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11

«La cupiditas rerum novarum es reconocida como una inclinación constante de la naturaleza humana en el siglo XVI y a ella se liga la capacidad inventiva y la estimación general de la misma» (Maravall, 19982, 68).

 

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La atracción ejercida por lo nuevo se revela a lo largo de la obra sanjuanista. Como testimonio aportamos este otro pasaje del Cántico: «Y hasta el último día del juicio van viendo [los hombres y los ángeles] en Él [Dios] tantas novedades, según sus profundos juicios y acerca de las obras de su misericordia y justicia, que siempre les hace novedad y siempre se maravillan más» (CA 13, 8). Acerca del valor asignado a lo maravilloso y extraño por san Juan pueden verse López García, 1993, II, 569-577 y Mancho, 1991, 29-31.

 

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Como antecedentes bíblicos se han propuesto Cant. 3, 11, egredimini et videte filiae Sion regem Salomonem y 2, 7, adiuro vos, filiae Hierusalem. La versión de fray Luis propone: «Ruégoos, hijas de Jerusalem, así os vaya bien e la caza, así gozáis de las ciervas y hermosas cabras monteses, que no despertéis a mi Amada, hasta que ella de suyo despierte» (Luis de León, 1994, 101-102).

Una versión actualizada sería la siguiente: «Yo os conjuro, mujeres de Jerusalem, por las ciervas, / Por las gacelas del campo; / No despertéis, / No desveléis al amor / Hasta que lo desee» (El cantar más bello, 1998, 15).

 

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La propuesta fue rechazada por A. E. Peers (1953, 16), por entender que las ninfas son comunes a todas las obras literarias de carácter pastoril. En la misma línea se sitúa L. Nieto (1988, 290), quien estima que es un término frecuente en toda la literatura del Renacimiento, por lo que se trataría de uno de los casos híbridos culto-populares que se mezclan perturbadoramente en la poesía del santo.

 

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Bernardino de Laredo, Subida del monte Sión, por la vía contemplativa. Contiene el conocimiento nuestro y el seguimiento de Cristo y el reverenciar a Dios en la contemplación quieta, Juan Cromberger, Sevilla, 1535. Existen dos versiones correspondientes a la edición de 1535 y 1538. Hay ediciones modernas en Místicos franciscanos, II, BAC, Madrid, 1948, 15-442, y una nueva edición realizada por A. Alonso, M. García Trescasas y B. Gutiérrez (FUE, Madrid, 2000), que recoge ambas versiones.

 

16

Real Academia Española, Diccionario histórico de la lengua española. Directores, J. Casares, V. García de Diego, R. Lapesa, M. Seco. Tomo I (fascículos 1-10: 1960-1972), Imprenta Aguirre, Madrid, 1972; Tomo II (fascículos 11 ss.: 1974-1986).

 

17

Para más precisiones, cf. Mancho Duque, 1990, 85-103, y Herrero Ingelmo y Mancho Duque, 1996, 123-158.

 

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«Príncipe, estando retirado a su inaccessible incomprehensibilidad, nos habla [...]» (Baltasar Gracián, El Criticón. Primera parte. Edición de Santos Alonso, Cátedra, Madrid, 1993).

 

19

«Y passamos con el excesso a una cierta incomprehensibilidad indecible» (Antonio Panes, Escala Mística y Estímulo de Amor Divino. Edición de Francisco Pons Fuster, FUE, Madrid, 1995).

 

20

«Culpándole al Vizcayno ser del sucesso el prenuncio» (Alonso de Castillo Solórzano, Donayres del Parnaso. Segunda parte, Diego Flamenco, Madrid, 1625).