Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


410

«Bien te puedes llamar dichosa sobre quantas oy viven en la tierra... pues te cupo en suerte tener sujeto y rendido a toda tu voluntad e talante a un tan valiente y tan nombrado cavallero como lo es y será don Quixote de la Mancha. El qual, como todo el mundo sabe, ayer rescibió la orden de cavallería, y oy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que formó la sinrazón y cometió la crueldad» (I, 82, 25-83, 2; otros pasajes jactanciosos: II, 191, 16-17; II, 285, 26-286, 4; y III, 390, 28-30). Don Quijote en la Primera Parte se siente muy frustrado porque el mundo no valora suficientemente sus «hazañas», y no puede descansar y disfrutar la fama que cree que se merece.



 

411

Como hace Gaiferos, III, 330, 18-26. Don Quijote, aunque se da cuenta de que es necesario mantener el anonimato (I, 64, 12-17), sólo sabe asumirlo una vez, en un discurso muy caballeresco: III, 176, 9-13.



 

412

I, 64, 10-17; I, 81, 11-15; I, 123, 10-14; III, 199, 18; IV, 235, 6-9.



 

413

III, 190, 4. Acerca de la vanagloria, que Diego de Miranda evita (III, 202, 1-5), véase el «Coloquio de los perros», III, 170, 26-171, 7.



 

414

Se refleja aquí la costumbre medieval de utilizar el duelo, parodiado en el combate con Tosilos, como medio para determinar cuál de las dos partes en conflicto dice la verdad; se suponía que Dios ayudaba al combatiente que más lo merecía (véase IV, 213, 31-32). Las mentiras son en Don Quijote frecuente motivo de desafío: I, 79, 9-14; I, 124, 5-6; I, 317, 1-5; I, 345, 11-17; I, 349,y 30-32; II, 49, 27-29; II, 302, 4; II, 305, 9-12; II, 310, 4; III, 175, 9-11; IV, 248, 12-13; véase también «Rinconete y Cortadillo», I, 296, 4-8, La casa de los celos, I, 160, 13 y I, 162, 17, y sobre la costumbre, «The Mentita», capítulo 4 (págs. 55-72) de Frederick Robertson Bryson, The Point of Honor in Sixteenth-Century Italy: An Aspect of the Life of the Gentleman (New York: Publications of the Institute of French Studies [of] Columbia University, 1935). La oposición de Don Quijote a las mentiras es indicada en III, 297, 4; III, 302, 19-23; III, 383, 24-25; y IV, 18, 5-6; ya hemos visto, sin embargo (pág. 119), que en la Primera Parte se sugiere que mentía.



 

415

Reinaldos de Montalbán era, como Bernardo del Carpio, adversario de Orlando, pero era el adversario malo mientras que Bernardo era el virtuoso (véase I, 107, 13-19). Reinaldos se encuentra en diversas obras que tratan de la materia de Francia, entre ellas los poemas de Boyardo y Ariosto, el Espejo de caballerías, y La Trapesonda, también llamado el Libro de Don Renaldos. En este libro acaba reformándose; en el Espejo de caballerías, I, capítulo 46, Reinaldos explica que sólo robaba a los que no eran cristianos, para alimentar a su ejército.



 

416

I, 110, 23-25; I, 111, 16-19; I, 112, 27-30; I, 287, 20-21; II, 374, 1-9 y 17-18; IV, 18, 11-13. De la misma manera que quería alcanzar rápidamente la fama, Don Quijote también espera que las riquezas le lleguen con toda prontitud: «en quítame allá essas pajas» (I, 110, 24); «antes de seis días» (I, 112, 27); «en pocos días» (II, 374, 9); «presto» (II, 374, 17).



 

417

Es por medio del matrimonio que el caballero en una de las fantasías de Don Quijote llega a ser rey, y recompensa a su escudero (I, 294, 2-4). Don Quijote, naturalmente, no sigue este método.



 

418

Don Quijote de hecho confirma esto: «Nunca yo acostumbro... despojar a los que venço, ni es uso de cavallería quitarles los cavallos y dexarlos a pie» (I, 287, 15-17).



 

419

IV, 274, 19-20. Sobre Roque, véase la bibliografía en el capítulo 3, notas 272 y 330. Aunque Roque Guinart aparezca en La cueva de Salamanca menos avaricioso que sus hombres (Comedias y entremeses, IV, 129, 26-32), en Don Quijote no se trata muy positivamente su liberalidad (IV, 271, 20-23; IV, 272, 2-3).



 
Indice