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Cuando los escritores chilenos han querido sincerar el proceder del general San Martín, han ocurrido con no disimulado júbilo a la malhadada carta del señor don Tomás Guido de fecha 17 de marzo de 1819 en la que asienta que no se pudo traer el ejército obedeciendo al gobierno argentino -porque en su mayor parte estaba ya compuesto de soldados chilenos, que se oponían a trasmontar los Andes. Si esta carta fue una condescendencia del señor Guido a los influjos y miras del general San Martín, lamentaríamos de veras que se hubiese prestado a ella, haciendo caso omiso de su inexactitud; y para tener una prueba, no hay más que apelar a las palabras mismas del general en dos documentos solemnes que tienen infinitamente más valor que las palabras tomadas de una carta particular completamente desautorizadas. Cuando el general San Martín se vio libre de tropiezos y consumado por su abandono el derrumbe del organismo político y social de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que tan brillante periodo forma en nuestra historia, no pudo cerrar en su conciencia ni en sus labios el paso a la verdad; y cumpliendo con un deber que debió parecerle muy triste, y que es casi un arrepentimiento, se dirigió al Cabildo de Buenas Aires, única autoridad que había quedado en pie como el trozo ruido que sobrevive al terremoto, diciéndole: -«19 de agosto de 1810: Excelentísimo señor, El día de mañana da la vela la expedición libertadora del Perú; como su general, yo tengo el honor de informar a Vuestra Excelencia que representa el Pueblo Heroico, el más virtuoso Pueblo, más digno de la Historia de Sud-América y de la gratitud de sus hijos: protestando a Vuestra Excelencia que mis deseos más ardientes son por su felicidad; y que desde el momento en que se erija la autoridad central (¡oh!) EL EJÉRCITO DE LOS ANDES ESTARÁ SUBORDINADO A SUS ÓRDENES SUPERIORES CON LA MÁS LLENA Y RESPETUOSA OBEDIENCIA». Si uno no lo leyera no lo creería (Papeles del señor don Tomás Guido -1882, pág. 466).
He aquí otra prueba igualmente solemne -Proclama del general San Martín al tomar tierra en el Perú-: Soldados; ya hemos llegado al lugar de nuestro destino... Acordaos que vuestro gran deber es consolará la América, y que no venís a hacer conquistas sino a libertar a los pueblos... Los peruanos son nuestros hermanos y amigos; abrazadlos y respetad sus derechos como RESPETARÉIS LOS DE LOS CHILENOS DESPUÉS DE CHACABUCO (Hist. del Perú Indep. por don Mariano Paz Soldán, vol. 1.º, cap. III, pág. 65.) ¿Era o no era puramente argentino el ejército que triunfó en Chacabuco y en Maipu y que marchó a libertar al Perú? (Véase Hist. Argentina por V. F. López, vol 7.º, pág. y notas 66 a 70.)
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Llamaban Nonatos, a los nacidos en el día de San Ramón, que pasaba por abogado de los buenos partos.
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Zapata era un mulato emigrado de Lima que tenía fama de médico.