1
Publicación tan poco sospechosa como Blanco y Negro recordaba todavía en su numero 3538 el «Bando del Ejército de Ocupación [sic] a principios de abril de 1939» que ponía fuera de la ley a quienes poseyeran libros o impresos procedentes de la España «no liberada», y que estaban obligados a entregarlos a las autoridades.
2
El catedrático que aceptó dirigir mi tesis tras cierta vacilación a mi propuesta, lo hizo a condición de que la obra estudiada fuera anterior a 1936. Así El teatro de Max Aub anterior a 1936 fue el título de esa tesis presentada en la Complutense en 1954.
3
Prosiguiendo con ejemplos en carne propia, sugiero el cotejo de dos versiones del mismo trabajo -«El español Max Aub»- publicadas respectivamente en Ínsula (n.160, Madrid, marzo de 1960) y luego en La Torre (n. 33, Río Piedras, Puerto Rico, enero-marzo 1961), en vista de que la tijera censoria lo había reducido casi a la mitad.
4
La más cómica, sin duda, de las rectificaciones, fue la de substituir, en el título de un famoso cuento de Aub, el nombre de Francisco Franco por las iniciales F.F. Y, por supuesto, cualquier alusión al contenido del mismo. En los círculos oficiales se creía, sin haberlo leído, evidentemente, que en él se incitaba a asesinar al jefe del Estado, cuando, en realidad la conclusión del cuento era precisamente que tal gesto resultaría totalmente inútil. Más graves consecuencias tuvo para mi carrera profesional el famoso cuento, pero no es aquí el lugar de relatar ese episodio poco glorioso de la indiplomacia franquista.
5
En cierto modo, La novela española dentro de España, de Antonio Fernández Heliodoro (Madrid, 1987), también anuncia más de lo que ofrece, pues recoge únicamente una serie de reseñas críticas sobre diecinueve novelistas que el compilador considera dejados de lado por los editores por no someterse a las «modas» del momento. En cierto modo, pues, «exiliados voluntarios» de los grandes editores por razón de su poética minoritaria. De hecho, en esta antología crítica conviven autores editados por las más importantes editoriales del momento (Planeta, Destino, Noguer, Plaza y Janés,) y que concedían los premios más cuantiosos. Entre ellos, Carlos Rojas, que ha obtenido ambos, y Aldecoa, que ha sido considerado siempre como uno de los mejores narradores de su generación. La referencia final de la introducción a un polémico y controvertido libro de Manuel García Viñó, del que el compilador se considera «deudor en la intencionalidad», explica el carácter epigonal y, a mi entender, innecesario, de esta tardía reivindicación en la que andan mezclados autores de todas las tendencias y de distintas generaciones que ni siquiera tienen en común no haber escrito nunca una «novela social» o no haber sido editados por Seix Barral. Para ello debiera, por ejemplo, estar excluido Caballero-Bonald, responsable de ambas «faltas».
6
Teatro español contemporáneo, Madrid, Ed. Nacional, 1974; The Contemporary Spanish Theater (1949-1972). Boston, Twayne Publ., 1975.
7
Dramatists in Perspective: Spanish Theatre in the Twentieth Century, New York St. Martin's Press, Univ. of Wales Press, 1985.
8
O incluso la edición no expurgada de la primera, cuyo autor juzgó necesario ocultarse bajo el anonimato, precaución cuya prudencia vino a confirmar pronto su inclusión en el índice expurgatorio.
9
Al utilizar el término diáspora, se nos viene a las mientes el corpus romancístico sefardí, incorporado por Menéndez Pidal y por Giménez Caballero, por citar sólo a personas no abiertamente enfrentadas o incluso proclives al régimen, in parte o in toto.
10
Literatura española. Manual de Orientación universitaria. Siglo XX. Madrid-Barcelona, Editorial Rosas. Este manual es ciertamente ejemplar de la tendencia mayoritaria en lo que toca al tratamiento que últimamente se viene dando a la literatura y a los literatos del exilio, términos que -ya se ve- no deben darse como coincidentes sino muy en parte.