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Este hecho consta de las informaciones practicadas para la beatificación de Santa Teresa, y se halla en el expediente formado con aquel objeto.

 

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Todo cuanto hemos dicho acerca de la familia de don Lorenzo de Cepeda está sacado de los documentos siguientes. El Ilmo. Yépez y el padre Rivera en la Vida que escribieron de Santa Teresa; las Obras de la misma Santa, principalmente sus Cartas; las Notas puestas a las expresadas Cartas por el V. Palafox, y por el padre Fr. Pedro de la Anunciación, carmelita descalzo; los Estudios, con que el conocido escritor español don Vicente de la Fuente ha ilustrado la edición de las Obras de Santa Teresa, publicada en la Biblioteca de autores españoles de Ribadeneira; la Crónica de los carmelitas descalzos, escrita por los padres Fr. Francisco de Santa María y Fr. José de Santa Teresa; la Escritura de concesión de sepultura, atorgada por el Cabildo eclesiástico a don Lorenzo de Cepeda; el Libro de escrituras y concesiones antiguas, perteneciente a la Tesorería de la Real Hacienda y algún otro documento inédito que existe en nuestro poder. Además las Informaciones de los méritos y servicios personales del mismo don Lorenzo de Cepeda, presentadas al Consejo de Indias, las cuales se conservan originales en el Archivo de Indias en Sevilla, entre los expedientes de personas seculares relativos a la Audiencia de Quito.

El día 5 de agosto de 1573, se le concedió a don Lorenzo de Cepeda licencia para regresar a España con sus tres hijos: esta licencia al principio sólo fue para dos años; después se le prorrogó por otro año más.- El primero de junio de 1578, se traspasó a Lorenzo Cepeda y Fuentes la encomienda que en estas provincias poseía su padre, y se le permitió a éste quedarse definitivamente en España, porque, según dice el mismo don Lorenzo en su representación, estaba ya viejo, muy enfermo y no se atrevía a emprender el largo y penoso viaje de la Península a Quito.

He aquí el epitafio, que Santa Teresa hizo grabar sobre la losa del sepulcro donde fue enterrado su hermano:

Falleció Lorencio de Cepeda
El 26 de junio de 1580:
Fue el fundador de esta capilla,
y hermano de la fundadora
de las carmelitas descalzas y
de los descalzos.

Los restos de don Lorenzo de Cepeda descansan en la capilla de San Lorenzo, la primera del lado de la Epístola, en la iglesia del convento de San José en Ávila.

Don Jerónimo de Cepeda, escribiendo desde Quito al Rey, le decía: «Y porque con el salario que tengo con el dicho oficio [el de Tesorero], por ser muy poco no me puedo sustentar; y si hasta aquí me he sustentado ha sido con ayuda de Lorenzo de Cepeda, mi hermano, que me ha tenido en su casa y dado todo lo que he habido menester, el cual está de camino para los reinos de España, a donde yo también pretendo ir».

El 27 de setiembre de 1574, se le dio licencia para volver a España: la licencia era valedera para un año de flota a flota. [Autos del pleito seguido entre Jerónimo de Cepeda y el Fiscal y el Factor]. Se disputaba sobre la validez del nombramiento, que de Tesorero sustituto había hecho don Lorenzo en la persona de su hermano don Jerónimo, pues el factor Juan Rodríguez sostenía que él era quien debía desempeñar el cargo de Tesorero, en ausencia del propietario.

Don Agustín de Ahumada regresó a España en 1584. Este hermano de Santa Teresa estuvo en Chile; y, por sus servicios, le dio el virrey Toledo la gobernación de la provincia de los Quijos, la cual desempeñó durante tres años; hizo un viaje a las tierras de los Omaguas, y fue acusado de graves abusos de autoridad ante la Audiencia de Quito; estuvo preso aquí, en la cárcel de Corte, mientras se hacía pesquisa de su conducta; logró vindicarse completamente y fue absuelto, pronunciándose auto de condenación contra sus acosadores. [Escribanías de Cámara, Comisiones: documentos del mismo Archivo de Indias en Sevilla].

De la familia de Santa Teresa de Jesús están, pues, sepultados en Quito un hermano, la cuñada y tres sobrinos.

 

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ORTIGUERA, Jornada del río Marañón, (En el capítulo último de la obra, la cual se conserva inédita entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid).- Don Toribio de Ortiguera fue vecino de Quito, en cuya Municipalidad tuvo varios cargos importantes. Ésta es la tercera erupción histórica de fecha cierta, pues las señaladas por Coleti, Alsedo y Velasco nos parecen erradas. He aquí las de Coleti y Alsedo: 1535, 1560, 1577: he aquí las de Velasco, 1539, 1577, 1587: he aquí las que constan de datos auténticos: 1566, 1575 y 1582.

En el Boletín de la Sociedad geográfica de Madrid, publicó el señor Marcos Jiménez de la Espada el último capítulo de la obra inédita de Ortiguera; y del Boletín lo reprodujo la Revista ecuatoriana, (Número XXXIII, setiembre de 1891). El señor Espada hace notar, y con mucha razón, la exactitud con que Ortiguera ha descrito el cráter del Pichincha: compárese esta sencilla y natural descripción con la que dos siglos más tarde, hizo el Barón de Humboldt, viendo con su imaginación cosas que no existen en la realidad.

 

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Conviene hacer aquí una indicación, que creemos oportuna. El padre Velasco en su Historia de Quito, Parte III.ª dice que los jesuitas vinieron a esta ciudad en el año de 1575, y que, fallida la fundación por no previsto accidente se mantuvieron por diez años hasta el de 1585 en una miserable casa de hospicio. Todo esto nos parece inexacto: el padre Sachini, citado también por el padre Velasco, pone la venida de los jesuitas a Quito en el año de 1586, y quien sepa cómo escribió su Historia de la Compañía de Jesús el padre Sachini, no puede poner en duda la exactitud de sus fechas. En efecto, los documentos auténticos, que conservamos inéditos en nuestro poder, y que hemos tenido a la vista para escribir nuestra Historia, fijan la fecha de la venida de los primeros jesuitas a Quito en el mes de julio de 1586. El 31 del mismo mes se les dio la iglesia y casa de Santa Bárbara, y en ella estuvieron hasta el de 1589. El no previsto accidente de que habla el padre Velasco fue la oposición que se les hizo momentáneamente, cuando debían pasarse a la nueva casa. El padre Rodríguez se equivoca también, cuando dice que los jesuitas vinieron a Quito en 1585. Tenemos delante de los ojos una copia legalizada antiquísima del auto de la Audiencia y las actas originales del Cabildo eclesiástico, y por estos documentos hemos determinado las fechas que fijamos en nuestra narración.

 

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Hablan del padre Baltasar de Piñas, varios escritores, así europeos como americanos, y entre otros los siguientes: OVALLE, Histórica relación del Reino de Chile, (Libro octavo, capítulo 5.º en la edición de Roma).- MARIÑO DE LOVERA, Crónica del Reino de Chile, (Capítulo 41.º Parte 4.ª).- El padre OLIVARES, en la Historia de la Compañía de Jesús en Chile, y el padre NIEREMBERG en sus Varones ilustres, (Tomo, cuyo título es Gloria de San Ignacio de Loyola, Madrid, año de 1645, Vida del padre Baltasar de Piñas).- El padre Nieremberg refiere el caso de un caballero, que se confesaba en Quito con el padre Piñas, deseando valerse de la influencia del padre para conseguir un empleo: he aquí sus propias palabras. «Entre los muchos que por su medio (la predicación del padre Piñas), se convirtieron, fue un caballero, que pretendía del Virrey un oficio, y vivía mal. Confesose generalmente con el padre Piñas y dejó todas las ocasiones, frecuentando de allí adelante los Sacramentos muy a menudo y dándose a la oración de ceras; y pareciéndole que el no alcanzar el oficio, que pretendía, era porque el padre Piñas no le favorecía, enfadado de esto determinó no confesarse más con los de la Compañía, y saliendo de su casa para irse a confesar a otro convento, oyó una voz sensible que le dijo: Vuelve a la Compañía, que no los llamé yo para que ayudasen a los hombres en negocios temporales, sino en los de sus almas, que éste es su oficio, y no esotro».-Excelente moralidad y advertencia. muy oportuna en todo tiempo contiene este caso.

Varones ilustres de la Compañía de Jesús, (Tomo cuarto de la nueva edición.- Noticias biográficas de los jesuitas de la antigua provincia del Perú).

 

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Cedulario de la Corte Suprema, (Tomo primero).

 

67

SACCHINI, Historia de la Compañía de Jesús, (Parte quinta, Libro 7.º), en latín.

CARTAS ANNUAS de los padres de la Compañía de Jesús. Año de 1587-1588. (Provincia del Perú). En latín.

 

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De la peste habla el deán Solmirón y también Rodríguez de Ocampo. Entre varios documentos originales relativos a este asunto, se conservan la consulta del Virrey y la resolución de la junta de médicos tenida en Lima. (Biblioteca nacional de Madrid: departamento de manuscritos).

 

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Antes que el doctor Barros habían sido nombrados el licenciado Orozco, oidor de la Audiencia de Guadalajara en Nueva España, y el licenciado Francisco Sande, oidor de la de Méjico, los cuales, no sabemos por qué motivo, no llegaron a desempeñar su nuevo destino de presidentes de la Audiencia de Quito.

Barros era graduado también por Salamanca, en la facultad de Leyes: recibió este grado el año de 1548, fue rector del Colegio y universidad de Osuna, donde el año de 1558 regentaba la cátedra de vísperas de Leyes. El primero de diciembre de aquel mismo año de 1558, se presentó ante el vicerrector pidiendo que se le incorporara en la universidad, dispensándole de la repetición. Los puntos se sacaron el día tres y fueron los siguientes: primero, De fructibus urbanorum; segundo, De petitione hoereditatis; y Tercero, De judiciis. Barros eligió el tercero, y se le señaló la ley final. Estos puntos se tomaron en el Digesto.- Los puntos en Cánones fueron los que siguen: Primero, Ad exhibendum, de noxalibus, de religiosis; segundo, De non numerata pecunia y tercero, Si mancipium, de licitis actionibus. Barros prefirió el segundo, y se le señaló la ley final. El examen fue el día cuatro, y se le aprobó, nemine discrepante; el cinco se le confirió el grado de licenciado en Leyes. El grado de Doctor lo recibió el seis, renunciando el término. (Colegio Universidad de Osuna, Libro primero de grados, 1553-1583.- Libros de capilla, 1594.- Estos libros, llamados de capilla contienen los acuerdos de los superiores.- Documentos inéditos de la antigua universidad de Osuna, los cuales se guardan ahora en el archivo del colegio nacional de la misma ciudad).

Barros obtuvo del Consejo de Indias licencia para traer consigo a Quito lo siguiente;

  • Ocho criados o familiares,
  • cuatro negros esclavos,
  • seis espadas,
  • seis dagas,
  • seis arcabuces,
  • dos cotas de acero,
  • dos montantes,
  • dos alabardas,
  • dos partesanas,
  • dos petos,
  • dos rodelas,
  • dos morriones,
  • dos lanzas,
  • dos ballestas,
  • dos celadas.

Además, mil pesos de oro en joyas y plata labrada para el servicio de su persona, (Documentos inéditos del Archivo de Indias en Sevilla).- Cartas y expedientes del virrey del Perú.

 

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Cartas y expedientes del Presidente y de los Oidores de la Audiencia de Quito, 1564-1597, (Inéditos Real Archivo de Indias en Sevilla, Simancas, Secular. Esta sección contiene ocho gruesos legajos).