11
Inmediatamente después de este pasaje, Ramírez se refiere a las relaciones entre los indígenas miskitos y la revolución, en los mismos términos de abismo y contradicción, señalando que el sandinismo se caracterizaba por un paternalismo ideológico (231).
12
Estas novelas merecen un estudio atento, que por razones de espacio no es posible realizar aquí y queda pendiente para otra oportunidad.
13
Véase para los primeros dos aspectos Grinberg Pía (2001), para los tres aspectos en general Mackenbach (2005).
14
La ruptura definitiva con una historiografía positivista está particularmente presente en los trabajos de M. Bloch, L. Febvre, P. Burke, L. Hunt, M. de Certeau, H. White, D. LaCapra, J. LeGoff, P. Veyne y L. O. Mink (Ainsa 1996: 12-14; Pulgarín 1995: 14 s.; Mentón 1993: 54-56; Hutcheon 1988: 5; Grinberg Pía 2001: s. p.; en relación con su significado para el discurso literario véanse, por ejemplo, Ainsa (1996) y Ricoeur (1995).
15
Ver al respecto la nota 13. Esta ruptura comenzó con la fundación de la revista Annales d'histoire économique et sociale en 1929 y los trabajos de M. Bloch y L. Febvre, y ha determinado el discurso historiográfico hasta nuestros días (véase especialmente LeGoff). Tampoco aquí se puede analizar la importancia de los aportes más recientes al debate acerca de los fundamentos epistemológicos del conocimiento histórico para la historia como ciencia, como, por ejemplo, los que se derivan de las tesis de H. White.
16
Véanse especialmente White (1986y 1990: 21,26, 77), Ainsa (1996: 15-17) y Grinberg Pía (2000:175, y 2001).
17
En relación con Centroamérica, el historiador costarricense Víctor Hugo Acuña señaló en su ensayo «Los desafíos de la Historia en Centroamérica» que la ciencia histórica en la región había progresado en el sentido de que había superado el subjetivismo, la adulación y el panfletismo y se había profesionalizado. No obstante, estos avances se limitaban a la historia colonial y política. En especial, faltaban estudios comparados (véase Acuña Ortega 1995: 45; véase también Mackenbach 2005). Cabe destacar que Acuña, junto con otros historiadores centroamericanos que participaron en la Historia general de Centroamérica (1993 ss.), ha contribuido de una manera convincente para superar este estado de la cuestión.
18
Véase LeGoff/Chartier/Revel (1990: 258); Grinberg Pía (2001: s.p.)
19
No por casualidad Sergio Ramírez tituló su libro de ensayos sobre literatura y creación literaria Mentiras verdaderas (2001).