James Fitzmaurice-Kelly, Historia de la literatura española, desde los orígenes hasta el año 1900, traducida del inglés y anotada por Adolfo Bonilla y San Martín (Madrid: La España Moderna, [1901]), pág. 321; Aubrey Bell, «Scott and Cervantes», en Sir Walter Scott Today. Some Retrospective Essays and Studies, ed. H. J. C. Grierson (London: Constable, 1932), págs. 69-90, en la pág. 70.
Knowles, «Cervantes and English Literature», pág. 286.
Clara Snell Wolfe, «Evidences of Scott's Indebtedness to Spanish Literature», Romanic Review, 23 (1932), 301-311; más superficialmente, Aubrey Bell, «Scott and Cervantes».
Staves, pág. 214. Esta postura puede contrastarse con un estudio como el de Jane Millgate, Walter Scott: The Making of the Novelist (Toronto: University of Toronto Press, 1984), que no dice nada acerca de Cervantes, de Amadís, y ni siquiera de Southey, o con la confusión histórica que hay en un artículo en el que por lo menos se menciona a Amadís: Jerome Mitchell, «Scott's Use of the Tristan-Story in the Waverley Novels», Tristania, 6.1 (1980), 19-29. Pierce, Currents and Eddies, habla mucho sobre Scott y no puede evitar tratar de los elementos españoles, pero equipara la influencia española con el tratado de temas españoles y es poco comprensivo.
Edinburgh Review, octubre 1803, págs. 109-136. Fue la primera reseña que Scott publicó (Margaret Ball, Sir Walter Scott as a Critic of Literature [New York: Columbia University Press, 1907], págs. 37 y 162).
En un principio se creía que Vasco de Lobeira era el autor de una redacción portuguesa original de Amadís, ahora perdida, tal como consta en la introducción de Southey; la teoría de la autoría portuguesa actualmente no está de moda, pero todavía subsiste. Montalvo escribió la versión que tenemos. Herberay es el traductor francés de la obra.
Mientras que Amadís tiene una vida independiente (véase, para Alemania, Sigmund J. Barber, «Amadis de Gaule» and the German Enlightenment [New York: Peter Lang, 1984]), la alusión a Tirant y en especial a Palmerín de Inglaterra es un signo infalible de influencia cervantina. Por ejemplo, Daniel Schlieber los menciona junto con otros en «Anmerkung zu Lisuart und Dariolette» (1767; resumido por Gloria Flaherty, Opera in the Development of German Critical Thought [Princeton: Princeton University Press, 1978], pág. 255). También se encuentran (con Perceforest y The Knight of the Sun) en Matthew G. Lewis, The Monk, ed. Louis F. Peck (New York: Grove, 1952), págs. 147 y 258; véase Edgar G. Knowlton, Jr., «Lewis's The Monk and Tirant lo blanc», Notes and Queries, new series, 30 (1983), 64-65. No obstante, no es necesario contar con estos nombres para detectar la influencia de Cervantes, que se encuentra en toda esta importante novela gótica. La misma obra The Monk, según la introducción de John Berryman en la edición de Grove (págs. 25-27) influyó en Byron (especialmente en el concepto que Byron tenía del héroe) y en Scott, a los que Lewis inspiró, y también en Shelley, Wordsworth y Southey.