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En Entartung (1893; trad. española -Degeneración- de Nicolás Salmerón, 1902), obra de gran resonancia en España como en toda Europa, el autor alemán, conocido bajo pseudónimo de Max Nordau, se alza contra esos movimientos vanguardistas que surgen al final del siglo. Para él, modernismo, misticismo, simbolismo, tolstoísmo, decadentismo, etc., son manifestaciones de degeneración. Discípulo del antropólogo criminalista Cesáreo Lombroso, Max Nordau pretende aplicar al terreno literario las recientes conquistas de la psiquiatría. El genio es una enfermedad, una forma del histerismo, una degeneración contra la cual debe reaccionar el hombre normal, de espíritu sano, de pensamiento lógico, de voluntad fuerte. El libro de Pompeyo Gener, Literaturas malsanas (1894), si no es plagio, es muy parecido a Degeneración.

 

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La cuestión del Modernismo es muy compleja y merecerá un estudio profundo en capítulo específico. Las pocas líneas que aquí le dedicamos tienden tan sólo a perfilar su significación histórica dentro del marco de la crisis de fin de siglo. Esta misma perspectiva puede enriquecerse consultando los trabajos de J. L. Abellán, 1989b, págs. 13-112; R. Gullón, 1971, 1980; Lissorgues & Salaün, 1991, págs. 161-191; Litvak, 1980.

 

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Es de consulta imprescindible la muy documentada obra de Diego Núñez Ruiz. Este investigador ve un anticipo del regeneracionismo en P. Estasén, que en 1878 pide un planteamiento positivo de los problemas de España (Núñez Ruiz, 1975, págs. 132-133). Es indudable, pero es obvio que la preocupación por los problemas reales no es privativa del positivismo. Como ejemplo podríamos citar a Andrés Borrego, periodista y político liberal conservador del reinado de Isabel II, que en un folleto (Borrego, 1881) propone una serie de reformas (fomento de la instrucción primaria y tecnológica de las clases trabajadoras, etc.) y termina declarando que durante toda su vida luchó por «la regeneración de España».

 

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Lucas Mallada (Huesca, 1841-Madrid, 1920), ingeniero de minas, miembro de la Comisión del Mapa Geológico de España, dedicó su vida al estudio geográfico de España. Entre sus obras más destacadas hay que citar: Sinopsis paleontológica de España (1875), Progreso de la geología en España durante el siglo XIX (1892), Proyecto de una división territorial de España (1892). Su obra regeneracionista Los males de la patria y la futura revolución española. Consideraciones generales acerca de sus causas y efectos (1890) desemboca en la conclusión de que España es pobre. Además considera que la pereza de la raza es congénita y que no habrá más solución que imponer la regeneración de manera autoritaria.

 

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Antonio Royo Villanova (Zaragoza, 1869-Madrid, 1958) fue catedrático de derecho político y administrativo de la Universidad de Valladolid y catedrático de derecho internacional de la de Zaragoza. Como periodista asumió la dirección de El Norte de Castilla, de Valladolid, y del Diario de Avisos, de Zaragoza. En política (fue diputado a Cortes y senador) perteneció al grupo parlamentario encabezado por Canalejas, Romanones, Santiago Alba. Entre sus numerosas publicaciones relativas al derecho y a cuestiones políticas destacan las obras dedicadas al regionalismo: La descentralización y el regionalismo (Zaragoza, 1900), con prólogo de Joaquín Costa; El nacionalismo regionalista y la política internacional de España (Madrid, 1918). La regeneración y el problema político (Madrid, 1899) es su contribución más relevante al regeneracionismo. Véase también su respuesta a la encuesta de J. Costa (Costa, 1902; edición de Alfonso Orti, II, págs. 329-340).

 

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Ricardo Matías Picavea (Santoña, 1847-Valladolid, 1899) fue alumno del profesor krausista Julián Sanz del Río en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid. Profesor de psicología en el Instituto de Segunda Enseñanza de Tortosa hasta 1878. Vivió a partir de esa fecha en Valladolid, donde además de la docencia, tuvo actividades políticas importantes, fundando en 1881 el periódico La Libertad, y participando en la Liga Nacional de Productores. Su libro Apuntes y estudios sobre la Instrucción Pública en España y su reforma (1882) es un interesante documento sobre la situación de la enseñanza y una reflexión sobre el modo de mejorarla. El problema nacional (1899) se suele considerar como la obra más importante del regeneracionismo. «La doctrina de Matías Picavea es similar y paralela a la de Costa, si bien la mayor afinidad hay que apreciarla en lo referente a los remedios, donde se aprecian dos líneas político-ideológicas: el organicismo y el autoritarismo» (Abellán, 1989, págs. 484-487). Enrique Tierno Galván le dedica un estudio cuyo título es ya significativo: «El pre-fascismo de Matías Picavea» (Tierno Galván, 1977, págs. 133-167).

 

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Luis Morote (Valencia, 1862-Madrid, 1913) fue ante todo periodista republicano (colaboró en El Liberal y en Heraldo de Madrid), pero publicó también varias obras importantes: Los frailes en España (1904), en la que se nota su anticlericalismo; Las elecciones en España, 1834-1905. En Las anomalías de los criminales se inspira en la antropología criminal de los italianos Lombroso y Ferri. La moral de la derrota (1900) se relaciona con el regeneracionismo por el análisis de la situación, pero la posición de Morote es la de un republicano auténtico que enfoca los problemas de manera democrática y combate las tendencias antiparlamentarias de Picavea y Costa.

 

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Damián Isem (Palma de Mallorca, 1852-Ciempozuelos, 1914), tras cursar la carrera eclesiástica y estudiar derecho en Barcelona y Valencia, se trasladó a Madrid, donde fue redactor de El Siglo Futuro. Se pasó luego a las filas de la Unión Católica de Alejandro Pidal y tomó parte en las polémicas entre carlistas e integristas en 1886-1887. Llegó a ser diputado. En Del desastre nacional y sus causas (1900) denuncia tanto a las clases dirigentes, corrompidas y ciegas, como las influencias perversas de las ideas liberales. No propone soluciones, pero se trasluce del libro que lo que necesita el pueblo español, intelectual y moralmente degenerado, es más una redención que una regeneración.