Véase el capítulo 1, nota 141. Fue el loco Don Quijote quien «alabava en su autor aquel acabar su libro con la promessa de aquella inacabable aventura» (I, 51, 14-16).
La Diana enamorada de Gil Polo naturalmente es muy alabada (I, 103, 9-10), pero no es una segunda parte, ni tampoco fue publicada, como lo fue la Diana segunda, junto con la Diana de Montemayor (véase Orígenes de la novela, I, 226).
El Roncesvalles y el Bernardo del Carpio citados en I, 99, 20-24. Se considera que estos poemas son continuaciones de Ariosto (Menéndez Pelayo, Orígenes de la novela, I, 226).
II, 402, 10-12; véase también I, 33, 3-5.
IV, 64, 10-19; IV, 65, 11. Las palabras de Ercilla en el prólogo de la Segunda Parte de La araucana muestran un evidente paralelismo: «Por haber prometido de proseguir esta historia no con poca dificultad y pesadumbre la he continuado; y aunque esta Segunda Parte de la Araucana no muestre el trabajo que me cuesta, todavía quien la leyere podrá considerar el que se habrá pasado en escribir dos libros de materia tan áspera y de poca variedad, pues desde el principio hasta el fin no contiene sino una misma cosa, y haber de caminar siempre por el rigor de una verdad y camino tan desierto y estéril, paréceme que no habrá gusto que no se canse de seguirme. Así temeroso desto, quisiera mil veces mezclar algunas cosas diferentes; pero acordé de no mudar estilo» (ed. Marcos A. Morínigo e Isaías Lerner [Madrid: Castalia, 1979], II, 9).
III, 61, 21-31; III, 107, 28-108, 7; III, 221, 16-20; III, 371, 3-13; III, 387, 13-16; IV, 235, 12-20; IV, 251, 31-252, 5; IV, 260, 21-26; IV, 276, 20-25.
Jean Michel Laspéras, «El fondo de librería de Francisco de Robles, editor de Cervantes», Cuadernos Bibliográficos, 38 (1979), 107-138, en la pág. 136, especifica correctamente 366 ejemplares (Laspéras está equivocado cuando afirma en la pág. 137 que Robles tenía en existencia 145 ejemplares de las ediciones de 1605 de la Primera Parte y 146 ejemplares de la edición de 1608; el inventario especifica sólo 142 ó 145 ejemplares, según dos cuentas distintas [fol. 1344r; fol. 1375r], de una edición sin especificar, seguramente la de 1608.) Es posible, naturalmente, que la única edición de la Segunda Parte fuera mayor que las de la Primera Parte, como sugieren Philippe Berger y François Lopez (en unas consideraciones que siguen a «Don Quichotte et son public» de Maxime Chevalier, en Livre et lecture en Espagne et en France sous l'ancien régime [Paris: A.D.P.F., 1981], págs. 119-123, las consideraciones en págs. 124-125, y esta observación en la pág. 124). Sin embargo, hoy existen menos ejemplares de la primera edición de la Segunda Parte, y se supone que la impresión de la Segunda Parte tenía la misma tirada. Laspéras sugiere (pág. 138) que estas circunstancias pueden explicar por qué Robles no publicó el Persiles.
El comentario de Márquez Torres, sutilmente analizado por Jean Canavaggio («El licenciado Márquez Torres y su aprobación a la Segunda Parte del Quijote: las lecturas cervantinas de unos caballeros franceses», en Studies in Honor of Bruce W. Wardropper, ed. Dian Fox, Harry Sieber y Robert ter Horst [Newark, Delaware: Juan de la Cuesta, 1989], págs. 33-39), sin duda se refiere a la reacción en España, donde hubo más ediciones de las Novelas ejemplares. En el extranjero, en cambio, su obra más popular fue Don Quijote. Los datos se encuentran en Palau, o en las tablas de Franco Meregalli, «Profilo storico della critica cervantina nel Settecento», en Rappresentazione artistica e rappresentazione scientifica nel Secolo dei lumi, ed. Vittore Branca ([Firenze]: Sansoni, 1970), págs. 187-210.
Véase mi artículo «El romance visto por Cervantes», págs. 75-77, para una explicación en estos términos del episodio del retablo de Maese Pedro.
Véase Howard Mancing, The Chivalric World of «Don Quijote», págs. 130-132. Sobre el lenguaje caballeresco de Don Quijote, en véase Bernard Darbord, «Los caracteres lingüísticos del discurso de don Quijote, caballero andante», en Actas del coloquio cervantino. Würzburg, 1983, ed. Theodor Berchem y Hugo Laitenberger, Spanische Forschungen der Görresgesellschaft, zweite reihe, 23 (Münster: Aschendorffsche, 1987), págs. 21-26.