1
Por el marco congresual en que se contextualiza este trabajo, me gustaría aquí dar las gracias a dos investigadores, sin cuyo apoyo no habría asistido ni al Tercer Congreso Internacional sobre Cancioneros, ni estaría ahora iniciando una investigación a largo plazo sobre este tema. Quiero dejar constancia de mi agradecimiento, pues, a Dorothy Severin, porque, sin conocerme más que por un seminario que acababa de impartir en Londres sobre la canción post-trobadoresca de Ausiàs March ―La canción post-trovadoresca de Ausiàs March: estudio macroestructural (MARTOS 1997 a)―, apostó por mí y me invitó a participar en el Primer Congreso Internacional sobre Cancioneros, junto a investigadores consagrados de este fenómeno literario. Desde otra perspectiva, la del maestro, Vicenç Beltran siempre ha apoyado y ha seguido de cerca mis trabajos. Mucho de lo que sé y sabré sobre los cancioneros me lo ha enseñado él; y, si uso el futuro, es porque su principal enseñanza es algo tan generoso como la técnica de investigación sobre cancioneros. Vaya pues, desde aquí, mi más sincero agradecimiento hacia ellos.
2
Mis anteriores artículos sobre cancioneros se supeditaban al trabajo derivado de mi tesis doctoral, ya que se centraban en estudios sobre recopilaciones en que apareciera la obra de Joan Roís de Corella (MARTOS 1999 a, 1999 b, 2001, 2002). Este nuevo proyecto, del cual este trabajo será su segunda entrega, nace desde el interés por el estudio de los cancioneros, sin que éste se supedite a otros objetivos.
3
RODRÍGUEZ-MOÑINO 1958, p. 10.
4
Diecinueve si consideramos el Códex de Cambridge (MARTOS 1999b), que contiene el único testimonio manuscrito del poema 126 de March.
5
Para esto último, las nueve ediciones del Cancionero general serán otro referente importante.
6
El cancionero se llama G según la tradición establecida por PAGÈS (1912-1914), pero O1 según MASSÓ I TORRENTS (1913-1914 y 1932). Aunque suele ser productivo recurrir al sistema de Massó, por la relación de estos cancioneros con el resto de recopilaciones catalanas, la tradición ecdótica de March está muy establecida, al menos por lo que respecta a los cancioneros casi monográficos que Massó clasifica dentro del grupo de recopilaciones O.
7
Y ni dos ni tres, como decía la crítica anterior, desde principios hasta finales del siglo XX (PAGÈS 1912-1914; MASSÓ I TORRENTS 1906, 1913-1914 y 1932; ARCHER 1997).
8
PAGÈS 1990, p. 112.
9
CHINER GIMENO 1997, p. 456.
10
BELTRAN 1998, pp. 65-68.