Escena I
|
|
|
DON NICOLA y
ACOPIADOR.
|
|
DON NICOLA.-
(Saliendo con varias bolsitas de
trigo.) ¡Aquí tiene las muestras!... El grano es parejito,
como le decía... Yo no quiero engañarlo... No miento nunca...
|
|
UN ACOPIADOR.-
(Observa ligeramente el trigo.)
Las conozco... las conozco... El único trigo mezclado y sucio es el de
la chacra de Rodiní.
|
|
DON NICOLA.-
No me diga... Ése es un abandonado... No lo tengo ya
más de mediero... Han venido unos parientes míos, ¿sabe?,
y les voy a dar ese pedazo de tierra para que empiecen a trabajar... Son gente
pobre, ¿me entiende?
|
|
UN ACOPIADOR.-
Bien; por las instrucciones que tengo, podría ofrecerle
treinta y cinco...
|
|
DON NICOLA.-
¿Cosa? ¿Cosa?... ¿Ma usted sabe lo que
dice? ¿Se piensa que está tratando con gente que no entiende el
oficio?... Aquí tiene
La Capital, del Rosario, de ayer... lea un
poco... Vea esos precios...
|
|
UN ACOPIADOR.-
Usted bien sabe que ese diario es alcista...
|
|
DON NICOLA.-
¿Alcista?... Alcista porque nos abre los ojos a los
gringos... Y después de todo, ya sabe que yo hago negocios con
Soberán, y si usted viene a proponerme que deje esa casa, ha de ser
mejorando los precios... ¿Cómo quiere que yo me cambie de cliente
sin ganar nada?...
|
|
UN ACOPIADOR.-
Bueno, señor; deme las muestras y trataré de
mejorar precio... si nos conviene.
|
|
DON NICOLA.-
Como le parezca... Que le vaya bien...
|
|
|
(Vase el
ACOPIADOR.)
|
Escena II
|
|
|
HORACIO y
DON NICOLA.
|
|
HORACIO.-
(Saliendo.) ¿Qué
decía ése?...
|
|
DON NICOLA.-
Figurate qué zoncería... Ofrece treinta y
cinco... Se ha pensado que nosotros nos chupamos el dedo chico de la mano...
|
|
HORACIO.-
Si me lo larga a mí, pronto lo arreglo.
|
|
DON NICOLA.-
¡Oh!... Yo también lo mandé bien arreglado.
|
|
HORACIO.-
¿Y la trilladora empezó?...
|
|
DON NICOLA.-
La máquina ha llegado ya... Pero no puede comenzar
todavía porque falta el encargado... que dice que se quedó con el
birloche en la chacra de Baranda... Se espera que venga...
|
|
HORACIO.-
¿Me ataron el tílburi?
|
|
DON NICOLA.-
¡Sí, creo que sí!... Pero no te vayas a ir,
que tengo que decirte una cosa... Vos sabés muy bien que el constructor
se andaba enamorando de Victoria... La muchacha ya es grande y tiene que
casarse... Anoche el mozo me habló de la cosa... y yo le contesté
que iba a pensar el negocio...
|
|
HORACIO.-
¿Sabe usted si Victoria le lleva el apunte?...
|
|
DON NICOLA.-
¡Qué voy a saber yo!... Me he fijado...
sí... y me parece que la muchacha le dispara... Nunca andan juntos...
|
|
HORACIO.-
¡Si es así, ni qué hablar!... Ese asunto no
lo resuelve nadie mejor que ella... Consúltela usted.
|
|
DON NICOLA.-
¡Ah... no!... a mí me da... me da vergüenza
hablar de esas cosas con la hija...
|
|
HORACIO.-
¡Vergüenza! ¡Qué rica cosa!... Entonces
se lo preguntaré luego o mañana...
|
|
DON NICOLA.-
¡Qué esperanza!... El otro me ha demandado la
contestación para hoy, antes de irse al Rosario... El constructor es
buena persona, ¿eh?
|
|
HORACIO.-
Se lo preguntaré en seguida... Pero le advierto que esas
cosas no deben tratarse así... como un arrendamiento o como una venta...
|
|
DON NICOLA.-
No digo eso... mas si a la muchacha le gusta... no hay para
qué andar con tanto firulete ...
|
|
HORACIO.-
¿Dónde estará Victoria?...
|
Escena V
|
|
|
HORACIO,
MARÍA,
CANTALICIO y
DON NICOLA.
|
|
HORACIO.-
Haga el favor, mamá, de no hablar así...
¡Parece que no tuviera sentimientos!...
|
|
MARÍA.-
Tengo sentimientos, tengo... Y no deseo mal de nadie... Pero es
verdad lo que digo... ¿Qué nos precisaba tener en casa, ahora que
hay tanto trabajo con la trilla, a un hombre enfermo que no sirve mas que para
incomodar?... Dejame hablar, te he dicho. Si queríamos protegerlo al
póvero diávolo, lo hubiésemos mandado al pueblo, a la
fonda... Se pagaba lo que era... y se acabó... Sin embargo, lo tenemos
en casa y son dos trabajos... sobre todo porque la muchacha no hace nada por
cuidarlo...
|
|
CANTALICIO.-
¡Don Horacio!...
(Sorpresa.) Si me hace un
favor... el último que via pedirle; empriésteme un birloche pa
dirme al pueblo... y un pión también, porque con esta manquera,
¡maldita sea!, no via poder manejarlo...
|
|
HORACIO.-
¿Y por qué va a irse?... No está sano
aún...
|
|
CANTALICIO.-
Porque no soy sobra de naides... Bastante he incomodado ya...
|
|
DON NICOLA.-
(A
MARÍA.) Caminate pa dentro, si no
querés que te pegue una trompada aquí mismo... Siempre ha de
hacer zoncerías... Vieja loca...
|
|
MARÍA.-
(Yéndose.) ¡Lo que
he dicho, lo he dicho!... Y tengo razón... ¡qué demonio!...
|
|
HORACIO.-
No; usted no puede tomar en serio esas cosas... Ella misma lo
aprecia... Estaría alunada... ¡Hablaba por hablar!...
|
|
CANTALICIO.-
No hable más, don Horacio... Yo sé que usted es
muy güeno... casi tan güeno como su hermana, pero esos otros me
tienen tirria... no me pueden querer bien... Me voy, me voy...
|
|
DON NICOLA.-
Mire, don Cantalicio... Usted sabe bien que yo no engaño
nunca a las personas... nunca, ¿eh? Bueno. Yo le digo que soy su
amigo... E le doy esta mano de amigo, ¿sabe?
(Se la extiende.)
|
|
CANTALICIO.-
Mire, don... ¡Ya no tengo con qué apretarle los
cinco!... Me la han cortao... Y la del corazón... disculpe... pero no es
pa usted...
(A
HORACIO.) ¡Me hace aprontar el
birloche por favor!...
|
|
DON NICOLA.-
(Sacando la ceniza de la pipa.)
Bueno... Está bien... haga lo que quiera.
(Vase.)
|
Escena VII
|
|
|
HORACIO,
CANTALICIO y
VICTORIA.
|
|
|
(Sale
VICTORIA.)
|
|
HORACIO.-
Llegas a tiempo para ayudarme a convencer a don Cantalicio...
¡Quiere alzar el vuelo!...
|
|
VICTORIA.-
¿Qué es eso?...
|
|
CANTALICIO.-
(Tristemente.) ¡Sí,
hijita!... Como los caranchos... comen y a las nubes...
|
|
VICTORIA.-
¡Eso será si lo dejo! Usted es mío,
viejo...
|
|
HORACIO.-
(Con el sillón.)
Aquí tiene... Siéntese...
|
|
CANTALICIO.-
Gracias... Como estoy con el pie en el estribo, les
hablaré de parao... Ustedes son una yunta de güenos muchachos...
Ésta... ¡un alma de Dios!... Sé muy bien que han tenido
lástima...
(Protestas.) Sí,
lástima del pobre criollo viejo... Me recogieron lisiao... para
curarme... Pero les pasó como a esos muchachos en el pueblo, que llevan
a su casa un perro sarnoso que se han encontrao, y dispués resulta que
los padres se lo echan a patadas puerta ajuera...
|
|
HORACIO.-
(Afectado.) ¡Oh!...
¡No!... ¡No!... Le juro... que...
|
|
CANTALICIO.-
Les he dicho todo lo que tenía que decir y me voy... No
crean que soy un mal agradecido... ¡Por otro lao, ya les había
anunciao que nunca me resolvería a vivir entre gringos!...
|
|
HORACIO.-
¿Pero somos gringos nosotros?
|
|
CANTALICIO.-
No, pero lo son los otros... Y no hablemos más, don
Horacio. Le declaro que si ahora mismo no me hace llevar al pueblo, me marcho a
pie... ¡Palabra de hombre y de criollo!...
|
|
HORACIO.-
Si es así... no habrá más remedio... lo
acompañaré yo...
|
|
CANTALICIO.-
Que sea en seguida...
|
|
HORACIO.-
(Después de una pausa.) Voy
a preparar el coche...
|
|
|
(VICTORIA se echa a llorar,
ocultando la cara en las faldas.)
|
Escena VIII
|
|
|
CANTALICIO y
VICTORIA.
|
|
CANTALICIO.-
¿Qué es eso, hijita?... ¿Quiere hacerme
llorar a mí también?... ¡Le aseguro!... Si me voy es porque
me han echao... Ya me estaba aquerenciando aquí... con sus cuidados.
|
|
VICTORIA.-
(Sin alzar la cabeza.)
¡Mentira! ¡Nadie lo echa!... Usted se va porque no me quiere.
|
|
CANTALICIO.-
¡Mucho, pero mucho!... ¿Cómo no
había de quererte?... Si sos tan güena... Vamos, alce esa cabeza...
Deme un beso y adiosito...
(La alza.)
|
|
VICTORIA.-
(Echándose al cuello.)
¡Tata!... ¡Tatita!... Usted no puede irse... No se vaya...
¡No me deje sola!... ¡Porque yo me muero!...
|
|
CANTALICIO.-
¿Tata?... ¡Oh!...
|
|
VICTORIA.-
¡Tata!... ¡Sí!... ¡Tata!... Usted es
mi otro padre...
|
|
CANTALICIO.-
¡Me lo vas a hacer creer, muchacha!...
|
|
VICTORIA.-
¡Es la verdad! Por eso usted no puede irse...
|
|
CANTALICIO.-
Si no hablás claro...
|
|
VICTORIA.-
(Serena ya.) ¿Me promete
quedarse?...
|
|
CANTALICIO.-
¡Eso no!... Perdoname, pero...
|
|
VICTORIA.-
Entonces, siéntese un ratito...
(Se sienta.) Diga...
¿Usted no me había dicho que estaría muy contento si yo me
casara con Próspero... y... le diera muchos nietecitos?...
|
|
CANTALICIO.-
¡Ya lo creo!... Pero se me hace muy difícil...
¡Imposible!... De tu parte, claro está que no... Los viejos es la
cosa...
|
|
VICTORIA.-
Bueno; por eso mismo es que quiero que no se vaya...
|
|
CANTALICIO.-
¿Pa convencer a los gringos? ¡Ah! ¡No,
hijita!... ¡Ah! ¡No, hijita!... Eso sería como querer contar
las estrellas. Nunca se cuentan y le salen verrugas a uno en los dedos...
|
|
VICTORIA.-
Es que usted me puede ayudar de otra manera...
|
|
CANTALICIO.-
No sé cómo!...
|
|
VICTORIA.-
Mire. A mí no me hacen casar con ningún otro...
Me andan metiendo por los ojos al constructor y hasta creo que ya habló
con tata el individuo... pero yo primero me escapo...
|
|
CANTALICIO.-
¿Y ande vas a ir?...
|
|
VICTORIA.-
Me iría con usted... o qué sé yo...
|
Escena X
|
|
|
VICTORIA y
CANTALICIO.
|
|
VICTORIA.-
¡Si yo le contara una cosa!... ¡No se mueva!...
|
|
CANTALICIO.-
Dejate de historias y alcanzame el poncho...
|
|
VICTORIA.-
¡Es que es muy serio... tata!...
|
|
CANTALICIO.-
(Impaciente.) Bueno. Contalo de
una vez. ¡Y se acabó!...
|
|
VICTORIA.-
Es que... ¡Ja, ja! Me da risa y me da vergüenza...
(Mirando en rededor.) Si
quiere... se lo digo al oído...
|
|
CANTALICIO.-
Pero tapate la cara si es tan feo...
|
|
|
(VICTORIA, después de un
instante de indecisión, le habla al oído.)
|
|
CANTALICIO.-
(Levantándose.) ¿Vos?...
(VICTORIA, que se ha quedado
muy avergonzada, hace una señal de asentimiento.) ¡Ave
María Purísima!...
|
|
VICTORIA.-
Fue en el Rosario... Mamá estaba en el hotel enferma...
Próspero iba a verme y... ¡Por eso quiero que no se vaya!...
Mañana, esto tiene que saberse, me descubren, y sino disparo, los viejos
son capaces de matarme...
|
|
CANTALICIO.-
¡Pobrecita!... Y ese bandido fue capaz de...
|
|
VICTORIA.-
Bandido ¿por qué?... ¡Pobre!...
|
|
CANTALICIO.-
¡Hija de mi alma!... ¡Dame un abrazo!...
¡Así!... ¡Ahora comprendo por qué mientras estaba
enfermo me hablabas tanto de los nietecitos!... ¡Hija querida!...
(La estrecha.)
|
Escena XI
|
|
|
VICTORIA,
CANTALICIO y
PRÓSPERO.
|
|
PRÓSPERO.-
(Que ha salido un momento antes.)
¡Bravo! ¡Así me gusta!... ¡Bravo! ¡Bravo!...
|
|
CANTALICIO.-
¡Próspero!...
(Cae uno en brazos del otro.)
Disculpá, hijo, si no puedo abrazarte bien... Es la primera vez que echo
de menos el pedazo éste...
|
|
PRÓSPERO.-
¡Oh!... ¿Qué ha sido eso?...
|
|
CANTALICIO.-
¡No te ocupés de mí hijo!... Ya lo
sabrás... Andá y saludá a la gente...
|
|
PRÓSPERO.-
Perdoname, Victoria...
(Le toma las manos.)
¿Cómo estás?...
|
|
CANTALICIO.-
¡Abrácense!... ¡Si están
deseándolo y no son mancos... como yo!
|
|
|
(Se abrazan.)
|
Escena XIII
|
|
|
VICTORIA,
CANTALICIO,
PRÓSPERO,
MARÍA y
DON NICOLA.
|
|
DON NICOLA.-
(Saliendo.) ¿Qué te
sucede... para estar gritando y gritando como un potrillo?...
|
|
MARÍA.-
Figurate que venía al patio y me la encuentro otra vez a
esta sinvergüenza abrazada con un hombre...
|
|
DON NICOLA.-
¿Cómo? ¿Victorina?...
|
|
MARÍA.-
¡Igual que la vez pasada!
|
|
DON NICOLA.-
¿Qué significa eso?... ¡Caramba!...
|
|
PRÓSPERO.-
Significa que, aun cuando el momento no es aparente ni
tenía tal propósito inmediato, la oportuna intervención de
esta señora me obliga a pedirle la mano de su hija.
|
|
DON NICOLA.-
¿Otra vez?... ¿Pero qué se ha pensado
usted?... Ma diga un poco...
|
|
CANTALICIO.-
Cualquier día van a poder negársela.
|
|
MARÍA.-
No faltaba otra cosa... con el novio que le ha salido ahora...
un constructor... que daría a ese criollo...
|
|
DON NICOLA.-
Vos cállese y no grite... Usted mocito, me va a decir
primero qué cosa ha venido a hacer aquí a esta casa.
|
|
PRÓSPERO.-
Soy el encargado de la trilladora... señor...
|
|
MARÍA.-
Eso es una mentira...
|
|
DON NICOLA.-
Usted callate, te he dicho...
(A
PRÓSPERO.) Bueno; y entonces,
¿por qué no está allá en su trabajo da la
máquina?... ¿eh?
|
Escena XIV
|
|
|
VICTORIA,
CANTALICIO,
PRÓSPERO,
MARÍA,
DON NICOLA y
HORACIO.
|
|
HORACIO.-
(Saliendo.) ¿Qué
pasa aquí?... ¡Hola, amigazo!... ¡Cómo le va!... Se
resolvió a venir... Ahí lo tiene a su viejo... Se lo hemos
embargado...
|
|
DON NICOLA.-
¡Ah! ¡Es verdad que eran amigos ustedes!...
¿Pero sabés vos lo que éste estaba haciendo con la
muchacha?... ¿eh?
|
|
MARÍA.-
¡La abrazaba!... ¡La abrazaba!...
|
|
HORACIO.-
Eso sí que es grave... ¿Y ella?...
|
|
MARÍA.-
¡E la sinvergüenza también!... ¡Yo los
pillé!...
|
|
HORACIO.-
Caramba... Caramba...
(A
VICTORIA.) Vení acá, vos...
mosquita muerta... ¿Conque ésos habían sido los
romanticismos?... ¿Es tu novio?...
|
|
VICTORIA.-
(Confundida.)
¡Sí!...
|
|
HORACIO.-
Entonces, viejo... no hay nada que hablar...
|
|
DON NICOLA.-
¡Eh!... Si vos te pensás que el muchacho vale la
pena y a ella le gusta... a mí no me importa... Con tal de que sea
trabajador...
|
|
PRÓSPERO.-
Gracias, Horacio...
|
|
HORACIO.-
Ahí lo tenés, Victoria...Supongo,
Próspero, que nos hará gratis la trilla... Y usted, viejo...
¿se reconcilia ahora con los gringos?...
|
|
CANTALICIO.-
Con los gringos... en la perra vida... ¡Con la gringa y
gracias!...
|
|
HORACIO.-
Mire qué linda pareja... Hija de gringos puros... hijo
de criollos puros... De ahí va a salir la raza fuerte del porvenir...
|
|
PRÓSPERO.-
Se está elaborando... Otro abrazo, viejo...
|
|
CANTALICIO.-
(Aparte.) ¡Qué se ha
de estar elaborando, zonzo!... Ya está...
|
|
PRÓSPERO.-
¿Sí?...
(Corre hacia ella.) ¡Vida,
vida mía!...
(La besa en la frente. Movimiento de
estupefacción. Suena en ese instante una larga pitada.) La
trilladora empieza...
|
|
DON NICOLA.-
(Apartando a
PRÓSPERO.) Bueno, mozo... ¡A
trabajar!... ¡A trabajar!...
|