81
Si bien de esta última, en una nota necrológica, además de reconocer su talento artístico, se destaca en su alabanza que fuera una «verdadera madre de familia»
y una mujer virtuosa en su vida privada, lo que dice mucho a su favor pues «salvar la honra entre los bastidores de un teatro es muy difícil»
. Pub. cit., n.º 9, 7-10-1890, p. 98, col. 1.
82
Pub. cit., n.º 5, 7-9-1890, p. 50, col. 2.
83
Pub. cit., n.º 7, 22-9-1890, p. 74.
84
Pub. cit., n.º 17, 7-12-1890, p. 194.
85
«Fernán Caballero, escritora realista». Ibid., p. 182, col. 3, p. 183, col. 1, 2 y 3, p. 184, col. 1, 2 y 3.
86
Más de la mitad del artículo se dedica a rechazar con repulsión las obras de Zola y Belot, que suponen «un reto a la moral o una transacción con lo obsceno»
, y a proponer como modelo de novelar un realismo que también refleje lo elevado de la realidad, aunque con un estilo llano y próximo a la verdad que supere la afectación y el culteranismo anteriores. Escritores que ejemplificarían este realismo serían, según Concepción Gimeno, Homero, Virgilio, Shakespeare o el propio Goethe. También en el número 8, del 30 de septiembre de 1890 (p. 86), la directora del Álbum se pone del lado del realismo de Daudet frente al de Zola, pues este degrada a las mujeres y parece despreciarlas, y asimismo, en el n.º 18 del 14 de mayo de 1891 (p. 206), denuncia la excesiva crudeza de algunos pasajes de Pequeñeces, del Padre Coloma. Curiosamente, aunque Concepción Gimeno se adscribe al realismo en literatura, lamenta en varias ocasiones la desaparición del romanticismo en la vida real, dominada por el positivismo, y siempre que puede incluye en su «Crónica policroma» algún suceso trágico, como algún suicidio por amor o algún crimen pasional, que demuestre la pervivencia del poder de los sentimientos.
87
Ibid., p. 50., col. 1.
88
Pub. cit., n.º 2, 14-8-1890, p. 14, col. 2.
89
Pub. cit., n.º 15, 22-11-1890, p. 170, col. 2.
90
Pub. cit., n.º 8, 30-9-1890, p. 86.