11
Arnott, «Young Lovers and Confidence Trickster: The Rebirth of Menander», en Univ. Leed. Rev. XIII, 1970, pp. 1-18; referencia a Auson, Epist. XXII.
12
Intenté razonarlo en «Sentido de la tragedia en Roma», en Rev. Univ. Madr. XIII, 1964, pp. 463-492, nota 27.
13
«Aún para la escena griega, el argumento
político es poco válido, dadas las condiciones
relativamente suaves en que dejaron desarrollarse la literatura los
monarcas de la dinastía macedónica, y, desde luego,
menos válido que el del cambio de gusto aquí
sustentado
» (observación de M.
Fernández-Galiano). Pero todavía este argumento es
dado como definitivo para el cambio en la escena romana por V.
Martin, «Ménandre, souche
du théâtre comique occidental», en
Ant. Cl. Cl.
XXVIII, 1959, pp. 186-200.
14
Arnott, o. c., 4.
15
Insinué ya este motivo -marginalmente, dada la índole de aquel trabajo- en el l. c., en nota 12, esta vez siguiendo a Martin, art. c., 189; cf. ibid., 195-196 y 199 sobre la persistencia medieval y moderna a que aludo inmediatamente en el texto.
16
Me ocupé de ella, más extensamente que lo que aquí procede, en art. c., pp. 480 y 484-485.
17
Parece que puede ser cómoda y útil aquí esta última distinción, entendiendo por «de enredo» la comedia cuya intriga argumental es calculadamente provocada por alguno de sus personajes, y reservando «de equívoco» para aquella en que el engaño se debe a situaciones que resultan embrolladas sólo por haberlo dispuesto así el autor (parecidos físicos, nombres iguales o confundidos correspondientes a personajes distintos, etc.).
18
En las cuales -o en varias de ellas a la vez- cabe hacer entrar el conjunto de la producción conocida de la comedia nueva y de sus imitadores latinos sin peligro de forzar el argumento. Por la importancia que éste va a revestir en el conjunto de este trabajo, no parece fuera de lugar un intento de demostración de este aserto a base de mostrar distribuidas entre dichas tres clases (bien que reconociendo que no cabe hacerla con un rigor estricto, pues una misma pieza puede tener características propias de más de una clase; en tal caso, me he decidido por aquellas que parecen más acusadas) los diferentes títulos de las conservadas de Plauto y las de Terencio. Caracteres: Aulularia, Rudens, Stichus, Trinummus, Truculentus, ¿Vidularia?; Adelphoe, Heautontimorumenos, Phormio, Enredo: Amphitruo, Asinaria, Captiui, Casina, Curculio, Epidicus, Mercator, Miles gloriosus, Mostellaria, Persa, Poenulus, Pseudolus; Eunuchus. Equívocos: Bacchides, Cistellaria, Menaechmi; Andria, Hecyra.
Con muchas más precauciones y salvedades, pues la no seguridad total de los conocimientos hace mayor el riesgo, cabría un intento similar con respecto a los títulos de Menandro de argumento más o menos conocido o suponible. Caracteres: '/Apistoj, Deisidai/mwn, Du/skoloj, `/Hrwj, Ko/lac, Misou/menoj. Enredo: Di\j, 'ecapatw=n, Sikuw/nioj. Equívocos: 'Aspi/j, Gewrgo/j, 'Epitre/ponteh, Perikeirome/nh, Peri/nqia, Sami/a, Fa/sma.
19
En la apreciación de los teorizantes aristotélicos ya aludida, el ridículo por impotencia humana queda superprestigiado hasta constituir la mitad, si en esto valen cuentas, de los posibles fundamentos de la comicidad escénica.
20
Legrand, Daos: Tableau de la comédie grecque pendant la période dite nouvelle, París, 1910, p. 248.