Cito la siguiente edición de la obra: L. F. de M., El sí de las niñas, Madrid, Espasa-Calpe, 1933. (El subrayado es mío.)
Dejo de lado las disquisiciones sobre el supuesto carácter autobiográfico de la pieza, que no hay apenas crítico que no mencione.
Como es sabido, la tesis autobiográfica fue sostenida por PATRICIO DE LA ESCOSURA («Moratín en su vida íntima», en La Ilustración española y americana, XXI, 1877). En esta misma línea, JOAQUÍN DE ENTRAMBASAGUAS (El Madrid de Moratín, Madrid, Instituto de estudios madrileños, 1960, pp. 24-25), JOSÉ MONTERO PADILLA (op. cit., p. 190), JULIÁN MARÍAS: «matrimonio 'romántico' de Paquita, trasladado a El sí de las niñas». («España y Europa en Moratín», en Ínsula, año XV, n. 161, abril, 1960, p. 7). FERNANDO LÁZARO CARRETER ha declarado ya rotundamente que «las correspondencias literales Francisca = Paquita Muñoz, don Diego = don Leandro, deben ser desterradas de una vez» (Moratín en su teatro, op. cit., p. 31). Sobre esta cuestión, cfr. también LUIS F. VIVANCO (op. cit., pp. 166 y ss.) y JOSÉ LUIS CANO, «Amores de Moratín», en Ínsula, ibíd., p. 12.
Omito también toda referencia a los antecedentes literarios de esta pieza, por otra parte ya tan estudiados. V. en este sentido JOSÉ FRANCISCO GATTI, «Moratín y Marivaux», en Revista de Filología Hispánica, 1941, III, pp. 140-149, C. CONSIGLIO, «Moratín y Goldoni», en Revista de Filología española, XXVI, pp. 1-4 y 311-314, JOHN DOWLING, Leandro Fernández de Moratín, New York, Twayne Publishers Inc., 1971, p. 103 y ss., RENÉ ANDIOC, en L. F. de M., La comedia nueva - El sí de las niñas, Ediciones, introducciones y notas de John Dowling y..., Madrid Castalia, 1968, pp. 137-142. Para la influencia de Iriarte, V. EMILIO COTARELO Y MORI, Iriarte y su época, Madrid, Rivadeneira, 1897 y RENÉ ANDIOC, Teatro y sociedad..., op. cit., p. 473 y ss.
V. también M. MENÉNDEZ Y PELAYO, op. cit., p. 420, E. MORENO BÁEZ, op. cit., p. 482, F. VEZINET, Molière, Florian et la littérature espagnole, París, 1909 y JOSEPH V. JUDICINI, «The problem of the Arranged Marriage and the Education of Girls in Goldoni's «La figlia obbediente» and Moratín's «El sí de las niñas», en Rivista di letterature moderne e comparate, settembre, 1971, vol. 24, fasc. 3, Firenze, Sansoni, pp. 208-222.
Op. cit., p. 198.
Alda Tesán observa una simple distribución en tres planos, constituidos, el primero por Diego-Irene, el segundo por Francisco y Carlos y el tercero por los tres criados. (L. F. DE M., El sí de las niñas, Selección, estudio y notas de..., Zaragoza, Ebro, 1967, p. 17.)
No hay crítico que no haya mencionado la intención didáctica de esta obra, considerada como tema principal de la misma. Así JOSÉ MONTERO PADILLA, L. F. de M.: la vida..., op. cit., p. 194, F. LÁZARO CARRETER, Moratín en su teatro, op. cit., p. 10, GUIDO MANCINI, op. cit., pp. 255 y ss. y 314.
Por lo que se refiere a las ideas de M. sobre la educación y la reforma de la enseñanza, V. MANCINI, ibíd., p. 255 y ss.
O la clase que se esfuerza por serlo, o aquella «fracción conservadora de la sociedad» de que habla RENÉ ANDIOC (Teatro y sociedad..., op. cit., p. 466). Este autor define a Irene como «portavoz del pasado y de un conservadurismo mezquino» (Ibíd., p. 466).
Diversamente CHARLES V. AUBRUN: «Sociológicamente son las tres comunidades que cuentan en la vida de las clases medias en aquel tiempo» (op. cit., p. 33).
Ya Larra observaba: «M. ha sido el primer poeta cómico que ha dado carácter lacrimoso y sentimental a un género en que sus antecesores sólo habían querido representar la ridiculez» (MARIANO JOSÉ DE LARRA, «Representación de El sí de las niñas. Comedia de don Leandro Fernández de Moratín», en Artículos de crítica literaria y artística, Madrid, Espasa-Calpe, 1940, p. 114). Concuerdo, pues, con DOWLING: «There is no hint of caricature as M. conceived him [don Diego]» (op. cit., p. 101).
No coincide con mi visión de este personaje CHARLES V. AUBRUN, que lo define «viejo ricachón libidinoso» (op. cit., p. 30). Cfr. también G. MANCINI, op. cit., pp. 308-310.