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21

La supresión o modificación de estos pasajes, así como de algunas «tornadas», es la característica principal que emparenta la edición de Romaní con el cancionero G2.

 

22

ARCHER 1997, p. 20.

 

23

No sé si es un dato importante, pero sí destacable, que se incluyan las barras verticales para indicar la cesura de los versos, algo que no es habitual en la imprenta en 1539, pero sí en la tradición manuscrita y en algunos impresos más antiguos, como Les trobes en lahors de la Verge Maria, el primer incunable de una obra literaria en el contexto hispánico (TROBES 1974; GUARNER 1974).

 

24

Destaca, por ejemplo, la coincidencia en las llamadas «obras menudas», un apartado que Hernando del Castillo incluye a pesar de no contemplarlo en su prólogo, con el grupo de «coblas esparsas» que Juan de Resa añade en su edición vallisoletana de las obras de March.

 

25

Obviamente, me refiero al mero hecho de preparar el cancionero para la imprenta siguiendo una estrategia clasificatoria y no a que cada uno de los apartados de la edición de Romaní dependa de la ordenación temática concreta del Cancionero general. Lo materiales son distintos y ellos son los que propician una distribución u otra.

 

26

MARTOS 1997 b.

 

27

ARCHER 1997, p. 23. Archer se refiere a su trabajo de 1990-1991. Urge la necesidad de estudiar este cancionero desde una perspectiva física, pues Pagès sólo lo hojeó y consultó alguna parte y Archer reconoce honestamente que «el ms. N és l'únic testimoni que no hem vist in situ i que només coneixem mitjançant un microfilm» (1997, p. 19, nota 24). El análisis que este estudioso inglés hace del cancionero N se centra, por lo tanto, en un amplio y profundo comentario sobre las variantes que presenta este testimonio ante el resto.

 

28

ARCHER 1997, p. 20.

 

29

Bien dice Amadeu Pagès, en este sentido, que «els catalans, encara mes que·ls valencians, varen interessar-se per aquesta poesia escrita en la llur llengua maternal y l'obscuritat de la qual els intrigava» (1912-1914, p. 60).

 

30

Este personaje no debe confundirse con otros poetas de Barcelona, como explica Amadeu Pagès (1912-1914, p. 61, nota 2). Remito a Pagès 1912-1914, pp. 60-61 para la biografía de este almirante de Nápoles, que tomó parte en las expediciones guerreras de Carlos V.