1
«La crise du roman en Espagne, 1915-1936. Le cas d'un romancier: Alberto Insúa», Bulletin Hispanique, 85 (julio-diciembre 1983), p. 279.
2
Basta leer el voluminoso «proyecto de artículo para un diccionario internacional de términos literarios» titulado «La definición del término literatura» de Robert Escarpit para caer del Pegaso en el camino parnasiano.
3
Ignacio Soldevila Durante, «Para la renovación de la historiografía de la literatura: la generación de 1936 en sus comienzos», Revista canadiense de estudios hispánicos, 10, 3 (primavera 1986), p. 457.
4
Esta tendencia hay que cargarla al influjo de ciertos escritores apreciados en Málaga en los años de aprendizaje de Andújar, como Salvador González Anaya y (horresco referens) el mismísimo Ricardo León, de quien Andújar se «purga» en un sainetesco pasaje de El destino de Lázaro, en el que se enfrentan Esteban Olmo, alter ego del joven Andújar, y Don Rodrigo Villalba, alias Ricardo León.
5
Vid. Soldevila-Durante, «Para la renovación de la historiografía...», páginas 451-462.
6
He aquí un párrafo de Esteban Olmos, personaje autobiográfico de El destino de Lázaro: «Sí, excepción hecha de los inevitables prejuicios de filiación artística, don Rodrigo había acertado. Localismo, sobrado impulso propio, ingenuidad en la composición, técnica inhábil, ineptitud para trascender en motivos humanos arquetípicos, invalidaban su creación, anulaban los oscuros años en que había intentado expresar. Lo apreciaba, desolado, limpio de resentimiento. Tornaba, vacío y roto, al punto de partida» (ed. 1979, p. 169).