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360

Son ejemplos de contrastes involuntariamente humorísticos en las comedias «un viejo valiente y un moço cobarde, un lacayo rectórico, un paje consejero, un rey ganapán y una princesa fregona» (II, 349, 15-17).



 

361

Mayáns fue el primero en incluir este comentario en los estudios cervantinos (Vida, pág. 54). No se ha podido identificar su fuente; Fitzmaurice-Kelly, Reseña documentada, pág. 132, nota 366, indica que no se encuentra en Dichos y hechos del Sr. Rey D. Felipe III de Baltasar Porreño, que a veces se dice que ha sido la fuente de Mayáns.



 

362

La frase de Tamayo, «ingenio, aunque lego, el más festivo de España», se suele citar incompleta. Se halla en Américo Castro, El pensamiento de Cervantes, pág. 121, nota 131. El libro de Tamayo, la Junta de libros, la mayor que España ha visto en su lengua (Biblioteca Nacional, MSS 9752-9753), está todavía inédito. La descripción de Cervantes como «ingenio lego» se halla en Viaje del Parnaso, 88, 23.



 

363

Además del artículo de Close citado en la nota 3432, supra, hay los de Amado Alonso, «Las prevaricaciones idiomáticas de Sancho», Nueva Revista de Filología Hispánica, 2 (1948), 1-20; Charles Vincent Aubrun, «Sancho Panza, paysan pour de rire, paysan pour de vrai», Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 1 (1976), 16-29; Monique Joly, «Ainsi parlait Sancho Pança», Les langues néo-latines, 69 (1975), 3-37; y otros estudios, que pueden encontrarse en la bibliografía de Flores, Sancho Panza, págs. 163-165.



 

364

«Tengo un asno que vale dos vezes más que el cavallo de mi amo» (III, 165, 10-11).



 

365

I, 65, 22-27. Eso era «materia de grande risa» (I, 65, 17).



 

366

III, 97, 27-98, 2. Don Clavijo, seductor de Antonomasia, sabe hacer jaulas para pájaros, una de las gracias que son suficientes para «derribar una montaña, no que una delicada donzella» (IV, 13, 1-6).



 

367

En el capítulo 3 de la Primera Parte. La «buena señora» (I, 75, 12) es identificada como prostituta en I, 60, 16 y I, 61, 29-30.



 

368

La importancia que el protagonista atribuye a los nombres es exagerada; escoge el de Rocinante entre «muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hazer en su memoria e imaginación» (I, 54, 29-32). Para escoger su propio nombre tardó «otros ocho días» (I, 55, 7).



 

369

IV, 392, 11-12, donde dice que la selección de nombres pastoriles es «lo más principal de aquel negocio».



 
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