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José M.ª Llanas Aguilaniedo (Fonz, Huesca, 1875-Huesca, 1921). Sus novelas son Del jardín del amor (1902), Navegar pintoresco (1903) y Pityusa (1908). En su reedición de esta última novela, Entrambasaguas (1955) ofrece un atinado estudio y una completa biografía. Un estudio reciente es el de Calvo Carilla, 1989, págs. 99-109.
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Llanas
Aguilaniedo, 1899. Esta deferencia del asturiano no excluye la
valoración de J. M. Martínez Cachero (1983). El
respeto de Llanas al maestro sólo se ve matizado por la
observación de «novela
«taquiteléutica» que hace a La Regenta
en su Alma Contemporánea. Estudio de
Estética. (1899) (Calvo Carilla, 1987). El concepto de
«novela taquiteléutica», con el que Llanas
parece querer señalar una cierta precipitación o
rapidez de factura en la confección de la obra, coincide con
algunos reparos de la crítica contemporánea a
Clarín y con lo que el propio autor abrigaba en su fuero
interno. En carta a Jacinto Octavio Picón, fechada el
3-X-1885, escribía: «El defecto en
que todos están conformes, o los más, es la pesadez,
a lo largo de la obra y tienen razón. Si la hubiera escrito
con más tiempo y con el borrador de lo escrito ya a la vista
hubiera salido más corta, pero según iba escribiendo
iba mandando el original y tenía que fiarlo todo a la
memoria»
(En Amorós, 1981, pág. 18).
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Fundada por el médico italiano Cesare Lombroso, la sociología criminal tuvo una gran repercusión en Europa durante el último cuarto del siglo XIX. Sus aportaciones, destinadas inicialmente a estudiar los comportamientos marginales de la sociedad, tuvieron, en discípulos como Ferri, una aplicación al derecho penal, a la medicina, a los sistemas penitenciarios, a la sociología, a la psicología, etc. y, en general, afectó, en mayor o en menor medida, a todos los intelectuales del fin de siglo, con actitudes de aceptación o de rechazo fuertemente encontradas. Como estudia L. Litvak (1990, págs. 129-154), Llanas Aguilaniedo se cuenta entre los muchos seguidores de Lombroso en España, con estudios específicos como La mala vida en Madrid. Estudio psicofisiológico o su traducción de La mala vida en Roma. Sobre la influencia de Max Nordau, frecuentemente asociada a la de Lombroso y su relación con la estética de Llanas se han ocupado en fechas recientes J.C. Mainer, 1989 y J.L. Calvo Carilla, 1991.
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En Nietzsche (1985, págs. 2081-2096). Del testimonio de Leopoldo Alas (1899) -cuyas ideas al respecto, dentro de su comprensiva moderación, pretenden quitar hierro frente a los detractores del alemán-, se desprende, no obstante, que las ideas de Nietzsche sobre la mujer fueron interpretadas en la época como totalmente negativas.
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Al menos esa es la tesis que excepcionalmente se cumple en su novela Las Evas del Paraíso (1910). La cosmovisión novelesca del pacense Felipe Trigo (1864-1916) -que debió coincidir en alguna ocasión con Llanas, ya que era médico militar-, tiene algunos puntos en común con éste en cuanto al tratamiento del amor intelectual y sensual, místico y humano, aunque sus personajes de mayor interés sean los masculinos. Expuso sus ideas en la conferencia de 1907 El amor en la vida y en los libros, ampliada y editada más tarde como El amor en la Vida y en los libros. Mi ética y mi estética. De este autor se ocupan L. Litvak (1979) y A. Martínez San Martín (1983).
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Sobejano (1967, pág. 214) recoge de testimonios contemporáneos la consideración de D'Annunzio como intermediario entre Nietzsche y Valle Inclán y la interpretación de su esteticismo como versión artística de la ecuación nietzscheana vida-fuerza.
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Bugliani (1976, pág. 11) escribe a este respecto: «L'umanitarismo democrático viene sostituito con un dividualismo aristocráticamente autónomo che nella contemplazione dei misteri della vita e degli enigmi del mondo spesso assume aspetti mistici la cui comprensione e privilegio esclusivo di pochi individui seletti. Da questo modo di vedere la realtá della vita scompare l'assoggettamento al tempo físico presente, e sorge una nuova poética formata con un tempo psichico e questo a sua volta composto di elementi puramente musicali che servono di complemento per la conoscenza dell'anima».