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380

I, 64, 8; Conchita Herdman Marianella estudia este cambio en «Dueñas» and «Doncellas»: A Study of the «Doña Rodríguez» Episode in «Don Quixote», University of North Carolina Studies in Romance Languages and Literatures, 209 (Chapel Hill: University of North Carolina, 1979), págs. 74-76. Sobre el empleo de romances en Don Quijote, véase Luis Murillo, «Lanzarote and Don Quijote», y mi «El romance visto por Cervantes».



 

381

III, 376, 30-377, 3; III, 380, 8-14; III, 382, 2-8.



 

382

I, 213, 5-8; se olvida de él en I, 294, 25-295, 29 y II, 55, 29-30.



 

383

Aun cuando Don Quijote dice que Amadís era «grande amparador de las donzellas» (III, 93, 23), hace la siguiente pregunta retórica: «¿Quién es más honesto... que el famoso Amadís de Gaula?» (III, 46, 13-15), y le utiliza, mucho más tarde, como modelo para protegerse de «ocasiones que le moviessen o forçassen a perder el honesto decoro que a su señora Dulcinea guardava» (IV, 70, 26-30). También se menciona que Amadís servía de modelo para Don Quijote en I, 55, 12-21; I, 351, 22-353, 30; I, 374, 15-375, 10; y II, 376, 5-11.



 

384

III, 275, 29-31, aunque véanse los pasajes citados en la nota 380. Es «teniendo a raya los ímpetus de los naturales movimientos» (III, 61, 8-10), «pon[iendo] una muralla en medio de mis desseos y de mi honestidad» (IV, 68, 26-27).



 

385

Naturalmente eso no es verdad. Compárese, por ejemplo, con la actitud del Caballero del Febo; véase el capítulo 52 de la Primera Parte del Espejo de príncipes y caballeros.



 

386

Marcela es estudiada en el capítulo siguiente.



 

387

III, 390, 30-32; también I, 55, 26-28 y I, 172, 14-24.



 

388

Galaor, hermano de Amadís, «nunca tuvo dama señalada a quien pudiesse encomendarse, y con todo esto no fue tenido en menos» (I, 172, 28-30). Diego Clemencín, comentando este pasaje, pudo encontrar sólo una regla de los Caballeros de la Banda nota 376, supra) en apoyo de la afirmación de Don Quijote, pero de nuevo ha citado mal incluso estas reglas. Lo que el texto dice es que «ningún cavallero de la banda estuuiese en la corte sin servir a alguna dama» (cursiva mía); ya se ha señalado que el matrimonio, según estas reglas, es una consecuencia probable.



 

389

«El Toboso, un lugar de la Mancha» (I, 173, 29-30). «Del Toboso» es resaltado en el mismo poema que utiliza -ote como rima humorística (nota 369, supra), una «añadidura» que «no causó poca risa» (I, 376, 31-32).

En tiempos de Cervantes, «la mayor parte de la población [de El Toboso] era de moriscos, y... no había nobles, caballeros ni hidalgos», según un informe de 1576 (citado por Diego Clemencín, nota 38 del capítulo 32 de la Segunda Parte). Pero según dos investigadores recientes, El Toboso no tenía mayor proporción de moriscos que otra comarca: Bernard Loupias, «En marge d'un recensement des morisques de la Ville de El Toboso (1594)», Bulletin Hispanique, 78 (1976), 74-96, y Annie Molinié, «El Toboso: Mythe et réalité», en Iberica I. Cahiers ibériques et ibéro-américains de l'Université de Paris-Sorbonne, ed. Haïm Vidal Séphiha (Paris: Conseil Scientifique de l'U.E.R. d'Études Ibériques et Latino-américaines, ¿1991?), págs. 203-215. No he podido ver la tesis inédita de Maria Ghazali, El Toboso (1554-1664), citada en el Anuario áureo III, Criticón, 57 (1993), 91.



 
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