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11

Gilbert Highet informa que «Heródoto pasó del griego al latín, por obra de Lorenzo Valla, entre 1452 y 1457». Ello no asegura que Alonso de Ercilla haya leído su obra. Sin embargo, llaman la atención las coincidencias cercanas que existen en la concepción de la figura del testigo. La tradición clásica. Influencias griegas y romanas en la literatura occidental, t. I, 3.ª reimpres., México, FCE, 1996, p. 187.

 

12

Cuando hablo de autor narrador no intento hacer coincidir esta categoría narrativa con el autor real, histórico, Alonso de Ercilla, sino a los atributos que a sí misma se concede dicha figura, a saber, el de ser responsable tanto de la escritura como de la narración.

 

13

C. Albarracín-Sarmiento, op. cit., pp. 7-19.

 

14

Ibidem, p. 7.

 

15

Ibidem, pp. 10-11.

 

16

Después del Proemio, el historiador narra en tercera persona los acontecimientos, según los persas y los fenicios. Sin embargo, por momentos, interviene en primera persona, haciéndose cargo del punto de vista griego: «Yo, por mi parte, [...] simplemente voy a indicar quién fue el primero, que yo sepa, en iniciar actos injustos contra los griegos [...]». Heródoto, Historia. Libros I-II, 3.ª reimpres., intr. Francisco R. Adrados, trad. y notas Carlos Schrader, Madrid, Gredos, 1999 (Biblioteca Clásica Gredos, 3), p. 89.

 

17

«[...] Ercilla -dice C. Albarracín-Sarmiento- proyecta en 'las Indias de su ingenio' [frase usada por Lope de Vega en el Laurel de Apolo, Silva IV] un narrador en primera persona con el cual se identifica (en sucesos históricos) y cuya falsa identidad asume (en episodios maravillosos y corteses)». Op. cit., pp. 13-14.

 

18

Ni Tito Livio ni Tácito siguen al inicio de sus obras el procedimiento testimonial de Heródoto. Cada una de estas historias latinas está narrada en tercera persona y, en general, refieren hechos ajenos a la participación directa del narrador. Cfr. Tito Livio, Desde la fundación de Roma, libros I y II, intr., 1.ª reimpres., trad. y notas Agustín Millares Carlo, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1998, (Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana). Tácito, Historias, libros I y II, versión de José Tapia Zúñiga, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1995, (Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana).

 

19

Alonso de Ercilla, Prólogo a La Araucana, t. I, ed., intr. y notas de Marcos A. Moríngio e Isaías Lerner, Madrid, Castalia, 1991, p. 121. Aquí y en adelante cito de esta edición. Daré las referencias entre paréntesis a continuación de la cita textual.

 

20

Cfr. Alberto Porqueras Mayo, «Estilo, características y tópicos», en El prólogo como género literario. Su estudio en el Siglo de Oro español, Madrid, CSIC, 1957, pp. 121-145.