Homenaje a don Antonio Machado
Diego Jesús Jiménez
«Estos cielos azules, y este sol de la infancia.»
Antonio Machado
Renuncio al testamento
de don Antonio.
Sé que has dejado trigos,
parvas alocadas
para muchos, dulces
sonoros;
al aire de la paz, o al aire
del tempero y el hambre.
Renuncio al testamento
de don Antonio.
Bajo estos cielos
y este sol de la infancia,
lo tengo en la memoria; al fondo está Colliure
enderezándose, al fondo está aquel mar
y aquel abrigo solitario, y aquella muerte
estrecha, que poca sepultura
tuvo.
Es imposible la canción, teñir de azul
el cielo, esta entretela
del cantar.
Renuncio al testamento
de don Antonio.
Con el calor de un himno
no se puede invocar
a tanta muerte, tan desastrosa
muerte. No se le puede
llamar amigo, aunque
cien mil palomas de metal
crucen el aire, tengan blanco
el plumón, bien colmados
los buches.
Definitivamente,
renuncio al testamento
de don Antonio.
Don Antonio murió, tuvo la muerte
escasa.
¡Oh!, don Antonio, que tuvo hogar
y no murió en su hogar;
que tuvo cielo
y no murió en su cielo.
¡Oh!, don Antonio,
muerto en su infancia prematura,
muerto en victoria
falsa. No sé
si con mi vida,
puedo llamarte amigo; con el ejemplo
de mi vida, alzar tu sol,
dejar tranquilo el chopo, deshacer
tanto entuerto.
Definitivamente, sí:
Renuncio al testamento
de don Antonio.