1
La primera edición tuvo un tiraje de 10.000 ejemplares, la segunda (octubre de 1989) también fue de 10.000; en 1990 fue publicada por la editorial Mondadori de Madrid (tiraje: 10.000 ejemplares). Así, probablemente fue el segundo en ventas, después de La montaña es algo más que una inmensa estepa verde de Cabezas, entre los libros publicados por autores nicaragüenses en los años ochenta (Holstein 1998: 62).
2
El pasaje que sigue resume la argumentación de Ramírez en una conferencia de 2001 dada en la Johann Wolfgang Goethe-Universität de Frankfurt am Main, Alemania (según mis propios apuntes, W. M.). Una argumentación similar fue presentada por él en una entrevista con Joachim Holstein (Holstein 1998: 103 s.).
3
A finales de 1970 Ramírez publicó su primer testimonio Abelardo Cuadra. Hombre del Caribe. Memorias presentadas y pasadas en limpio por Sergio Ramírez (1977b). El libro -las memorias de Abelardo Cuadra, que perteneció al comando que asesinó a Sandino en 1934 y más tarde fue antisomocista- se basa en apuntes y cartas del protagonista así como en entrevistas que Ramírez le realizara a inicios de los años setenta. En una entrevista explica: «[...] yo convertí eso en algo que reflejara o que fingiera una narración del propio Abelardo, sacando de unas 800 páginas de documentos [...] 200 páginas que es que tiene el libro. El procedimiento que yo utilicé fue darle una unidad como si se tratara de un relato en primera persona que nunca lo fue»
(Holstein 1998: 103; 60).
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Ramírez relata los pormenores del proceso real en su Biografía de Mariano Fiallos Gil (Ramírez 1971: 30 s.). El proceso provocó una movilización popular que según actas de la época se convirtió en un peligro para el orden público (Salmón 1993: 209; Wellinga 1991: 3).
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Véanse Salmón (1993: 213, 214); Kozak Rovero (2001: 36); Rodríguez Rosales (1999: 40). Para. Acevedo (1991b: 164) Castigo divino es «una novela sobre la Revolución, pero es una narración escrita desde la revolución» por uno de sus arquitectos e ideólogos más importantes. La novela recrea el comienzo de la dictadura de los Somoza que terminaba con la revolución sandinista. Ahora era posible ver esta dictadura desde una perspectiva nueva. El texto dramatiza las condiciones sociales, políticas y económicas que resultaron en el surgimiento de la dictadura y su sostenimiento.
6
Kozak Rovero (2001: 35). Ver también Rodríguez (1996: 12 y 14-16); Acevedo (1991b: 160).
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Motivado por la reacción de muchos lectores que tomaron como auténticos los documentos, Ramírez declaró en el congreso de 1992 de la Latín American Studies Association (LASA) que esos textos se los había inventado (cambiado, «reelaborado», distorsionado, uno podría agregar). En relación a este congreso Salmón escribe «que el mismo Ramírez declara la insistente necesidad de advertir a sus lectores que lo "reproducido" en la novela es falso y que no tiene relación con el caso verídico» (Salmón 1993: 215, 216). Para Wellinga, la novela es una «mezcla de verdades, semi-verdades y ficciones, contribuyendo así a un embrollo todavía mayor: las fronteras entre realidad histórica y la obra de ficción basada en esos hechos reales son difusas» (Wellinga 1991: 3).
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En lo que concierne a la obra de Sergio Ramírez, sería más conveniente hablar de una reanudación con novelas anteriores, en especial, ¿Te dio miedo la sangre? (1977a). En su estudio sobre esta segunda novela de Ramírez, Arturo Arias llega a la conclusión de que «el texto es una larga meditación sobre la naturaleza de las posibilidades de constituir una memoria histórica, que termina en una meditación sobre la imposibilidad de constituir una historia que no sea un mito» (Arias 1998a: 142). La novela mostraba la imposibilidad de crear la nación por el Estado autoritario, sin embargo, también señalaba «el fin de novelar la nación con los parámetros totalizantes que intentan constituir la identidad nacional a partir de lo literario» (1998a: 155; 131-157).
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Aguirre hace alusión a Vidas imaginarias (1972) de Marcel Schwob publicado a finales del siglo XIX y a Historia universal de la infamia (1935) de Jorge Luis Borges.
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Véase mi ensayo (Mackenbach 2001) en el que me refiero, entre otras, a: Jaguar en llamas de Arturo Arias (1989, Guatemala: Editorial Cultura, Ministerio de Cultura y Deportes) y El misterio de San Andrés de Dante Liano (1996, México, D.F.: Editorial Praxis) -ambos de Guatemala-; Rey del Albor, Madrugada de Julio Escoto (1993, San Pedro Sula: Centro Editorial S.R.L.) -Honduras-; Tierra de Ricardo Lindo (1992, San Salvador: Cenitec) -El Salvador-; Asalto al paraíso de Tatiana Lobo (1992, San José: Editorial FARBEN)-Costa Rica-; y Manosanta de Rafael Ruiloba (1997, Panamá: Editorial Mariano Arosemena, Instituto Nacional de Cultura) -Panamá. También en Un baile de máscaras (1995), Sergio Ramírez hace uso extenso de la carnavalización, aunque no sea una novela histórica en sentido estricto.