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La última noche

Drama en verso en tres actos y un epílogo

José Echegaray



PERSONAJES
 

 
DON CARLOS,   banquero.
DOÑA TERESA,   su esposa.
ALFREDO,   su hijo.
DON JUAN,   cajero.
ELENA,   su hija.
DON RAMÓN,   agente de confianza de DON CARLOS.
DON LUIS ALVARADO,   banquero.
ANSELMO,   empleado en la casa de DON CARLOS.
BANQUERO 1.º
BANQUERO 2.º
BANQUERO 3.º
UN NIÑO.
UN CRIADO.
 

La escena de los tres primeros actos, en Madrid; la del epílogo, en una quinta a la orilla del mar. Época moderna.

 




ArribaAbajoActo I

 

Salón lujosamente amueblado. En el fondo, una gran puerta por la que se ven las antesalas; a uno y otro lado, consola con espejos, etc. a la izquierda del público, y en primer término, un balcón; en segundo término, una puerta que conduce a las habitaciones interiores. A la derecha, y en primer término, una puerta que conduce al despacho de DON CARLOS; en segundo término, otra que comunica con las oficinas. Próximas al balcón, pero dejando libre paso hasta él, una mesa y una butaca; a la derecha, y en primer término, un sofá y una silla.

 

Escena I

 

ELENA, al levantarse el telón, aparece sentada junto a la mesa y mirando un álbum.

 
ELENA
¡Qué tarde ya! También hoy

 (Dejando el álbum y levantándose.) 

sin carta. ¡Válgame el cielo!,
pasa un día y otro día
sin noticias de mi Alfredo.
Y Teresa, ¡pobre madre!, 5
mil angustias en secreto
por él sufre, y por mí calla,
mientras devoro en silencio
mis lágrimas, por calmar
sus maternales tormentos; 10
pero ¡ay!, del rostro mentiras
no son del alma consuelos.
Dos años ha que partió;
dos años, ¡qué largo tiempo!
Y cuántas dichas perdidas 15
¡y cuántos dulces recuerdos!,
y mis angustias ¡qué cerca!
y mis amores ¡qué lejos!


Escena II

 

ELENA y DON JUAN. Este último sale por la puerta de las oficinas.

 
DON JUAN
Es inútil; ya cien veces
he principiado y no puedo. 20
ELENA
¿Qué tienes, padre?
DON JUAN
Don Carlos
me rogó con gran empeño
que terminara unas cuentas,
y en vano, Elena, me esfuerzo.
que la vista se me turba, 25
y la pluma de los dedos
se desprende, y rojas manchas
sobre el blanco papel veo.
ELENA
¡Y siempre la misma idea!
DON JUAN
Siempre, Elena, el mismo duelo. 30
ELENA
Así tu vida se apaga,
y yo perderte no quiero.

 (Abrazándole cariñosamente.) 

DON JUAN
Tienes razón, hija mía;
aunque ya achacoso y viejo,
¿quién puede suplir de un padre 35
los amorosos desvelos?
No temas; tendré valor,
ahogaré dentro del pecho
mis dolores, y el trabajo
distraerá mis pensamientos. 40
De don Carlos como el pan...
ELENA
¡Es con nosotros tan bueno!
DON JUAN
Holgando así, no se gana
honradamente el sustento.
ELENA
¡Y todos nos quieren tanto! 45
DON JUAN
Mucho, Elena, les debemos.
Fuera imágenes sangrientas,
fuera importunos recuerdos!

 (Dirigiéndose a la puerta de las oficinas.) 

ELENA
¿Vas otra vez a la Caja?
DON JUAN
A mi despacho me vuelvo. 50
Las cuentas se han de acabar
para hoy, trece de febrero.

 (Se detiene y queda pensativo. Ligera pausa.) 

¡Hoy es el aniversario:
hace un año y siempre creo
que fue ayer!
ELENA
¡Padre del alma!
55
DON JUAN
¡No puedo, Elena; no puedo!
 

(Pausa.)

 
ELENA
¡Pobre hermano!
DON JUAN
Compasión
tener de mí no quisieron.
¡Le mataron...!, ¡hijo mío...!,
¡hijo del alma...!, ¡mi Ernesto! 60
Su imagen idolatrada
ante mí siempre contemplo:
¡ya capitán y tan joven!
¡La cruz laureada en el pecho,
en el alma la bravura, 65
la roja llama del genio
en su frente, y en sus ojos
de la vida el sacro fuego!
Todo en un punto cesó;
todo es ceniza y silencio. 70
«¡Muerte!», dice la ordenanza;
«¡Muerte!», pronunció el Consejo,
y por su ambición, su vida
dio el capitán insurrecto.
¡Su vida, que era, Dios mío, 75
en esta vida mi cielo!
ELENA
Padre, padre, que te matan
esos tristes pensamientos.
DON JUAN
Y la sentencia ignoré,
postrado, Elena, en el lecho, 80
hasta que sonó en mi oído:
«¡Pobre, Juan, murió tu Ernesto!»
¿Quién como yo por salvarle
con desesperado esfuerzo,
hubiera, Elena, luchado 85
en el instante supremo?
ELENA
¡Basta, por Dios!
DON JUAN
Mira, niña,
yo también en otro tiempo
fuí soldado; yo también
como reliquias conservo 90
mi uniforme destrozado,
noble cruz y limpio acero;
y con aquellos jirones,
y la cruz sobre mi pecho,
y en mi cabeza esta nieve, 95
y en mis ojos, llanto acerbo,
hubiera rogado a todos
por mi idolatrado Ernesto;
y ¿quién se niega a escuchar
compasivo a un pobre viejo, 100
veterano de Luchana
y soldado de Espartero?
ELENA
Grande es, padre, tu dolor,
y ya que torpe no acierto
a calmarlo...
DON JUAN
Si quisieras...
105
ELENA
¿Dudas?
DON JUAN
Dudo...
ELENA
¡Padre!
DON JUAN
Y tiemblo,
pero no; tú, Elena mía,
no negarás un consuelo
a este anciano.
ELENA
No adivino.
DON JUAN
Del hijo mío un recuerdo 110
queda en el mundo...
ELENA
¡Su carta!
DON JUAN
En el instante postrero
quiso escribir a su padre;
fue mío su pensamiento.
Y, sin embargo, me niegan... 115
ELENA
Mi madrina...
DON JUAN
Te comprendo.
Soy ya débil, achacoso...
ELENA
¡Y has estado tan enfermo!
DON JUAN
Mas con tanta precaución
me matan a fuego lento. 120
ELENA
Si la emoción, la alegría...
DON JUAN
¡Qué importa! ¿Con qué derecho
se impide que llegue a un padre
del hijo el último acento?
¡Ver su letra...!, ¡de sus lágrimas 125
seguir el triste reguero
sobre el papel deslustrado
por su llanto y por sus besos...!
¡Mis secos labios posar
do posó sus labios trémulos! 130
¿No comprendes esta dicha?
ELENA
Sí, padre; sí la comprendo.
DON JUAN
Pues bien: ayúdame, Elena.
ELENA
Si algo consiguen mis ruegos...
DON JUAN
¿Luego accedes?
ELENA
¿Cómo no?
135
DON JUAN
¿Y prometes...?
ELENA
Lo prometo.
DON JUAN
Allí viene

 (Mirando a la puerta de la izquierda.) 

ELENA
¡Su semblante
cuán triste, pero cuán bello!
DON JUAN
Al pedir la carta invocas...
ELENA
Sí, padre; el nombre de Alfredo; 140
¿quién a ese nombre resiste?
DON JUAN
Nadie, Elena, bien lo veo...,

 (Mirándole fijamente.) 

mas ayudarte sabré.
ELENA
¿Tú, padre?
DON JUAN
Sí; yo me entiendo
y tú también. Pide, niña, 145
esa carta de Ernesto,
y antes de partir procura
a tu padre este consuelo.
ELENA
¡Yo partir!
DON JUAN
Es necesario,
que pronto regresa Alfredo. 150

 (Vase JUAN.) 



Escena III

 

ELENA y DOÑA TERESA, por la puerta de la izquierda.

 
DOÑA TERESA
Él se aleja, y tú llorosa
quedas, Elena, y turbada:
¿qué tienes?
ELENA
¿Yo, madre? Nada.
¡Soy aquí tan venturosa!
Contigo siempre vivir 155
mi sueño dorado fue,
pero dijo no sé qué
de alejarme y de partir;
y aunque ignoro qué razón
tuvo para estos enojos, 160
se me arrasaron los ojos
y se oprimió el corazón.
¡Pero tú no sufrirás
que me arranquen de tu lado!
DOÑA TERESA
¡Ay Elena, de buen grado 165
tú misma me dejarás!
ELENA
¡Qué dices! ¿Dejarte?
DOÑA TERESA
Sí.
ELENA
¿Imaginarlo has podido?
¿Acaso, dime, no has sido
una madre para mí? 170
DOÑA TERESA
Sin embargo...
ELENA
Te aseguro
que por nadie te dejara.
DOÑA TERESA
Se te conoce en la cara
que me engañas.
ELENA
Te lo juro.
DOÑA TERESA
¡Y osas, Elena, jurar, 175
sin escrúpulo ni miedo...!
ELENA
¡Por nadie!
DOÑA TERESA
¿Ni por mi Alfredo,
cuando te lleve al altar...?
 

(ELENA abraza cariñosamente a DOÑA TERESA y oculta el rostro, avergonzada.)

 
¿No me contestas?
ELENA
¡Madrina!
DOÑA TERESA

 (Aparte.)  

¡Qué buena y cuán inocente! 180

 (Alto.) 

Levanta la pura frente
que ruborosa se inclina.
Cese tu amoroso anhelo,
vuelva a tu pecho la calma,
y con las dichas del alma 185
brillen tus ojos de cielo.
ELENA
¡Pobre de mí! ¿Qué hice yo
para merecer de ti
tanto bien, madrina, di?
DOÑA TERESA
Y ¿no lo adivinas?
ELENA
No;
190
y pienso con inquietud
que es muy grande mi humildad.
DOÑA TERESA
Tan sólo hay desigualdad
entre el vicio y la virtud;
entre un corazón marchito 195
y un corazón amoroso;
entre un amor vergonzoso
y un amor puro, infinito.
ELENA
Y ¿qué puedo yo, infeliz,
darte por tanta ventura? 200
DOÑA TERESA
Me pagarás con usura
si haces a Alfredo feliz.
ELENA
Mas para ti...
DOÑA TERESA
Nada. Cruel
el desengaño me hirió;
pero nunca destiló 205
mi labio la amarga hiel
del corazón: mi tristeza
sólo en Dios halla consuelo,
y a la voluntad del cielo
doblo humilde mi cabeza. 210
ELENA
¿Cuál es la causa?
DOÑA TERESA
Basta.
ELENA
¡Madre...!
DOÑA TERESA
Hablemos de ti, hija mía.
¿Temes algo todavía?
ELENA
¡Temo...!
DOÑA TERESA
¿A quién?
ELENA
¡Ay...! ¡A su padre!
DOÑA TERESA
Es verdad, pero no importa: 215
yo lucharé con mi esposo.
ELENA
Conmigo es muy cariñoso,
no lo niego.
DOÑA TERESA

 (Aparte.)  

¡Mal reporta
el infame su pasión!
No cambia: siempre lo mismo. 220
¿Quién medir puede el abismo,
Carlos, de tu corazón?
ELENA
A mi madre en gran estima
tuvo siempre, ¿no es verdad?,
y conmigo ¡qué bondad! 225
¡Si vieras cómo me mira!
DOÑA TERESA
Pues con tal benevolencia,
dudar es...
ELENA
Un desatino.
Y sin embargo...
DOÑA TERESA

 (Aparte.)  

¡Oh divino
instinto de la inocencia! 230

 (Alto.) 

Desecha vanos temores.
ELENA
En ti, madrina, confío.
¡Cuán feliz...! Pero, ¡hay Dios mío!,
hablando de mis amores
olvidaba..., ¡qué egoísta!, 235
la súplica lastimera
del pobre anciano. Severa
no claves en mí la vista.
¡Llora tanto! Tú querrás
dar este consuelo, madre, 240
¿no es cierto?, a mi pobre padre.
DOÑA TERESA
¿Y bien?
ELENA
La carta.
DOÑA TERESA
¡Jamás!
 

(Aparece DON JUAN en la puerta de las oficinas y en ella se detiene.)

 
Ese papel es funesto.
ELENA
¡Madrina, por Dios!
DOÑA TERESA
Advierte
que hay en él infamia y muerte. 245


Escena IV

 

DOÑA TERESA, ELENA y DON JUAN.

 
DON JUAN
¡Es la carta de mi Ernesto!
DOÑA TERESA
Imposible...
DON JUAN
¡Compasión!
Usted es madre, señora;
usted a su Alfredo adora.
DOÑA TERESA

 (Aparte.)  

¡Se me parte el corazón! 250
DON JUAN
¡Con el alma la codicio!
ELENA
¡Es su eterna pesadilla!
DON JUAN
¡y está escrita en la capilla,
horas antes del suplicio!
DOÑA TERESA
No existe la carta...

 (Vacilando.) 

DON JUAN
Sí;
255
Yo recuerdo aquel momento.
DOÑA TERESA
Vacila tu pensamiento...
DON JUAN
No vacila; yo la vi.
El oficial me la daba;
Yo cogerla no podía; 260
usted se me interponía,
y la carta me arrancaba.
Más fuerzas presta el deseo,
y la alcancé sin embargo.
DOÑA TERESA
Deliras.
DON JUAN
Rota a lo largo:
265
me parece que la veo.
¡La carta!
ELENA
Sí, madre mía.
DOÑA TERESA
¡Imposible, desdichada!
DON JUAN
¡La carta!
ELENA
¡Sí, madre amada!
DOÑA TERESA
No...

 (Aparte.)  

¡Jamás: le mataría!
270

 (Sale DOÑA TERESA por la izquierda.) 



Escena V

 

ELENA, DON JUAN, DON CARLOS, DON RAMÓN y ANSELMO. Los tres últimos aparecen por la derecha, primer término. DON CARLOS y DON RAMÓN, marchando delante; ANSELMO, siguiéndolos.

 
DON CARLOS

 (Da algunos pasos; después se detiene y se vuelve hacia ANSELMO.) 

Imposible; yo lo siento;
es un penoso deber...;
pero, en fin, ¡cómo ha de ser...!
ANSELMO
En esta casa ya cuento
veinte y tres años cabales 275
de servicio siempre honrado.
DON CARLOS

 (Aparte.)  

El buen viejo está pesado.
Son unos tiempos fatales.
DON RAMÓN
Carlos...
DON CARLOS
Basta ya, Ramón.

 (A ANSELMO.) 

Conque lo dicho: paciencia. 280
ANSELMO
¡Es que quedo en la indigencia!
DON CARLOS
Pues, hijo, resignación.
ANSELMO
¡No la tengo!

 (En tono de amenaza.) 

DON CARLOS

 (En tono altivo.)  

Basta, anciano.
DON RAMÓN

 (A ANSELMO, en voz baja.) 

Ahora, vete, y yo después...
ANSELMO

 (Aparte.)  

¡He de decirle quién es...! 285
¡Dios me tenga de su mano!

 (Sale haciendo un ademán amenazador.) 



Escena VI

 

Todos, menos ANSELMO.

 
DON CARLOS
Ya me sacudí esa mosca.
DON RAMÓN
Eres, Carlos, insensible.
DON CARLOS
Vas haciéndote insufrible;
no pongas la cara fosca. 290

 (Adelantándose algunos pasos.) 

¿Tú por aquí, mi buen Juan?
¡Siempre tan linda, mi Elena!

 (A DON JUAN.) 

¡Noto en tu rostro una pena...!

 (A ELENA.) 

¡Y en ti noto cierto afán...!
DON JUAN
¡Hoy hace un año, señor...! 295
DON CARLOS
¡Es cierto...!
ELENA

 (A CARLOS.) 

¡Jamás olvida!
DON CARLOS
No basta toda una vida
para agotar tal dolor.
DON RAMÓN

 (Aparte y mirando a CARLOS.) 

¡A que llora!
DON CARLOS

 (Aparte y mirando a ELENA.) 

¡Es adorable!
Pero es el fruto prohibido. 300
DON RAMÓN

 (Aparte y mirando a CARLOS.) 

Y parece conmovido:
¡es un actor admirable!
DON JUAN

 (A CARLOS.) 

Vuelvo a la Caja, si usted
no dispone alguna cosa.
DON CARLOS

 (Aparte y mirando a ELENA.) 

Cada vez es más hermosa. 305
A tu espíritu haz merced

 (Cariñosamente.) 

por hoy de descanso, Juan.
Estás triste, estás sombrío.
DON JUAN
Pero esas cuentas...
DON CARLOS
¡Dios mío!
Las cuentas esperarán. 310
ELENA
Dice bien don Carlos, ven.
DON JUAN
No el cuerpo, el alma me duele.
DON CARLOS
Adiós, y que Él te consuele.

 (Dándole la mano.) 

DON JUAN
Si Él no me consuela, ¿quién?
 

(Sale DON JUAN con ELENA por la izquierda. DON CARLOS despide a ELENA con un saludo cariñoso y se queda contemplándola. DON RAMÓN observa a DON CARLOS.)

 


Escena VII

 

DON CARLOS y DON RAMÓN.

 
DON CARLOS
¡Divina mujer..., divina! 315

 (Aparte, mientras ELENA sale conduciendo a DON JUAN.) 

¡Qué graciosos movimientos...!
¡Pasad, negros pensamientos...,
pasad...! ¡Vamos, me fascina!
¿A quién no roba la calma
esa tez de rosa y nieve, 320
y ese talle que se mueve
como la argelina palma?
DON RAMÓN

 (Poniendo una mano en el hombro de CARLOS.) 

¿Siguiendo tu vista va
al triste y lloroso anciano?
¿O el encanto sobre humano 325
de la niña?
DON CARLOS
Basta ya.
DON RAMÓN

 (En voz baja.) 

Pues pienso, aunque no te cuadre,
que la adoras en secreto.
DON CARLOS
Debo a esa niña respeto,
y respeto debo al padre. 330
DON RAMÓN
¡Sí...! Pues del hijo la muerte...
DON CARLOS

 (Tapándole la boca y mirando alrededor.) 

¡Calla!
DON RAMÓN
Nadie nos escucha.
¿Por qué se lanzó a la lucha?
DON CARLOS
Porque lo quiso la suerte.
DON RAMÓN
Sin embargo...
DON CARLOS

 (Con enojo.)  

Basta.

 (Como hablando consigo mismo.) 

Sí;
335
aunque yo ante nada cejo,
esa niña y ese viejo
son sagrados para mí.
DON RAMÓN
Así lo dicen tus labios;
mas ¿lo siente el corazón? 340
DON CARLOS
Los pensamientos, Ramón.
no han sido jamás agravios.
DON RAMÓN
Siempre que os encuentro juntos,
en tus ojos, Carlos, leo...
DON CARLOS

 (Con tono severo.) 

Te repito que deseo 345
que hablemos de otros asuntos.
DON RAMÓN
¿Otros asuntos?
DON CARLOS
Cabal.
DON RAMÓN

 (Con mal humor.) 

Es que por distintos modos
ha tiempo, Carlos, que todos
los, tuyos caminan mal. 350
DON CARLOS
¿El empréstito también?
DON RAMÓN
Más que ninguno. ¡Dios santo,
mil millones! ¡Yo me espanto...!
¿Y quién no se espanta, quién,
al verte ciego lanzar 355
a tan insensata empresa
tu fortuna?
DON CARLOS
Saldrá ilesa,
y la voy a triplicar.

 (Con entusiasmo y animándose por grados.) 

Dos años ha que, anhelante,
de fiebre el alma abrasada, 360
preparo aquesta jugada
y aqueste supremo instante.
Dos años, lo sabes bien,
los valores del Tesoro
tuve en baja a costa de oro... 365
DON RAMÓN
De sangre a costa también.
DON CARLOS
¡Silencio...! ¡Fué necesario!
Y hoy es tal la situación,
que yo tan sólo, Ramón,
puedo salvar al Erario 370
del abismo que le espera.
DON RAMÓN
Lo dudo.
DON CARLOS
¿Por qué dudar
si en ello voy a arriesgar...?
DON RAMÓN
¡Lo sé!
DON CARLOS
¡Mi fortuna entera!
DON RAMÓN
No basta.
DON CARLOS
Y además cuento
375
con Urrutia.
DON RAMÓN
No me fío.
DON CARLOS
Y además, Ramón, es mío
el hombre más opulento
de la Banca mejicana.
DON RAMÓN
¿Alvarado?
DON CARLOS
Al fin cedió.
380
DON RAMÓN
¿Y cómo?
DON CARLOS
Queriendo yo.
Y comenzaré mañana
a cubrir el nuevo plazo.
DON RAMÓN
¡Mas no comprendo!
DON CARLOS
¡Inocente!
Yo sé obligar a la gente. 385
Con su bella Lola enlazo
a mi Alfredo; mas chitón;
¡ni una palabra!
DON RAMÓN
¡Qué idea!
Pero ¿Alfredo lo desea?
DON CARLOS
¿Y qué me importa, Ramón? 390
DON RAMÓN
Es admirable tu plan.
DON CARLOS
¿Al fin lo confiesas?
DON RAMÓN
Sí;
sin Alvarado, ¡ay de ti!
DON CARLOS
¿Y con él?
DON RAMÓN
No más afán.

 (Pausa.) 

Me venciste; no lo niego 395
y emprendo mi retirada.

 (Tomando el sombrero y disponiéndose a salir.) 

DON CARLOS
¿Vas...?
DON RAMÓN
A echar una mirada
a las oficinas; luego,
al Círculo...
DON CARLOS
Pues bien: antes...,
si quisieras encargar 400
a mi joyero un collar...
DON RAMÓN
¿Un collar...?
DON CARLOS
Sí, de brillantes.
Precio... límite no pongo.
DON RAMÓN
¿Es tal vez para María?
DON CARLOS
Resistía... y resistía... 405
DON RAMÓN
¿Y cederá?
DON CARLOS
Lo supongo.

 (Pausa.) 

Ella vive en la pobreza,
respira un hálito impuro...
y es, Ramón, yo te lo juro,
un portento de belleza. 410
El mal jamás de su frente
empañó la luz serena:
es hermosa como Elena,
y como Elena inocente,
DON RAMÓN
Y tú por refinamiento 415
de esta imposible pasión,
buscas la compensación
siquiera en el pensamiento...
DON CARLOS
¿Dónde va tu fantasía?
DON RAMÓN
De Elena fruto prohibido... 420
DON CARLOS
Basta ya.
DON RAMÓN
¿Te he comprendido?
DON CARLOS
Basta ya.
DON RAMÓN
¡Pobre María!
DON CARLOS
Presa de inmenso valor:
¡qué divina languidez,
y qué mirada, y qué tez! 425
¡Es un tesoro de amor!
¡Allí en monótona calma,
allí en silencio profundo,
ignora que hay en el mundo
dichas que abrasan el alma! 430
¡Sus grandes y azules ojos,
y su blonda cabellera,
y la sonrisa hechicera
de sus bellos labios rojos...!
DON RAMÓN

 (Mirando a la puerta de la izquierda.) 

No te remontes, que al suelo 435
de un golpe vas a caer.
DON CARLOS
¿Por qué?
DON RAMÓN
Porque tu mujer
se acerca.
DON CARLOS
¡Válgame el Cielo!
 

(Cae desplomado en el sofá. DON RAMÓN queda a su lado como cubriéndole con su cuerpo y mirando hacia la izquierda.)

 
DON RAMÓN

 (Volviendo ha cabeza hacia CARLOS.) 

¿Llegaste a tierra?
DON CARLOS
Expirante
llegué por la conmoción. 440
DON RAMÓN
Pues mira, tendrás sermón,
se lo noto en el semblante.


Escena VIII

 

DON CARLOS, DON RAMÓN y DOÑA TERESA.

 
DOÑA TERESA

 (A CARLOS.) 

Un momento deseaba
hablar a solas contigo,
si permite nuestro amigo... 445
 

(CARLOS se levanta.)

 
DON RAMÓN
En este instante marchaba.
 

(DON RAMÓN saluda y sale por la puerta de las oficinas.)

 


Escena IX

 

DOÑA TERESA y DON CARLOS.

 
DOÑA TERESA
Quisiera, Carlos, hablarte
de un asunto...
DON CARLOS
¿De interés?
DOÑA TERESA
Pienso que sí.
DON CARLOS
Vaya, pues
comienza.
DOÑA TERESA
Puedes sentarte.
450
 

(CARLOS mira con cierto espanto cómico a su mujer, y con aire resignado se sienta en el sofá.)

 
DON CARLOS

 (Aparte.)  

Esta precaución me aterra.

 (Alto.) 

¿Tan largo ha de ser el diálogo?

 (Aparte.) 

Recuerdo otro muy análogo...

 (Alto.) 

¿Vienes de paz... o de guerra?
DOÑA TERESA
De Dios...
DON CARLOS
¡Qué solemnidad!
455
DOÑA TERESA
En el nombre...
DON CARLOS
Tengo miedo.

 (Encogiéndose en el sofá.) 

DOÑA TERESA

 (Impaciente.)  

No de mí, sino de Alfredo
se trata.
DON CARLOS
¡Oh felicidad!
Ven a sentarte a mi lado.
DOÑA TERESA
Gracias, Carlos, bien estoy. 460
DON CARLOS
Por más que me digas, hoy
está el cielo encapotado.
DOÑA TERESA
Perdona.
DON CARLOS

 (Aparte.)  

Vencí en la lid.
DOÑA TERESA
Nuestro Alfredo...
DON CARLOS
Que me place.
Llegamos al desenlace. 465
DOÑA TERESA
Pronto volverá a Madrid.
Su porvenir...
DON CARLOS
Me interesa
más que a ti.

 (Pausa. CARLOS se recuesta negligentemente en el sofá y medita algunos momentos.) 

Duque le haré.
Y después... le casaré...
DOÑA TERESA
¿Con quién?
DON CARLOS
¡Con una princesa!
470
DOÑA TERESA
A veces un contratiempo,
el plan mejor combinado...
DON CARLOS

 (Aparte.)  

Para hablarle de Alvarado
y de Lola siempre hay tiempo.

 (Alto.) 

Desde el imperio del zar 475
a la potente Inglaterra,
no hay un pedazo de tierra,
ni existe un rincón del mar,
en que no logre escoger
para mi heredero esposa, 480
por muy noble o muy hermosa
que la dama pueda ser.
DOÑA TERESA
Mucho crece tu esperanza,
y mil afanes preveo.
DON CARLOS
No hay vallas para el deseo, 485
y mucho mi nombre alcanza.
DOÑA TERESA
Inspiración de Luzbel,
también se elevó en la altura
la soberbia arquitectura
de la torre de Babel. 490
DON CARLOS

 (Con ironía.)  

¡Superlativa ambición!
¡«Subir» de la tierra al cielo!
Hoy «bajamos» desde el suelo
a las minas de carbón;
y feliz el que su planta 495
a quinientos metros hunde;
Dios al soberbio confunde
y a los humildes levanta.
Y por eso las primeras
entre «acciones» meritorias, 500
y prescindiendo de escorias,
son las «acciones»... mineras.
Mas yo, Teresa, pregunto:
¿Consideras necesario
este exordio extraordinario? 505
DOÑA TERESA
No en verdad.
DON CARLOS

 (Mirando el reloj.) 

Pues al asunto.
 

(Comienza lentamente a oscurecer, y al terminar la escena es casi de noche.)

 
DOÑA TERESA
Trastornar tus planes siento,
pero tengo yo también
los míos; que con desdén
quizá en el primer momento 510
escucharás de mi labio,
pero que con ser humildes,
y aunque de vana me tildes,
te aseguro, sin agravio
a tu magnífica empresa, 515
que valen más para mí
que un título baladí
y una extranjera princesa.
DON CARLOS
¿Y es tu proyecto?
DOÑA TERESA
Casar
a nuestro Alfredo...
DON CARLOS

 (Incorporándose.) 

¿Con quién?
520
DOÑA TERESA
Con la que es su dulce bien.
DON CARLOS
¿Y ese bien tan singular...?

 (Con alguna impaciencia.) 

DOÑA TERESA
¿No adivinas?
DON CARLOS
No adivino
el nombre de la sirena.
DOÑA TERESA
Con un ángel: con Elena. 525
 

(CARLOS se levanta, dando una carcajada; DOÑA TERESA se levanta también.)

 
DON CARLOS
¡Soberano desatino!
DOÑA TERESA
Se tienen, Carlos, amor.
DON CARLOS
¡La razón es poderosa!
DOÑA TERESA
Es Elena muy hermosa...
¡Y has cambiado de color! 530
¿Por qué, di, tu amarillez
va creciendo?
DON CARLOS
¡De impaciencia!
DOÑA TERESA
Las manchas de la conciencia
empalidecen la tez.
DON CARLOS
No te comprendo.
DOÑA TERESA
Pues yo
535
sospecho, Carlos, que sí.
Ya mi palabra les di,
y será su esposa.
DON CARLOS
No.
 

(Pausa.)

 
DOÑA TERESA
Escucha, Carlos, en calma:
solemnes son los momentos, 540
y basta de fingimientos,
y hable con franqueza el alma.
DON CARLOS
Venga esa racha por fin;
sin retroceder la afronto;
pero concluyamos pronto, 545
que ya me vence el esplín.
DOÑA TERESA
Nos casaron...
DON CARLOS
¡No la toma
de muy lejos! ¡San Andrés!
¡Era el año ciento tres,
antes de fundarse Roma! 550
Nos casaron sin amor,
ya me lo has dicho mil veces,
y que apuraste las heces,
y que ya te inspiro horror.
Que arrancar quieres a Alfredo 555
del contagio que le amaga,
porque yo soy una plaga,
porque pervertirle puedo,
porque le saco de quicio
y le seco el corazón 560
con mis máximas, que son
la quinta esencia del vicio.
Y tú, sólo por salvarle
de esta corrupción horrible;
tú, la del alma sensible 565
y tierna, vas a casarle
con una niña inocente,
pura y blanca como el ampo.
Después os marcháis al campo.
y los tres junto a una fuente, 570
sobre la verde pradera,
bajo el azulado cielo,
melancólico consuelo
pedís al ave parlera,
al perfumado tomillo, 575
a la frondosa enramada,
a la bullente cascada
y al triscador cabritillo:
mientras yo en perpetuo invierno,
si vosotros en abril, 580
me marcho en ferrocarril
y en tren expreso al infierno.
Basta ya, que tengo empacho
de tan bucólica historia;
te concedo la victoria, 585
y me vuelvo a mi despacho.
 

(CARLOS hace un movimiento para irse. DOÑA TERESA le detiene y saca una carta, pero en sus ademanes muestra gran vacilación.)

 
DOÑA TERESA
Un momento; seré breve.
DON CARLOS

 (Aparte.) 

¿Qué papel será?

  (Impacientándose.) 

¡Teresa!
DOÑA TERESA
Bien sabe Dios que me pesa,
pero es forzoso.

 (Aparte.) 

El aleve
590
amaga del hijo mío
a la dicha ¡Qué dudar!
DON CARLOS
¿Así nos vamos a estar?
DOÑA TERESA

 (Aparte.) 

¡Me irrita su acento frío!

 (Pausa. Alto.) 

Tu retrato comenzamos, 595
pero algo falta a mi ver:
lo que no supiste hacer
lo haré yo.
DON CARLOS
Pues concluyamos.
DOÑA TERESA
A la luz divina ciego,
sin alma y sin corazón, 600
fuego tus sentidos son
y es tu cabeza de fuego.
Sordo a la voz del deber,
tu conciencia es un abismo,
y gobiernan tu egoísmo, 605
el orgullo y el placer.
No amaste, Carlos, jamás;
en ti murió el sentimiento,
y es en ti el remordimiento
una palabra no más. 610
¡Hombre mármol, maravilla
que yo sola comprendí,
nunca una lágrima vi
en tu pálida mejilla!

 (Acercándose a él y hablándole casi al oído y en voz muy baja.) 

¡Qué más, Carlos...! ¡No lloraste 615
cuando tu madre murió!
DON CARLOS

 (Amenazador.) 

¡Teresa!
DOÑA TERESA
Lo he visto yo.
La hipócrita mano alzaste
de los ojos a los huecos;
amorosa te quité 620
la mano, Carlos, y hallé
que estaban tus ojos secos.
DON CARLOS

 (Sin poder contenerse.) 

¡Prudente será que ceses!
DOÑA TERESA
Miento: tus ojos lloraron
una vez, que te engañaron 625
en una venta de treses.
DON CARLOS
Negras tintas tu pincel
sobre mi retrato arroja.
DOÑA TERESA
Es mi paleta la hoja
sangrienta de este papel. 630

 (Mostrándole la carta.) 

Con cariño y con afán,
dignos de empresas, mayores,
de los tuyos, servidores
fueron los padres de Juan.
Él mismo -de acción tan bella 635
nunca mi mente se olvida-
salvó a tu padre la vida
en el sitio de Morella.
Un hijo tuvo el anciano,
un hijo a quien adoraba, 640
en quien su dicha cifraba,
y tú con potente mano,
al hijo del pobre Juan,
debo hacerte esta justicia,
elevaste, en la milicia 645
y le hiciste capitán.
pero es tu pecho de roca,
y al fin llegó... ¡Tengo frío
en el corazón, Dios mío,
y se me seca la boca! 650
DON CARLOS
De una vez concluye.
DOÑA TERESA
Espera.
En una inmensa jugada
de Bolsa está empeñada,
Carlos, tu fortuna entera.
¡La baja o tu perdición! 655
DON CARLOS
Y ¿qué más?

 (Con ansiedad.) 

DOÑA TERESA
Ya no dudaste,
y al pobre Ernesto lanzaste
a sangrienta rebelión.
 

(Pausa. DON CARLOS parece vencido por este recuerdo, pero al fía levanta la cabeza con energía.)

 
DON CARLOS
Le fue el Destino fatal;
de haberle propicio sido 660
se hubiera Ernesto ceñido
la faja de general.
¿Acabó la historia?
DOÑA TERESA
Empieza;
contraria le fue la suerte,
y una sentencia de muerte 665
cayó sobre su cabeza.
Acudió a ti suplicante,
de ti esperó salvación...

 (Acercándose a CARLOS, poniéndole la mano, sobre el pecho mirándole fijamente.) 

¡No late tu corazón!
¡No hay sangre en ese semblante! 670
DON CARLOS
Hubiera sido imprudente...
DOÑA TERESA
Comprometerte temiste;
le abandonaste y huiste
de España cobardemente.
DON CARLOS
¿Y cuál la prueba, el indicio...? 675
DOÑA TERESA
¡Aun aquí su llanto brilla,
Y está escrita en la capilla
horas antes del suplicio!
 

(Pausa.)

 
DON CARLOS
Esa pintura horrorosa
que desprecio y no me altera, 680
bien pudo hacerla cualquiera,
cualquiera menos mi esposa.
DOÑA TERESA
¡Pues que tuya llegué a ser,
como tu esposa cumplí!
DON CARLOS
Lo sé.
DOÑA TERESA
Pero no por ti,
685
ni por amor: por deber.
DON CARLOS
Y bien, ¿entonces...?
DOÑA TERESA
De Alfredo
quiero asegurar la dicha;
de ese anciano la desdicha
mitigar.
DON CARLOS
Y yo no puedo.
690
DOÑA TERESA
¿No conoces?
DON CARLOS

 (Sin querer oír.) 

No conozco.
DOÑA TERESA
Arrebatar a ese anciano
esa carta, fue villano
proceder: lo reconozco.
Pero supe por Ernesto 695
tu conducta desleal;
y como remedio al mal
guardé ete papel funesto.
Un hijo por ti perdió:

 (Señalando hacia dentro.) 

dale en Alfredo otro hijo. 700
DON CARLOS
Imposible.
DOÑA TERESA
Yo lo exijo.
¡Cede, Carlos, cede!
DON CARLOS
No.
DOÑA TERESA
Has de pensar que soy madre;
que ya mi paciencia se harta...!
¡Si Alfredo viera esta carta! 705
¡Si supiera que su padre...!
DON CARLOS

 (Acercándose con profunda ansiedad a TERESA.) 

¡Pero no debe saberlo!
DOÑA TERESA
Ni yo intento revelarlo.
DON CARLOS
Tú debieras olvidarlo.
DOÑA TERESA
Y tú presente tenerlo. 710
DON CARLOS
¡Venga esa carta!

 (Con energía.) 

DOÑA TERESA
Jamás.
DON CARLOS
La necesito: ¿prefieres
que te la arranque?
DOÑA TERESA
¿Cual eres
al fin a mostrarte vas?
DON CARLOS
¡Teresa!

 (Acercándose a ella.) 

DOÑA TERESA
¡Carlos!

 (Retrocediendo.) 

DON CARLOS
¡La carta!
715
DOÑA TERESA
¿Osarás?
DON CARLOS
Soy caballero,

 (Deteniéndose, mudando de tono y afectando galantería.) 

no temas, pero la quiero,
y tú eres dócil.

 (Acercándose más.) 

DOÑA TERESA
Aparta.
DON CARLOS
Si ese papel de tu mano
por desventura saliese; 720
si casualmente cayese
en poder de algún villano
enemigo de mi fama,
fuera hoy arma peligrosa.
Es preciso.

 (Procurando coger la carta.) 

DOÑA TERESA
Soy tu esposa.
725
DON CARLOS
Tanto mejor.

 (Riendo.) 

DOÑA TERESA
¡Y soy dama!
DON CARLOS
La mujer en su pasión
tiene caprichos de niño;
pero al niño con cariño
se le llama a la razón. 730
¡Teresa!
 

(DON CARLOS la coge de la mano y la besa con galantería; después procura apoderarse de la carta. La escena, casi a oscuras.)

 
DOÑA TERESA
No; ¡gritaré!
DON CARLOS
¡Es de mal tono! ¡Dios mío!

 (Riendo.) 

En tu prudencia confío
y la carta... la tendré.
¡Eres tan buena!


Escena X

 

DOÑA TERESA, DON CARLOS, ELENA y DON JUAN. Los dos últimos entran precipitadamente por la puerta del fondo; DON JUAN trae una luz, que deja sobre una de las consolas. Los movimientos de la escena anterior habrán traído a DOÑA TERESA hasta el sofá de la derecha.

 
ELENA
¡Madrina!
735
DON CARLOS

 (Aparte.)  

¡Qué oportuna...! Pero yo...
 

(DON CARLOS se separa hacia la izquierda. ELENA y DON JUAN se acercan, poseídos de gran agitación, a DOÑA TERESA.)

 
ELENA
¡No sabes...! ¡Ahora llegó...!
¡Ay, qué ventura...! ¡Adivina!
¡Respirar apenas puedo...!
DON JUAN
¡Gozo más inesperado...! 740
ELENA
¡Beltrán, madrina, ha llegado...!
DON JUAN
¡Beltrán!
DOÑA TERESA
¡Beltrán...! ¿Y mi Alfredo?
ELENA
¡Ya viene, sí...!
DOÑA TERESA
¡Virgen mía!

 (DOÑA TERESA vacila y cae desvanecida en el sofá. La carta de Ernesto se le desprende de la mano y cae al suelo.) 

ELENA
¡Madre, madre...!
DON JUAN
La emoción...

 (La sostiene en el sofá, y coge la carta del suelo.) 

Este papel...
DON CARLOS

 (Aparece, y sin observar el movimiento de DON JUAN.) 

¡Qué ocasión!
745

 (Alto.) 

Pronto, llama...

 (A DON JUAN.) 

 

(Se acerca DON CARLOS para sostener a DOÑA TERESA. DON JUAN se separa y va a la puerta del fondo, pero llevando la carta.)

 
ELENA

 (A DON CARLOS.) 

La alegría...
DON CARLOS

 (Aparte. Cogiendo una mano de TERESA y buscando la carta con afán.) 

¿Dónde estará?
DON JUAN
¡Juana! ¡Inés...!
ELENA
¡Vuelve en ti, madre!
DON CARLOS

 (Buscando siempre.) 

¡Teresa!
DON JUAN

 (Aparte, mirando el papel.) 

Lo pondré sobre la mesa
tal como estaba; y después... 750

 (Se dirige a la mesa en que dejó la luz, y pone sobre ella la carta abierta, pero al retirarse se fija en ella involuntariamente. Aparte.) 

¡Rota a lo largo...! ¡Qué miro...!
¡Como aquélla!

 (Se acerca y se aleja alternativamente, sin atreverse a coger la carta.) 

ELENA
¡Madre amada!
DON CARLOS

 (Aparte, mirando al suelo.) 

Pues, señor, evaporada.
DOÑA TERESA
Alfredo...

 (Volviendo en sí.) 

DON JUAN

 (Aparte.) 

¡No! ¡Yo deliro!

 (Vacila algunos momentos, pero al fin coge la carta y empieza a leer.) 

ELENA
¡Viene el hijo de mi amor! 755
DON JUAN

 (Aparte.) 

¡Al fin está en mi poder;
al fin la voy a leer
a solas con mi dolor!
 

(Sale precipitadamente por la izquierda, llevándose la luz.)

 


Escena XI

 

DOÑA TERESA, ELENA y DON CARLOS.

 
ELENA
¡Madre mía!
DOÑA TERESA
Dame un beso.
ELENA
Yo no sé lo que me pasa. 760
DON CARLOS
Nos dejó a oscuras. ¡Qué casa!
Todos han perdido el seso.

 (Aparte.) 

¡Y no la puedo encontrar!
¿Para qué querrá escribir
un hombre que va a morir? 765
Sólo para molestar
a los que en aquel abismo
con más prudencia o más suerte
escapamos de la muerte.
¡Pero, señor, qué egoísmo! 770
ELENA
Es un coche.
 

(Todos se levantan. DOÑA TERESA y ELENA se precipitan al balcón; DON CARLOS busca de nuevo la carta.)

 
Ver no puedo...
DOÑA TERESA
¿Qué rumor?
ELENA
¡Aquí han entrado!
DOÑA TERESA
¡Él es!
ELENA
¡Él...!
DOÑA TERESA
¡Hijo adorado!
Ven, Elena, ven...
 

(Se dirige precipitadamente a la puerta del fondo. DON CARLOS se asoma al balcón.)

 


Escena XII

 

DOÑA TERESA, ELENA, DON CARLOS, ALFREDO, DON RAMÓN y criados con luces. ALFREDO se presenta en la puerta precedido de criados. DON RAMÓN aparece en la puerta de las oficinas y se reúne a DON CARLOS. DOÑA TERESA y ELENA se precipitan hacia ALFREDO. DON CARLOS y DON RAMÓN se acercan con más lentitud.

 
DOÑA TERESA
¡Mi Alfredo!
ALFREDO
¡Madre!
 

(Se abrazan apasionadamente.)

 
¡Elena!

  (Cogiéndole las dos manos.) 

DOÑA TERESA
¡Hijo querido!
775
ELENA
¡Al fin!
DOÑA TERESA
Paga este momento
dos años de sufrimiento
que siglos para mí han sido.
 

(Se abrazan de nuevo.)

 
ALFREDO
¡Padre!
 

(Se abrazan.)

 
DON CARLOS
¡Soberbia presencia!
 

(Mirándole con orgullo. ALFREDO estrecha la mano de DON RAMÓN y de nuevo se dirige a su madre y a ELENA.)

 
Ya le educaremos...

 (A RAMÓN.) 

DON RAMÓN
Justo.
780
A tus mañas y a tu gusto.
DON CARLOS
Y con mi gran experiencia...
ALFREDO
¡Madre del alma! ¡Y tú, Elena!
¡Aún de luto...! ¡Desgraciado!
ELENA
¡Cuánto en tu ausencia he llorado! 785
ALFREDO
¿Y don Juan?
ELENA
Muere de pena.


Escena XIII

 

Dichos y DON JUAN. Éste aparece en la puerta de la izquierda, pálido, descompuesto y agitando la carta en su mano convulsa.

 
ALFREDO
¡Vengan los brazos!

 (A DON JUAN.) 

DON JUAN
¡Aparta!
¡Tienes sangre de ese Judas!

 (Señalando a DON CARLOS.) 

DON CARLOS
¿Qué estás diciendo?
DON JUAN
¿Lo dudas?
¡Mira, infame!

 (Se dirige a DON CARLOS y le acerca la carta al rostro.) 

DON CARLOS
¡Juan!
DOÑA TERESA

 (Precipitándose entre ambos.) 

¡¡¡La carta!!!
790
 

(Quedan los personajes en el orden siguiente: DOÑA TERESA, DON CARLOS y DON JUAN, formando grupo: DOÑA TERESA, entre ambos, que se miran coléricos. ELENA y ALFREDO forman otro grupo y contemplan con estupor esta escena. DON RAMÓN, aparte. Los criados que trajeron las luces observan con curiosidad.)

 


 
 
TELÓN
 
 


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