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11

Algunas de estas recopilaciones, a su vez, llegaron a ser materiales con los que se construyeron los grandes cancioneros monográficos de March. En este sentido, por ejemplo, G1 y G2 eran pequeños cancioneros o secciones de cancioneros misceláneos antes de pasar a formar parte del cancionero G (MARTOS 2003).

 

12

Los cancioneros G3 y G4 de Ausiàs March, que son cuadernos sueltos, pasan a formar parte del cancionero G cosiéndose directamente al resto del volumen (MARTOS 2003).

 

13

«Debieron de perderse muchos manuscritos, porque en inventarios de bibliotecas, y aun en escritos de sus autores, se hace referencia a algunos que no nos son conocidos. Claro está que nunca fueron numerosos, porque las dificultades de copia, sobre todo cuando se trataba de volúmenes de cierta amplitud, eran extraordinarias en el siglo XV y no muchas las personas que podían permitirse el lujo de costear la escritura de ellas» (RODRÍGUEZ-MOÑINO 1958, p. 11). Y no pensemos sólo en códices, sino también en cuadernos y en pliegos sueltos.

 

14

RODRÍGUEZ-MOÑINO 1958, p. 9.

 

15

ARCHER (1997, pp. 12-20) no suele entrar en este debate y aporta las dataciones propuestas por otros, por lo que remito a él para una comparación de la localización cronológica de los cancioneros manuscritos de March según los diversos autores que lo han trabajado.

 

16

RODRÍGUEZ-MOÑINO 1958, p. 11.

 

17

ESCARTÍ 1997.

 

18

PAGÈS (1912-1914, pp. 136-138). No he comprobado aún que la propuesta de Pagès sea correcta a través del acaramiento sistemático de G2 y del texto catalán de a, puesto que sus argumentos son teóricos y no refiere ejemplificación. Este estudio será objeto de un trabajo monográfico sobre G2.

 

19

Cada estrofa catalana era seguida de la traducción castellana, alternándose; la estrofa original iba precedida del nombre «Marco» y la castellana de la palabra «Traducción».

 

20

PAGÈS 1912-1914, p. 55.