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51

Hay editores, así los PP. Llobera y García, que prefieren y al yugo el cuello atados. Según el P. Vega, ni Quevedo ni las fuentes manuscritas permiten esa lectura. Fray Luis escribió en su traducción de la cuarta égloga virgiliana, vs. 73-5:


Que adonde quiera todo será hallado
sin reja y sin esteva o podadera
sin que ante al yugo el toro el cuello atado.


Lo cual, piensa Llobera, autoriza la corrección; pero nuestro poeta escribió también, en su traducción de la quinta (vs. 49-50):


Que por tu mano, Daphni, el yugo atado
al cuello va el león...,


coincidiendo con lo que acredita la tradición escrita de la oda a Grial.

 

52

Pónticas, II-1, vs. 434; antes, en Tristes, IV-2, vs. 19-21, dijo también:


Ergo omnis populus poterit spectare triumphos
cumque ducum titulis oppida capta leget
vinclaque captiua reges ceruice gerentes...


 

53

Pero el sintagma convidar el tiempo parece completamente usual, a juzgar por este pasaje de la traducción de los Coloquios de Erasmo (1527): «Estos tres [passeaderos] tengo fechos para estudiar solo comigo, e passeándome con algunos de mis amigos. Otras vezes, quando el tiempo me combida, como en ellos», NBAE, XXI, pg. 181 a.

 

54

En el «libro secondo» de las Rime, ed. cit., pg. 104. A juzgar por los datos lexicográficos que poseo, parece que los latinos no denominaron nunca así al Parnaso.

 

55

Prosatori, ed. cit., pg. 842.

 

56

Ibid., pg. 1036.

 

57

Ed. cit., pgs. 432-3.

 

58

Triumphus cupidinis, III, vs. 32-3. El marido es Pompeyo, y la seconda fiamma su esposa Cornelia; cito por la ed. de G. Ponte, Milán, Mursia, 1968.

 

59

Habló de ella, D. Alonso, Poesía..., pgs. 148, 176 y otros lugares.

 

60

Marsupino y Póntico, respectivamente; ed. cit., pgs. 281 y 288.