La historiografía de este período es excepcionalmente confusa, debido en parte a una mistificación posterior en la Edad Media española, y quizás nunca se aclarará completamente. He intentado basarme en fuentes que fueran accesibles para Cervantes, especialmente en la mejor historia de su época, la de Mariana. (Cirot, Mariana, historien, pág. 331, indica que la lectura de las hazañas de héroes españoles que el canónigo de Toledo recomendó a Don Quijote se podía llevar a cabo casi por completo con la historia de Mariana.) Para un examen reciente, véase Stanley G. Payne, Spanish Catholicism. An Historical Overview (Madison: University of Wisconsin Press, 1984), capítulo 1.
Como parte de esta revisión, el metropolitano de Toledo fue excomulgado y la Iglesia Católica española fue reconstituida en Asturias; Mariana, sin embargo, atribuye eso a Alfonso III. Sobre el goticismo español, véase el apéndice, nota 705.
«Entre aquellos bárbaros turcos en más se tiene y estima un mochacho o mancebo hermoso que una muger, por bellísima que sea» (IV, 307, 25-28); «hablé con don Gaspar, contéle el peligro que corría el mostrar ser hombre, vestíle de mora» (IV, 308, 8-10); «fue uno de los más regalados garzones suyos» (II, 218, 20-21). (Este tema es desarrollado más ampliamente en La gran sultana, Los baños de Argel y Los tratos de Argel.) Albert Mas, Les Turcs dans la littérature espagnole du Siècle d'Or (Paris: Centre de Recherches Hispaniques, 1967) confirma la veracidad de este retrato: «La sodomía era frecuente entre los turcos: embajadores, historiadores, viajeros, cautivos y padres de la Redención hablaron de ella para subrayar que los musulmanes que la practicaban demostraban así que su religión no era la verdadera» (II, 327).
La falta de herederos de un soberano era siempre un problema grave. Provocar esta situación evitando la «cópula carnal» incluso con la propia esposa (Garibay, I, 420), es excesivo. Tras el supuesto ofrecimiento de entregar España a Carlomagno estaba la falta de descendencia: «El rey don Alonso, cansado por sus muchos años y con guerras que de ordinario traía con los moros con mayor esfuerzo y valor que prosperidad, pensó sería bien valerse de Carlo Magno para echar con sus armas los moros de toda España. No tenía hijos; ofrecióle en premio de su trabajo la sucesión en el reino por vía de adopción» (Mariana, pág. 205a; las referencias a Mariana son de la edición de F[rancisco] P[i] y M[argall], I, Biblioteca de Autores Españoles, 30 [1854; reimpreso en Madrid: Hernando, 1931]).
El libertinaje del rey Rodrigo y sus consecuencias es el tema de una amplia literatura, compendiada en una antología por Menéndez Pidal en Floresta de leyendas heroicas españolas. Rodrigo, el último godo, Clásicos Castellanos, 62, 71 y 84 (Madrid: La Lectura, 1925-1927); anteriormente sin los textos pero con más notas en Boletín de la Real Academia Española, 11 [1924], 157-197, 251-286, 349-387, 519-585, y 12 [1925], 5-38, 192-216); en Don Quijote se cita una línea de un romance sobre él: «Ya me comen, ya me comen / por do más pecado avía» (III, 414, 8-9). Para una introducción a la leyenda véase Alan Deyermond, «The Death and Rebirth of Visigothic Spain in the Estoria de España», Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 9 (1985 [1986]), 345-367, y Colin Smith, «History as Myth in Medieval France and Spain», en A Medieval Miscellany in honour of Profesor John Le Patourel, ed. R. L. Thomson, Proceedings of the Leeds Philosophical and Literary Society, Literary and Historical Section, 18, Part 1 (1982), 54-68.
Eso se contrastaba común, y parece que incorrectamente, con la vida disoluta del anterior monarca, Enrique IV. (Véase mi artículo «Enrique IV y Gregorio Marañon», Renaissance Quarterly, 29 [1976], 21-29.) Acerca de las connotaciones sexuales de los asuntos mundanos del siglo XVI vistos desde la perspectiva castellana, debería recordarse la depravación o la supuesta depravación de Lutero, de Enrique VIII, de los indios del Nuevo Mundo, y del papado de antes de la Contrarreforma. Los castellanos se atribuyeron la misión de corregirlo todo.
Véase II, 209, 27-29. En el contexto del catolicismo tradicional ésta es una creencia clásica. En el Tratado y plática de la ciudad de Toledo de Alejo Venegas, por ejemplo, vemos que el hambre que sufrió Toledo tenía que solucionarse por medio de una reforma espiritual (véase mi introducción a su Primera parte de las Diferencias de libros, págs. 21-22). Para una interpretación de la Historia en esta línea por parte de Herrera y otros, véase Mary Gaylord Randel, The Historical Prose of Fernando de Herrera (London: Tamesis, 1971), págs 36-38.
Así la aparentemente extraña afirmación que «la honestidad parecía tan bien en los cavalleros andantes como la valentía» (III, 380, 24-25); alguien que tenga que realizar proezas militares no podrá «con su muger folgar» (I, 140, 10). «Plutarco deja claro que la moral sexual de los lacedemonios estaba determinada por sus exigencias militares. La eugenesia de Licurgo, y sus detalladas leyes acerca de las relaciones entre marido y mujer, no tenían otro objetivo que asegurar el poder ofensivo de los soldados» (Denis de Rougemont, Love in the Western World, trad. Montgomery Belgion, edición revisada y aumentada [1956; reimpr., New York: Harper & Row, 1974], pág. 244).
Según Garibay, que trata la cronología con más detalle que Mariana. Mi colega Lawrence S. Cunninghan, experto en el papel cultural de los santos (The Meaning of Saints [San Francisco: Harper and Row, 1980]), me asegura que utilizar a Santiago en esa obra no ofendía a las autoridades eclesiásticas; encontramos relatos ficticios que toman elementos religiosos como punto de partida en muchos países y en distintos períodos, y Santiago apareció en diversos poemas épicos del Siglo de Oro. La consideración primordial era el propósito con el cual se le utilizaba, y el propósito de Cervantes era admirable: estimular el celo cristiano de los lectores.
El barbero parodia estas predicciones en II, 327, 14-328, 10; para ejemplos en los libros de caballerías, véase mi edición del Espejo de príncipes y caballeros, V, 81, 27, nota.