Dionisio solía poner a sus hijos varones muchos nombres, entre los cuales siempre se contaba el de Antonio. El autor del Diccionario era mayor que su hermana Andrea, y ésta nació en Mayo de 1735; ese Antonio Leandro, nacido en 1736, no es, pues, el coronel don Antonio Alcedo y Bejarano. Véase lo que dijimos en el Tomo quinto de esta misma Historia. (Página 65.ª Nota 9.ª).
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El Conde de la Monclova, virrey del Perú, escribiendo al Rey, emitía acerca del mapa del padre Fritz el concepto siguiente: «Aunque está muy satisfecho (el Padre Samuel Fritz), de lo bien delineado de él, porque da á entender ha visto todo lo dibujado; le he insinuado no ser fácil registrarse las distancias, que de una y otra parte del río describe, poniendo con tanta especialidad los nombres de las naciones de indios. Y, aunque ha procurado satisfacer mi duda, confieso que no lo ha conseguido y quedo inclinarlo á que más es satisfacción propia, que realidad la mayor parte de lo pintado en el mapa y escrito en el memorial que me ha dado». [Carta al Rey Lima, 14 de septiembre de 1692. Documentos inéditos en el Real Archivo de Indias en Sevilla].
Respecto del mapa del padre Fritz, advertimos que no se ha de confundir el mapa dibujado con el mapa grabado; el mapa solamente dibujado tenía dimensiones muy grandes, y de éste no se sacaron más que dos copias: una presentada por el Padre al Virrey, y remitida por el Virrey a Madrid, otra que el Padre trajo consigo a Quito, cuando de Lima regresó a esta ciudad; esta copia fue la que años después encontró La Condamine en uno de los pueblos de las misiones de Mainas, y de ahí se la llevó consigo a Francia.
El ejemplar remitido a Madrid por el Conde de la Monclova, se conservaba en el Archivo de Indias en Sevilla, entre los documentos inéditos relativos al virreinato del Perú; el ejemplar llevado a Francia por La Condamine es, sin duda, el que posee ahora la Biblioteca Nacional de París. La Condamine lo depositó en la Biblioteca del Rey, el 27 de diciembre de 1752.
El padre Fritz intentó hacer grabar su mapa en Lima, mas no lo consiguió; vino a Quito, y aquí tampoco pudo lograr su intento, a causa de las dimensiones del mapa; pero, de acuerdo con los superiores de su colegio de Quito, el mismo Padre redujo el mapa, y este mapa, así reducido, fue el que se grabó en Quito, el año de 1707. El grabador fue otro jesuita, el padre Juan de Narváez, hábil burilador y, además, conocedor de la región amazónica, en la cual antes había estado algún tiempo como misionero. De este mapa, burilado por el padre Narváez, se sacaron algunos ejemplares para remitirlos a España y a Roma.
Entre el mapa grabado y el mapa grande solamente dibujado, no había identidad completa, existían algunas diferencias, hechas por el mismo padre Fritz en sus dos trabajos. El padre Fritz fue el primero, que en su mapa del Marañón o Amazonas fijó el origen del río en la laguna de Laurincocha en el Perú, rectificando la equivocación, que hasta esa época era general, y consistía en hacer al Napo el origen del Marañón.
Sobre este punto y los relativos al mapa del padre Fritz, véanse los autores siguientes:
LA CONDAMINE, Compendio del viaje hecho a la América Meridional y Memorias de la Academia de las Ciencias de París. Año de 1715. En el Tomo sexto de esta misma Historia hemos citado ya ésta y las otras obras de La Condamine.
RAIMONDI, Historia de la geografía del Perú. [Tomo segundo de su obra, titulada El Perú. Libro primero, capítulo decimonono].
JIMÉNEZ DE LA ESPADA, El mapa del Padre Samuel Fritz. [Revista general de Marina. Tomo XXXI. Cuaderno 6.º Diciembre de 1892. Madrid]. Se halla también como apéndice en la edición de las «Noticias auténticas».
FEIJOO, Ilustración apologética al primero y segundo tomo del Teatro crítico. [En la edición de 1734, Madrid, página 73.ª]
SARMIENTO, Demostración crítico-apologética del Teatro crítico universal. [Tomo primero. Desde el párrafo 418 comienza a hablar del mapa del padre Fritz, acerca del cual da noticias prolijas]. Tanto el padre Feijoo como el padre Sarmiento, descifran las abreviaturas del mapa grabado, y aseguran que el grabador fue el padre Narváez, y que la lámina se abrió en Quito. P. J. DEN. [dice el padre Feijoo], es el padre Juan de Narváez, el que se nota con aquellas letras iniciales.
He aquí las palabras textuales del padre Sarmiento: «Volvióse el padre Fritz á Quito muy desconsolado. Propuso su intento á los Padres Superiores de la Provincia. Conociendo éstos que era costosísimo abrir lámina tan grande, determinaron que el padre Fritz contrajese el mapa á menores dimensiones, y que entonces se podría costear. Esto se pudo facilitar, porque residía á la sazón en Quito el padre Juan de Narváez, diestro en abrir láminas; y porque, siendo Erudito, y Misionero también en el mismo Reino, abriría la lámina con conocimiento de lo que abría, y con exactitud en lo que mensuraba. Contrájola el padre Fritz; abrió la lámina el padre Narváez, y siendo natural que, costeando los gastos toda la Provincia, concurriesen también á su perfección las particulares observaciones de otros Padres Jesuitas Misioneros, abriose, y estampóse la lámina con todo primor material, y formal.
»Después de esto se remitió aquel mapa, hecho en 1707 en Quito, para que, en nombre de toda la Provincia, se presentase á nuestro Rey [que Dios guarde]. Hízose así, concurriendo la Real Audiencia. Repartiéronse otros mapas a varias partes. Algunos de éstos vinieron al Colegio Imperial de esta Corte, y de allí salió uno, que el P. M. Feijoo tiene en su celda, y según el cual ilustró la cláusula de su Teatro. Yo registré el mismo mapa de Quito, que está en el Colegio Imperial en el aposento del Rvmo. padre Gaspar Rodero, Procurador General de Indias.»
Nos sorprende que un académico, tan erudito como el señor Jiménez de la Espada, haya ignorado estas noticias acerca del mapa del padre Fritz. Lo que se contiene en el tomo octavo de la traducción castellana de las Cartas edificantes completará nuestras indicaciones bibliográficas, en punto al primer mapa geográfico del Marañón.
En el mapa del Marañón grabado por el padre Narváez se enumeran 37 pueblos de indios ya reducidos. En la carta original del padre Samuel Fritz, los grados de círculo tienen de medida casi una pulgada. BACKER, Biblioteca de los escritores de la Compañía de Jesús. [Tomo quinto, Lieja, 1859].
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Como documento honroso para Maldonado y también para su patria, reproducimos aquí en esta nota el título de académico correspondiente de la Real Academia de las Ciencias de París, que le fue expedido poco tiempo antes de su fallecimiento, dice así:
| GRANDJOAN DE
FOUCHY Secr. perp. de l'Ac. R. Des Sciences. |
||
El original de este documento lo poseemos nosotros en nuestro archivo privado; está escrito en pergamino y lleva adherido el sello de la Academia, estampado en una pasta de lacre, sobre una tira de papel blanco.
Aunque la lengua francesa sea tan generalmente conocida, no será por demás que demos aquí la traducción castellana del documento anterior.
«Hoy 24 de marzo de 1747, la Academia, informada
por los Señores Bouguer y de La
Condamine y por las cartas del señor
José de Jussieu, del saber y de
la capacidad del señor don Pedro Maldonado,
gobernador de la Provincia de Esmeraldas y caballero de la llave de
oro de su Majestad católica, y queriendo darle de su
estimación pruebas, que le estimulen a continuar la
correspondencia que ahora sostiene con el señor de
La Condamine sobre puntos de
Matemáticas y de Física, le nombra correspondiente de
ella, y, en tal virtud, le concede el derecho de asistir a las
Sesiones cuando estuviere en París; y le exhorta a continuar
la expresada correspondencia con la mayor regularidad que le fuere
posible, porque la Academia está persuadida que esa
correspondencia le será de utilidad. En fe de lo cual yo he
firmado la presente, poniendo en ella el sello de la
Academia». GRANDJOAN DE FOUCHY
Secretario perpetuo de la Real Academia de las Ciencias.
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Don Pedro Maldonado tuvo la honra de que fuese su biógrafo el señor de La Condamine, quien enumeró a nuestro compatriota entre los miembros que compusieron la Comisión científica para la medida de los grados del Meridiano. En cuanto al mapa de la Audiencia de Quito, advierte La Condamine, que estaba todavía sin terminarse la operación del grabado, cuando murió Maldonado, y que el mismo La Condamine hizo concluir la obra y la publicó con el nombre de Maldonado; por lo que hace a las planchas, refiere que fueron cuatro, y que todas las entregó al Embajador español en París para que se llevaran, de orden del Rey, a Madrid, a donde, en efecto, fueron llevadas.
El mapa era sumamente raro; pero el Gobierno del Ecuador, el año de 1886, solicitó del Gabinete de Madrid el permiso de hacer una edición nueva, para la cual el Gobierno de España no opuso dificultad ninguna, y prestó las planchas, con lo cual se sacaron muchos ejemplares grabados en Madrid.
La manera cómo se construyó la carta y los elementos de que se formó, lo refiere el mismo La Condamine.
LA CONDAMINE, Introducción histórica al Diario de los Académicos. París, 1751.
HUMBOLDT, Ensayo político sobre Nueva España. [Tomo quinto, Análisis razonado del Atlas].
WOLF, Geología y Geografía de la República del Ecuador. Leipzig, 1892. (En el primero de los apéndices expone todo lo relativo a la carta de Maldonado, tomando las noticias del mismo La Condamine).
VIVIEN DE SAINT-MARTIN, Historia de la Geografía. París 1873. (Lo que tan distinguido geógrafo dice acerca de la carta de Maldonado, no es muy exacto; en la traducción castellana tampoco se ha puesto aclaración ninguna. La traducción castellana se publicó en Sevilla, en 1878).
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Espejo era hijo legítimo; su padre fue Luis de Santacruz y Espejo, y su madre se llamaba Catalina Aldaz. El apellido propio del padre era Chuzhill, que es indígena puro, y significa lechuza; la madre era mulata. Tuvo dos hermanos, que fueron una doña Manuela y un don Juan Pablo, el cual abrazó el estado eclesiástico y llegó a ser sacerdote. El padre falleció en Quito, el año de 1782. (Documentos inéditos en nuestro archivo privado). Sin duda, cambió su apellido el mismo padre de Espejo; pero no podemos saber en qué se apoyaría para ponerse el que se puso; Luis era hijo legítimo de un indio cantero, nativo de Cajamarca.
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Casi todas las obras y escritos de Espejo permanecen inéditos todavía. Haremos aquí una enumeración de las que nosotros conocemos.
El Nuevo Luciano o Despertador de los ingenios de Quito. [Permanece inédita].
La Ciencia blancardina. Esta obra es una réplica contra la refutación o censura, que del Nuevo Luciano escribió un religioso mercenario, llamado fray Juan de Arauz, con el seudónimo de Moisés Blancardo.
Tanto el Nuevo Luciano como la Ciencia blancardina están escritos en diálogo; consérvase inédito este opúsculo.
Sobre el Nuevo Luciano ha escrito un juicio crítico muy acertado el señor don Marcelino Menéndez y Pelayo, en su erudita Historia de las ideas estéticas en España. [Tomo 3.º, vol. 2.º Siglo XVIII].
Conviene hacer notar que el Nuevo Luciano circuló con el seudónimo, un poco raro, de Javier Sía, Apésteji y Perochena; así como la refutación del padre Arauz llevaba el título de Marco Porcio Catón.
Discurso dirigido a los socios de la Escuela de la Concordia. Esta obra ha sido reimpresa varias veces en el Ecuador.
Cartas riobambenses. Se publicaron por la primera vez en Cuenca, el año de 1888, como folletín de El Progreso, periódico que entonces se editaba en aquella ciudad.
Reflexiones sobre un método nuevo para preservar de la viruela a las poblaciones. Esta obra comenzó a publicarse en el Tomo primero de las Memorias de la Academia ecuatoriana de la lengua correspondiente de la Real Española.
Se conservan inéditas las obras siguientes:
Una memoria o informe sobre el corte de Quinas,
Otra memoria titulada, Voto de un ministro togado sobre el estanco de cascarillas,
Una breve tratado teológico sobre indulgencias con el título de: Carta del Padre Lagraña sobre indulgencias. (Este padre Lagraña fue un religioso de San Francisco del convento de Quito y gozó de fama de sabio principalmente en ciencias eclesiásticas; Espejo tomó como seudónimo suyo para este opúsculo el nombre y el apellido de aquel religioso).
En los diálogos del Nuevo Luciano hizo figurar Espejo no personajes imaginarios, sino sujetos vivos y de quienes en Quito se tenía estimación, cosa que contribuyó a aumentar la inquina, con que el autor era mirado de antemano.
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De las Primicias de la cultura de Quito se hizo en Cuenca una edición nueva, en el folletín de El Progreso, periódico citado ya en la nota anterior.
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Espejo comenzó a llamar la atención del Gobierno desde el tiempo del presidente don José García de León y Pizarro, contra quien escribió algunos pasquines; el señor Villalengua lo persiguió y remitió a Bogotá, con motivo de un opúsculo anónimo contra el Marqués de la Sonora, titulado La Golilla, del cual decía textualmente lo siguiente el presidente Villalengua: «Cualquiera tribunal de Europa lo tendría por bastante para encerrarlo en un castillo de por vida. El no haberlo yo ejecutado ó esta real Audiencia, sin embarro de no ocultársenos la justicia que así lo exigía, ha sido no sólo por las causales que en el Auto del Tribunal se tuvieron presentes, sitio también, porque habiendo de salir reos forzosamente en la causa muchos sujetos de clase distinguida, amigos, corresponsales y confidentes de Espejo, ocasionaría semejante procedimiento en esta provincia un incendio difícil de apagar».
«Tenía de antemano noticias de las producciones del doctor Espejo, por lo común ofensivas al honor de algún honrado ciudadano; de su genio propenso á la sátira y de su carácter soberbio, impetuoso, malignante y osado hasta lo sumo».
«El Nuevo Luciano, de que éste se jacta ser autor... es... un verdadero plagio de escritores muy conocidos, de los cuales tornó sólo la osadía y el atrevimiento con que increpan á nuestra Nación, contrayendo sus sátiras á sujetos aquí muy conocidos, y de clase muy diferente á la de Espejo». 18 de marzo de 1789. Carta al virrey Jil y Lemos. Escrita desde Quito.
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No podemos fijar con seguridad ni el mes ni el día de la muerte de Espejo, pero sí el año, que fue el de 1796, bajo la presidencia de don Luis Muñoz de Guzmán. Estuvo procesado Espejo por los pasquines contra el presidente Pizarro, por unas banderillas de tafetán colorado, que, con inscripciones sediciosas, aparecieron una mañana prendidas en todas las grandes cruces de piedra, que entonces había en la ciudad; por el libelo La Golilla, por sus planes de revolución y de independencia, y, por fin, como adicto a las ideas de la gran revolución francesa. El 27 de marzo de 1795, fue puesto en libertad, y al día siguiente se lo encarceló de nuevo; el 6 de abril de 1796 había fallecido ya. Fue atacado de disentería en la prisión y murió de esa enfermedad.
En la cárcel estuvo con grillos, y lo sacaban, acompañado de una escolta de soldados, tan sólo cuando, a fuerza de empeños, lograba alguno que se le permitiera salir para recetar a un enfermo; su prisión fue muy rigurosa, porque se lo mantenía incomunicado y privado, sobre todo, de libros y de recado de escribir.
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Consta de una manera segura cuales eran las ideas y los planes de Espejo en punto a política. En los primeros meses del año de 1795, fue reducido a prisión y sumariado por la Autoridad eclesiástica su hermano, el clérigo Juan Pablo; y del proceso de éste se deduce cuales eran las ideas de Engenio; he aquí cómo sucedió el caso. El clérigo Juan Pablo Espejo tenía íntima amistad aunque no conforme a la santidad de su estado, con una cierta muchacha llamada Francisca Navarrete, a la cual le reveló y le comunicó todas las ideas y todos los planes políticos de su hermano; la Navarrete se lo participó todo a la madre de ella, y madre e hija, a fray Manuel Navarrete, fraile franciscano, hermano de la amiga del clérigo Espejo; el padre Navarrete denunció todo al Gobierno, y ambos Espejos fueron reducidos a prisión.
El Doctor Francisco Eugenio murió antes de que se terminara la causa; el clérigo fue condenado a reclusión temporal en el convento de franciscanos de Popayán.
Parece que este presbítero había abrazado con entusiasmo el plan de la emancipación de Quito y el establecimiento de un Gobierno nacional e independiente, como se deduce de los diálogos que tenía con la Navarrete. Véase por ejemplo el siguiente:
De las ideas que en política tenía Espejo y de sus planes de emancipación de las colonias hispanoamericanas, volveremos a hablar en el tomo siguiente de esta obra.