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«A una hija de Atabalipa Inga hizo Su Majestad merced de dalle cierto socorro para sus alimentos, y el licenciado Castro mandó que se pusiese todo en cabeza de un hijo suyo y de un español con quien fue casada; ahora se murió el niño y esta mujer queda con gran necesidad; y, pues fue hija del Señor que tuvo esta tierra, Vuestra Excelencia le mande hacer merced de lo que Su Majestad se la tenía hecha, y los oficiales reales le acudan con ello, conforme a lo que Su Majestad tenía proveído, sin embargo de lo que proveyó el licenciado Castro». Carta al virrey del Perú.- Quito, 4 de mayo de 1571.- Esta hija de Atahuallpa fue Isabel, casada con Esteban Pretel, español. Celebrose este matrimonio en el Cuzco, el año de 1550, porque entonces doña Isabel vivía todavía en aquella ciudad: el año de 1557 se trasladó a Quito, con su marido y se establecieron aquí, donde la conoció el obispo Peña. La renta que se les señaló fueron seiscientos pesos de plata ensayada y corriente, en cada año. Libro verde de la Real Tesorería de Hacienda.

 

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Cartas y expedientes del Presidente y de los Oidores de la Real Audiencia de Quito vistos en el Consejo y correspondientes a los años de 1564 a 1590.

 

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La esposa del licenciado Diego de Ortegón era doña Francisca Colón y Toledo, bisnieta de Cristóbal Colón; descubridor del Nuevo Mundo y primer almirante de las Indias Occidentales: el padre de esta señora fue don Luis Colón, hijo de don Diego Colón, segundo almirante de las Indias. La línea masculina de los descendientes legítimos de Colón terminó en su nieto, el cual murió sin sucesión.

 

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Constan todos estos pormenores de documentos contemporáneos, que se conservan inéditos en el Real Archivo de Indias en Sevilla. Estos documentos son cartas, representaciones y expedientes vistos en el Consejo de Indias, unos del obispo de Quito, de personas eclesiásticas y de religiosos, y otros del presidente Barros, de Oidores, del Cabildo secular y de personas particulares. Hay también algunos datos en las comunicaciones del virrey de Lima.

 

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Según el presidente Barros, la conjuración de Benalcázar no fue cierta, y la muerte que se le dio a este infeliz fue injusta: nosotros, pesando maduramente todas las circunstancias de este hecho, nos hemos convencido de que todo el plan de rebelión se redujo únicamente a conversaciones indiscretas de parte de Miguel Benalcázar y nada más. Miguel Benalcázar trató con Juan de Tejada y con Miguel López: éstos dieron aviso del plan o conversaciones al P. Martínez, Guardián de los franciscanos: el Guardián hizo la primera denuncia, indeterminada y muy general: los mismos Tejada y López lo comunicaron con un tal Francisco de Paredes, quien dio parte de todo al Oidor Cañaveral.- (Consultas originales, hechas para el distrito de la Audiencia de Quito por el Consejo de Indias y la Cámara real.- De 1577 a 1600.- Proceso de Miguel Benalcázar.- Autos fiscales de 1578 a 1583, en el mismo Archivo de Indias en Sevilla).

El proceso es muy deficiente y se reduce a la declaración del reo y a la sentencia.

 

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Cartas del Presidente y oidores de la Audiencia de Quito, vistos en el Consejo: Expedientes de 1564 a 1597. Documentos del Archivo de Indias en Sevilla.

 

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La expedición del pirata inglés Candi fue la segunda de las que entraron por el estrecho de Magallanes: los sucesos de esta expedición en las costas de Chile y del Perú han sido muy bien conocidos; no así los del Ecuador, acerca de los cuales no ha habido noticias ciertas. Las que damos nosotros están sacadas de documentos contemporáneos, como Cartas y Expedientes de personas seculares del distrito de la Audiencia de Quito, correspondientes a los años de 1586 a 1592. Informaciones de oficio y parte presentadas en el Real Consejo: años de 1577 a 1593.- Archivo de Indias en Sevilla.

MICHAUD, Biografía universal. (En francés).- Artículo correspondiente a Cavendisch.

LORENTE, Historia del Perú, (El Perú bajo la dinastía austriaca, 1542-1598, Libro cuarto, Capítulo 6).

ALCEDO Y HERRERA, Aviso histórico, (§ XI en la edición de Madrid, año de 1883).

 

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Libro segundo de actas del Cabildo eclesiástico de Quito: principia con el acta del 13 de mayo de 1583. (Archivo del Cabildo Metropolitano de Quito). De este libro hemos sacado todas las noticias referidas en esta parte del texto de nuestra Historia.

 

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Puede verse en Solórzano cuál haya sido la disciplina, que en punto a elección y jurisdicción de los Capítulos en Sede vacante, regía en las iglesias de Indias bajo el patronazgo de los Monarcas de España. Por un Breve de Pío IX, dirigido al arzobispo de Palmira y Delegado Apostólico en la República Argentina, con fecha 13 de diciembre de 1858, está declarado que los Cabildos no pueden revocar la jurisdicción del Vicario Capitular.

 

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Nuestra narración difiere de la que de este mismo acontecimiento hace don M. J. Groot en su Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada. Respetamos la autoridad del historiador colombiano, pero en este punto no hemos podido menos de preferir la de un testigo contemporáneo, el escribano Diego de Ocampo, vecino de Quito, cuya relación tenemos a la vista. También nos hemos apoyado en otros dos documentos antiguos, a saber, en las actas del Cabildo eclesiástico de aquella época y en la relación de Sánchez Solmirón, quien refiere, que, por encargo del señor Coruña, llevó al señor Peña, que estaba de viaje para Lima, las comunicaciones del obispo de Popayán y del cabildo de Quito en que le daban cuenta de todo lo ocurrido. El padre Portillo en su Crónica espiritual del Orden de San Agustín escribió la vida del señor Coruña, extractándola de lo que acerca de este Obispo dicen Grijalva, Calancha, Herrera y otros cronistas de la misma Orden en América. La muerte de este Prelado sucedió en el año de 1589. Éste es el lugar oportuno para hacer una rectificación. La narración del citado Diego de Ocampo, fija la prisión del obispo Coruña en el año de 1584; pero creemos equivocada esa fecha y, por nuestra parte, la fijamos a fines de 1581 o principios de 1582, pues el señor Peña murió en 1583.