—130→
Llegan los españoles a la ciudad de la Concepción
hechos pedazos, cuentan el destrozo y pérdida de nuestra
gente, y vista la poca que para resistir tan gran pujanza
de enemigos en la ciudad había, y las muchas mujeres,
niños y viejos que dentro estaban, se retiran en la
ciudad de Santiago. Asimismo en este canto se contiene el
saco, incendio y ruina de la ciudad de la Concepción.
| Tener en mucho un pecho se debría | |||
| a dó el temor jamás halló posada, | |||
| temor que honrosa muerte nos desvía | |||
| por una vida infame y deshonrada: | |||
| En los peligros grandes, la osadía | 5 | ||
| merece ser de todos estimada: | |||
| el miedo es natural en el prudente, | |||
| y el saberlo vencer, es ser valiente. | |||
| Esto podrán decir los que picaban | |||
| los cansados caballos aguijando; | 10 | ||
| pues tanto de temor se apresuraban | |||
| que les daremos crédito aún callando; | |||
| con los prestos calcaños lo afirmaban, | |||
| con piernas, brazos, cuerpo ijadeando; | |||
| también los araucanos sin aliento | 15 | ||
| la furia iban perdiendo y movimiento. | |||
| —131→ | |||
| Que del grande trabajo fatigados | |||
| en el largo y veloz curso aflojaron, | |||
| y por el gran tesón desalentados | |||
| a seis leguas de alcance los dejaron. | 20 | ||
| Los nuestros, del temor más aguijados, | |||
| al entrar de la noche se hallaron | |||
| en la extrema ribera de Biobío, | |||
| adonde pierde el nombre y ser de río. | |||
| Y a la orilla un gran barco asido vieron | 25 | ||
| de una gruesa cadena a un viejo pino: | |||
| los más heridos dentro se metieron, | |||
| abriendo por las aguas el camino; | |||
| y los demás con ánimo atendieron | |||
| hasta que el esperado barco vino, | 30 | ||
| y con la diligencia comenzada | |||
| a la ciudad arriban deseada. | |||
| Puédese imaginar cuál llegarían | |||
| del trabajo y heridas maltratados, | |||
| algunos casi rostros no traían, | 35 | ||
| otros los traen de golpes levantados: | |||
| del infierno parece que salían: | |||
| no hablan ni responden elevados: | |||
| a todos con los ojos rodeaban; | |||
| y más callando el daño declaraban. | 40 | ||
| Después que dio el cansancio y torpe espanto | |||
| licencia de decir lo que pasaba, | |||
| dejando el pueblo atónito ya cuanto, | |||
| súbito en triste tono levantaba | |||
| un alboroto y doloroso llanto, | 45 | ||
| que el gran desastre más solemnizaba; | |||
| y al son discorde y áspera armonía | |||
| la casa más vecina respondía. | |||
| —132→ | |||
| Quién llora el muerto padre, quién marido, | |||
| quién hijos, quién sobrinos, quién hermanos; | 50 | ||
| mujeres como locas sin sentido | |||
| ansiosas tuercen las hermosas manos: | |||
| con el fresco dolor crece el gemido, | |||
| y los protestos de acidente vanos: | |||
| los niños abrazados con las madres | 55 | ||
| preguntaban llorando por sus padres. | |||
| De casa en casa corren publicando | |||
| las voces y clamores esforzados | |||
| los muertos que murieron peleando | |||
| y aquellos infelices despeñados: | 60 | ||
| mozas, casadas, viudas lamentando, | |||
| puestas las manos y ojos levantados, | |||
| piden a Dios para dolor tan fuerte, | |||
| el último remedio de la muerte. | |||
| La amarga noche sin dormir pasaban | 65 | ||
| al son de dolorosos instrumentos; | |||
| mas el día venido, se atajaban | |||
| con otro mayor mal estos lamentos; | |||
| diciendo que a gran furia se acercaban | |||
| los araucanos bárbaros sangrientos, | 70 | ||
| en una mano hierro, en otra fuego, | |||
| sobre el pueblo español, de temor ciego. | |||
| Ya la parlera Fama pregonando | |||
| torpes y rudas lenguas desataba: | |||
| las cosas de Lautaro acrecentando, | 75 | ||
| los enemigos ánimos menguaba: | |||
| que ya cada español casi temblando, | |||
| dando fuerza a la Fama, levantaba | |||
| al más flaco araucano hasta el cielo, | |||
| derramando en los ánimos un hielo. | 80 | ||
| —133→ | |||
| Levántase un rumor de retirarse, | |||
| y la triste ciudad desamparalla, | |||
| diciendo que no pueden sustentarse | |||
| contra los enemigos en batalla: | |||
| corrillos comenzaban a formarse: | 85 | ||
| la voz común aprueba el despoblalla: | |||
| algunos con razones importantes | |||
| reprobaban las causas no bastantes. | |||
| Dos varias partes eran admitidas, | |||
| del temor y el amor de la hacienda; | 90 | ||
| la poca gente, muertes y heridas, | |||
| dicen que la ciudad no se defienda: | |||
| las haciendas y rentas adquiridas, | |||
| al liberal temor cogen la rienda: | |||
| mas luego se esforzó y creció de modo, | 95 | ||
| que al fin se apoderó de todo en todo. | |||
| La gente principal claro pretende | |||
| desamparar el pueblo y propio nido: | |||
| el temeroso vulgo aún no lo entiende, | |||
| mas tiende oreja atenta a aquel ruïdo, | 100 | ||
| visto el público trato, más no atiende; | |||
| que súbito, alterado y removido, | |||
| de nuevo esfuerza el llanto y las querellas, | |||
| poniendo un alarido en las estrellas. | |||
| Quién a su casa corre pregonando | 105 | ||
| la venida del bárbaro guerrero; | |||
| quién aguija a la silla, procurando | |||
| cincharla en el caballo más ligero: | |||
| las encerradas vírgenes llorando | |||
| por las calles sin manto ni escudero, | 110 | ||
| atónitas, de acá y de allá perdidas, | |||
| a las madres buscaban desvalidas. | |||
| —134→ | |||
| Como las corderillas temerosas | |||
| de las queridas madres apartadas, | |||
| balando van perdidas presurosas, | 115 | ||
| haciendo en poco espacio mil paradas, | |||
| ponen atenta oreja a todas cosas, | |||
| corren aquí y allí desatinadas; | |||
| así las tiernas vírgenes llorando, | |||
| a voces a las madres van llamando. | 120 | ||
| De rato en rato se renueva y crece | |||
| el llanto, la aflicción y el alarido: | |||
| tal voz hay que de súbito enmudece, | |||
| reduciendo el sentir sólo al oïdo: | |||
| cualquier sombra, Lautaro les parece, | 125 | ||
| su rigurosa voz cualquier ruïdo, | |||
| alzan la grita y corren, no sabiendo | |||
| más de ver a los otros ir corriendo. | |||
| Era cosa de oír bien lastimosa | |||
| los suspiros, clamores y lamento, | 130 | ||
| haciéndoles mayores cualquier cosa | |||
| que trae de nuevo el miedo por el viento: | |||
| desampara la turba temerosa | |||
| sus casas, posesión y heredamiento, | |||
| sedas, tapices, camas, recamados, | 135 | ||
| tejos de oro y de plata atesorados. | |||
| Si alguno hace protestos, requiriendo | |||
| que no sea la ciudad desamparada, | |||
| responde el principal: «Yo no lo entiendo | |||
| ni de mi voluntad soy parte en nada.» | 140 | ||
| Pero el temor un viejo posponiendo, | |||
| les dice: «¡Gente vil, acobardada, | |||
| deshonra del honor y ser de España! | |||
| ¿Qué es esto, dónde vais, quién os engaña?» | |||
| —135→ | |||
| No fue esta corrección de algún provecho | 145 | ||
| ni otras cosas que el viejo les decía; | |||
| muestran todos hacerse a su despecho | |||
| y van al que más corre ya la vía. | |||
| Es justo que la fama cante un hecho | |||
| digno de celebrarse hasta el día, | 150 | ||
| que cese la memoria por la pluma | |||
| y todo pierda el ser y se consuma. | |||
| Doña Mencía de Nidos, una dama | |||
| noble, discreta, valerosa, osada, | |||
| es aquélla que alcanza tanta fama | 155 | ||
| en tiempo que a los hombres es negada: | |||
| estando enferma y flaca en una cama, | |||
| siente el grande alboroto, y esforzada, | |||
| asiendo de una espada y un escudo, | |||
| salió tras los vecinos como pudo. | 160 | ||
| Ya por el monte arriba caminaban, | |||
| volviendo atrás los rostros afligidos | |||
| a las casas y tierras que dejaban, | |||
| oyendo de gallinas mil graznidos: | |||
| los gatos con voz hórrida maullaban, | 165 | ||
| perros daban tristísimos aullidos, | |||
| Progne con la turbada Filomena | |||
| mostraban en sus cantos grave pena. | |||
| Pero con más dolor doña Mencía, | |||
| que dello daba indicio y muestra clara, | 170 | ||
| con la espada desnuda lo impedía, | |||
| y en medio de la cuesta y dellos para. | |||
| El rostro a la ciudad vuelto decía: | |||
| «¡Oh valiente nación, a quien tan cara | |||
| cuesta la tierra y opinión ganada | 175 | ||
| por el rigor y filo de la espada! | |||
| —136→ | |||
| »Decidme ¿qué es de aquella fortaleza | |||
| que contra los que así teméis mostrastes? | |||
| ¿Qué es de aquel alto punto y la grandeza | |||
| de la inmortalidad a que aspirastes? | 180 | ||
| ¿Qué es del esfuerzo, orgullo, la braveza | |||
| y el natural valor de que os preciastes? | |||
| ¿Adónde vais, cuitados de vosotros | |||
| que no viene ninguno tras nosotros? | |||
| »¡Oh cuántas veces fuistes imputados | 185 | ||
| de impacientes, altivos, temerarios, | |||
| en los casos dudosos arrojados, | |||
| sin atender a medios necesarios: | |||
| y os vimos en el yugo traer domados | |||
| tan gran número y copia de adversarios, | 190 | ||
| y emprender y acabar empresas tales | |||
| que distes a entender ser inmortales! | |||
| »¡Volved a vuestro pueblo ojos piadosos, | |||
| por vos de sus cimientos levantado; | |||
| mirad los campos fértiles viciosos | 195 | ||
| que os tienen su tributo aparejado; | |||
| las ricas minas, y los caudalosos | |||
| ríos de arenas de oro, y el ganado, | |||
| que ya de cerro en cerro anda perdido, | |||
| buscando a su pastor desconocido. | 200 | ||
| »Hasta los animales, que carecen | |||
| de vuestro racional entendimiento, | |||
| usando de razón se condolecen, | |||
| y muestran doloroso sentimiento: | |||
| los duros corazones se enternecen, | 205 | ||
| no usados a sentir, y por el viento | |||
| las fieras la gran lástima derraman, | |||
| y en voz casi formada nos infaman. | |||
| —137→ | |||
| »Dejáis quietud, hacienda y vida honrosa, | |||
| de vuestro esfuerzo y brazos adquirida, | 210 | ||
| por ir a casa ajena embarazosa | |||
| a do tendremos mísera acogida: | |||
| ¿Qué cosa puede haber más afrentosa, | |||
| que ser huéspedes toda nuestra vida? | |||
| ¡Volved, que a los honrados vida honrada | 215 | ||
| les conviene, o la muerte acelerada! | |||
| »¡Volved, no vais así de esa manera, | |||
| ni del temor os deis tan por amigos; | |||
| que yo me ofrezco aquí, que la primera | |||
| me arrojaré en los hierros enemigos! | 220 | ||
| ¡Haré yo esta palabra verdadera | |||
| y vosotros seréis dello testigos! | |||
| «¡Volved, volved!» gritaba, pero en vano, | |||
| que a nadie pareció el consejo sano. | |||
| Como el honrado padre recatado, | 225 | ||
| que piensa reducir con persuasiones | |||
| al hijo, del propósito dañado, | |||
| y está alegando en vano mil razones, | |||
| que al hijo incorregible y obstinado | |||
| le importunan y cansan los sermones: | 230 | ||
| así al temor la gente ya entregada, | |||
| no sufre ser en esto aconsejada. | |||
| Ni a Paulo le pasó con tal presteza | |||
| por las sienes la Jáculo serpiente, | |||
| sin perder de su vuelo ligereza, | 235 | ||
| llevándole la vida juntamente, | |||
| como la odiosa plática y braveza | |||
| de la dama de Nidos por la gente, | |||
| pues apenas entró por un oïdo | |||
| cuando ya por el otro había salido. | 240 | ||
| —138→ | |||
| Sin escuchar la plática, del todo | |||
| llevados de su antojo caminaban: | |||
| mujeres sin chapines por el lodo | |||
| a gran priesa las faldas arrastraban: | |||
| fueron doce jornadas de este modo, | 245 | ||
| y a Mapochó al fin dellas arribaban: | |||
| Lautaro, que se siente descansado, | |||
| me da priesa, que mucho me he tardado. | |||
| No es bien que tanto dél nos descuidemos, | |||
| pues él no se descuida en nuestro daño, | 250 | ||
| y adonde le dejamos volveremos, | |||
| que fue donde dejó el alcance extraño: | |||
| En muy poco papel resumiremos | |||
| un gran proceso y término tamaño: | |||
| que fuera necesario larga historia | 255 | ||
| para ponerlo extenso por memoria. | |||
| Mas con la brevedad ya profesada | |||
| me detendré lo menos que pudiere, | |||
| y las cosas menudas, de pasada | |||
| tocaré lo mejor que yo supiere: | 260 | ||
| pido que atenta oreja me sea dada, | |||
| que el cuento es grave y atención requiere, | |||
| para que con curiosa y fácil pluma | |||
| los hechos de estos bárbaros resuma; | |||
| que luego que el alcance hubo cesado | 265 | ||
| volviendo al hijo de Pillán gozoso, | |||
| que atrás un largo trecho había quedado, | |||
| más por autoridad que de medroso, | |||
| al general despachan un soldado, | |||
| alojándose el campo en el gracioso | 270 | ||
| valle de Talcamábida importante, | |||
| de pastos y comidas abundante. | |||
| —139→ | |||
| Un bárbaro valiente que tenía | |||
| la estancia y heredad en aquel valle, | |||
| halló un indio cristiano por la vía; | 275 | ||
| pero no se preciando de matalle, | |||
| prisionero a su casa le traía, | |||
| y comienza en tal modo a razonalle: | |||
| «La vida, ¡oh miserable! quiero darte, | |||
| aunque no la mereces por tu parte. | 280 | ||
| »Pues que ya a la guerra tú venías, | |||
| gozando del honor de los guerreros, | |||
| ¿por qué con las mujeres te escondías | |||
| viendo a hierro morir tus compañeros? | |||
| Mujer debes de ser, pues que temías | 285 | ||
| tanto de alguna espada los aceros; | |||
| y así quiero que tengas el oficio | |||
| en todo lo que toca a mi servicio.» | |||
| Mandó que del oficio se encargase | |||
| que a la mujer honesta es permitido, | 290 | ||
| y la posada y cena concertase, | |||
| en tanto que del sueño convencido | |||
| los fatigados miembros recrease: | |||
| y habiéndose a su cama recogido, | |||
| al mundo el Sol dos vueltas había dado, | 295 | ||
| y no había el araucano despertado: | |||
| sepultado en un sueño tan profundo | |||
| como si de mil años fuera muerto, | |||
| hasta que el claro Sol dio luz al mundo | |||
| a la vuelta tercera; que despierto | 300 | ||
| pidió la usada ropa, y lo segundo | |||
| si estaba la comida ya en concierto: | |||
| el diligente siervo respondía | |||
| que después de guisada estaba fría: | |||
| —140→ | |||
| diciéndole también cómo había estado | 305 | ||
| cincuenta horas de término en el lecho, | |||
| del trabajo y manjares olvidado, | |||
| con todo lo demás que se había hecho; | |||
| y que el comer estaba aparejado, | |||
| si del sueño se hallaba satisfecho. | 310 | ||
| El bárbaro responde: «No me espanto | |||
| de haber sin despertar dormido tanto; | |||
| »que el cuidoso Lautaro apercebido, | |||
| por hacer desear vuestra llegada, | |||
| la gente en escuadrones ha tenido | 315 | ||
| con tal orden y tasa castigada, | |||
| que aún el sentarnos era defendido | |||
| en acabando Apolo su jornada, | |||
| hasta que ya los rayos de su lumbre | |||
| nos daban de la vuelta certidumbre. | 320 | ||
| »Si alguno de su puesto se movía, | |||
| sin esperar descargo le empalaba, | |||
| y aquél que de cansado se dormía | |||
| en medio de dos picas le colgaba: | |||
| quien cortaba una espiga, allí moría, | 325 | ||
| de más de la ración que se le daba: | |||
| con órdenes estrechas y precetos | |||
| nos tuvo, como digo, así sujetos. | |||
| »Desta suerte estuvimos los soldados | |||
| más de catorce noches aguardando, | 330 | ||
| las picas altas, a ellas arrimados, | |||
| vuestra tarda venida deseändo: | |||
| del sueño y del cansancio quebrantados, | |||
| pasando gran trabajo, hasta cuando | |||
| supimos que llegábades ya junto, | 335 | ||
| que nos quitó el cansancio en aquel punto.» | |||
| —141→ | |||
| Viendo el silencio que en el valle había, | |||
| le pregunta si el campo era partido | |||
| el mozo dice: «Ayer antes del día | |||
| salió de aquí con súbito ruïdo; | 340 | ||
| afirmarte la causa no sabría; | |||
| aunque por claras muestras he entendido | |||
| que la ciudad de Penco torreada | |||
| era del español desamparada.» | |||
| Así era la verdad, que caminado | 345 | ||
| habían los escuadrones vencedores | |||
| hacia el pueblo español, desamparado | |||
| de los inadvertidos moradores. | |||
| La codicia del robo y el cuidado | |||
| les puso espuelas y ánimos mayores: | 350 | ||
| siete leguas del valle a Penco había | |||
| y arribaron en sólo medio día. | |||
| A vista de las casas, ya la gente | |||
| se reparte por todos los caminos, | |||
| porque el saco del pueblo sea igualmente | 355 | ||
| lleno de ropa y falto de vecinos: | |||
| apenas la señal del partir siente, | |||
| cuando cual negra banda de estorninos | |||
| que se abate al montón del blanco trigo, | |||
| baja al pueblo el ejército enemigo. | 360 | ||
| La ciudad yerma en gran silencio atiende | |||
| el presto asalto y fiera arremetida | |||
| de la bárbara furia, que deciende | |||
| con alto estruendo y con veloz corrida: | |||
| el menos codicioso allí pretende | 365 | ||
| la casa más copiosa y bastecida: | |||
| vienen de gran tropel hacia las puertas, | |||
| todas de par en par francas y abiertas. | |||
| —142→ | |||
| Corren toda la casa en el momento, | |||
| y en un punto escudriñan los rincones; | 370 | ||
| muchos por no engañarse por el tiento | |||
| rompen y descerrajan los cajones; | |||
| baten tapices, rimas y ornamento, | |||
| camas de seda y ricos pabellones, | |||
| y cuanto descubrir pueden de vista, | 375 | ||
| que no hay quien los impida ni resista. | |||
| No con tanto rigor el pueblo griego | |||
| entró por el troyano alojamiento, | |||
| sembrando frigia sangre y vivo fuego, | |||
| talando hasta en el último cimiento; | 380 | ||
| cuanto de ira, venganza y furor ciego, | |||
| el bárbaro, del robo no contento, | |||
| arruïna, destroza, desperdicia, | |||
| y así aún no satisface su malicia. | |||
| Quién sube la escalera y quién abaja, | 385 | ||
| quién a la ropa y quién al cofre aguija, | |||
| quién abre, quién desquicia y desencaja, | |||
| quién no deja fardel ni baratija; | |||
| quién contiende, quién riñe, quién baraja, | |||
| quién alega y se mete a la partija: | 390 | ||
| por las torres, desvanes y tejados | |||
| aparecen los bárbaros cargados. | |||
| No en colmenas de abejas la frecuencia, | |||
| priesa y solicitud, cuando fabrican | |||
| en el panal la miel con providencia, | 395 | ||
| que a los hombres jamás lo comunican; | |||
| ni aquel salir, entrar y diligencia | |||
| con que las tiernas flores melifican, | |||
| se puede comparar, ni ser figura | |||
| de lo que aquella gente se apresura | 400 | ||
| —143→ | |||
| alguno de robar no se contenta | |||
| la casa que le da cierta ventura; | |||
| que la insaciable voluntad sedienta | |||
| otra de mayor presa le figura: | |||
| haciendo codiciosa y necia cuenta | 405 | ||
| busca la incierta y deja la segura; | |||
| y llegando, el Sol puesto, a la posada, | |||
| se queda por buscar mucho sin nada. | |||
| También se roba entre ellos lo robado, | |||
| que poca cuenta y amistad había, | 410 | ||
| si no se pone en salvo a buen recado, | |||
| que allí el mayor ladrón más adquiría; | |||
| cuál lo saca arrastrando, cuál cargado | |||
| va, que del propio hermano no se fía: | |||
| más parte a ningún hombre se concede | 415 | ||
| de aquello que llevar consigo puede. | |||
| Como para el invierno se previenen | |||
| las guardosas hormigas avisadas, | |||
| que a la abundante troje van y vienen | |||
| y andan en acarretos ocupadas, | 420 | ||
| no se impiden, estorban, ni detienen, | |||
| dan las vacías paso a las cargadas; | |||
| así los araucanos codiciosos | |||
| entran, salen y vuelven presurosos. | |||
| Quien buena parte tiene, más no espera, | 425 | ||
| que presto pone fuego al aposento; | |||
| no aguarda que los otros salgan fuera, | |||
| ni tiene al edificio miramiento: | |||
| la codiciosa llama de manera | |||
| iba en tanto furor y crecimiento, | 430 | ||
| que todo el pueblo mísero se abrasa, | |||
| corriendo el fuego ya de casa en casa. | |||
| —144→ | |||
| Por alto y bajo el fuego se derrama, | |||
| los cielos amenaza el son horrendo, | |||
| de negro humo espeso y viva llama | 435 | ||
| la infelice ciudad se va cubriendo: | |||
| treme la Tierra en torno, el fuego brama, | |||
| de subir a su esfera presumiendo: | |||
| caen de rica labor maderamientos | |||
| resumidos en polvos cenicientos. | 440 | ||
| Piérdese la ciudad más fértil de oro | |||
| que estaba en lo poblado de la tierra, | |||
| y adonde más riquezas y tesoro, | |||
| según fama, en sus términos se encierra: | |||
| ¡Oh, cuántos vivirán en triste lloro, | 445 | ||
| que les fuera mejor continua guerra! | |||
| Pues es mayor miseria la pobreza | |||
| para quien se vio en próspera riqueza. | |||
| A quién diez, a quién veinte, y a quién treinta | |||
| mil ducados por año les rentara: | 450 | ||
| el más pobre tuviera mil de renta, | |||
| de aquí ninguno de ellos abajara: | |||
| la parte de Valdivia era sin cuenta, | |||
| si la ciudad en paz se sustentara, | |||
| que en torno la cercaban ricas venas | 455 | ||
| fáciles de labrar y de oro llenas. | |||
| Cien mil casados súbditos servían | |||
| a los de la ciudad desamparada, | |||
| sacar tanto oro en cantidad podían | |||
| que a tenerse viniera casi en nada: | 460 | ||
| Esto que digo y la opinión perdían | |||
| por aflojar el brazo de la espada, | |||
| ganados, heredades, ricas casas, | |||
| que ya se van tornando en vivas brasas. | |||
| —145→ | |||
| La grita de los bárbaros se entona, | 465 | ||
| no cabe el gozo dentro de sus pechos, | |||
| viendo que el fuego horrible no perdona | |||
| hermosas cuadras ni labrados techos: | |||
| en tanta multitud no hay tal persona | |||
| que de verlos se duela así deshechos; | 470 | ||
| antes suspiran, gimen y se ofenden | |||
| porque tanto del fuego se defienden. | |||
| Paréceles que es lento y espacioso, | |||
| pues tanto en abrasarlos se tardaba, | |||
| y maldicen al Tracio proceloso | 475 | ||
| porque la flaca llama no esforzaba: | |||
| al caer de las casas sonoroso | |||
| un terrible alarido resonaba, | |||
| que junto con el humo y las centellas, | |||
| subiendo amenazaba las estrellas. | 480 | ||
| Crece la fiera llama en tanto grado | |||
| que las más altas nubes encendía; | |||
| Tracio con movimiento arrebatado | |||
| sacudiendo los árboles venía; | |||
| y Vulcano al rumor, sucio y tiznado, | 485 | ||
| con los herreros fuelles acudía, | |||
| que ayudaron su parte al presto fuego, | |||
| y así se apoderó de todo luego. | |||
| Nunca fue de Nerón el gozo tanto | |||
| de ver en la gran Roma poderosa | 490 | ||
| prendido el fuego ya por cada canto, | |||
| vista sola a tal hombre deleitosa; | |||
| ni aquello tan gran gusto le dio, cuanto | |||
| gusta la gente bárbara dañosa | |||
| de ver cómo la llama se extendía, | 495 | ||
| y la triste ciudad se consumía. | |||
| —146→ | |||
| Era cosa de oír dura y terrible | |||
| de estallidos el son y grande estruendo; | |||
| el negro humo espeso e insufrible, | |||
| cual nube en aire, así se va imprimiendo: | 500 | ||
| no hay cosa reservada al fuego horrible, | |||
| todo en sí lo convierte, resumiendo | |||
| los ricos edificios levantados | |||
| en antiguos corrales derribados. | |||
| Llegado al fin el último contento | 505 | ||
| de aquella fiera gente vengativa, | |||
| aún no parando en esto el mal intento, | |||
| ni planta en pie, ni cosa dejan viva. | |||
| El incendio acabado, como cuento, | |||
| un mensajero con gran priesa arriba | 510 | ||
| del hijo de Leocán, y su embajada | |||
| será en el otro canto declarada. | |||