1
El concepto de la lepra en La prueba puede considerarse como un perfecto paradigma de ideas aceptadas y tradicionales acerca de aquélla. Así, la enfermedad es para doña Emilia hereditaria, aunque con salto de generaciones. Se trata de una enfermedad semítica, y en realidad una de las maldiciones lanzadas sobre el pueblo judío. Conforme a un estereotipo milenario (recuérdese Tristán e Iseo), el leproso muestra una fuerte inclinación lujuriosa, justificada en esta novela por el repentino interés sexual hacia la esposa, antes semiabandonada, durante lo que se deduce ser el período de incubación de la enfermedad. La lepra, por último, cumple allí fines de estricta justicia poética, liberando al fin a la abnegada esposa de una intolerable servidumbre conyugal. La escasa preparación médica con que doña Emilia enfoca el problema de la lepra es señalada por Florencio L. Pérez Bautista, El tema de la enfermedad en la novela realista española, Cuadernos de Historia de la Medicina Española (Salamanca: Universidad de Salamanca, 1972), p. 189. Lo mismo cabría decir de Galdós en Misericordia, para quien el más destacado síntoma de la lepra es, por lo visto, el picor.
2
La historia se dice basada en el caso real de Lord William John Cavendish Bentinck (1800-1879), V duque de Portland, que a partir de 1848 llevó una vida de completa reclusión en una galería subterránea lujosamente equipada. Véanse las notas de P. G. CASTEX en su edición de Contes cruels (París: Garnier, 1968), 81-90. Villiers de l'Isle-Adam no figura en la biblioteca privada de Gabriel Miró, pero ésta dista de documentar toda la amplitud de sus lecturas, como advierte Ian R. MacDonald, Gabriel Miró: His Private Library and His Literary Background (London: Tamesis Books, 1975), p. 39.
3
Introducción a Xavier de Maistre, Oeuvres complétes (París: Garnier) p. XXIV. No figura tampoco Maistre entre lo conservado de la biblioteca privada de Miró.
4
Alfred Berthier. Xavier de Maistre. Étude biographique et littéraire (Lyon-Paris: E. Vitte, 1918), p. 103.
5
Estereotipos tradicionales estudiados por Saul N. Brody, The Disease of the Soul. Leprosy in Medieval Literature (Ithaca and Cornell: Cornell Un. Press, 1974).
6
Datos de Peter Richards, The Medieval Leper and his Northern Heirs (Cambridge: D. S. Brewer, 1977), p. 4.
7
La resume y cataloga Imelda San Martín Bacaicoa, La lepra en la España del siglo XIX (Valencia: Instituto de Historia de la Medicina, 1966).
8
Sus trabajos vieron la luz en Crónica médica 2 (1878-1879), 305-308; 585-589; 630-635, 193 de la bibliografía de San Martín Bacaicoa. Poquet sostenía el indudable carácter contagioso de la lepra, que según otras tesis era más bien hereditaria (como creía doña Emilia). La misma idea del contagio era vigorosamente mantenida por el dermatólogo valenciano don Manuel Zuriaga Soler, muy atento al desarrollo de la lepra en Parcent y partidario del aislamiento de los pacientes en leproserías-asilos (Ibid., pp. 6-7, 35 y 82). La estadística de la lepra en Valencia y Marina de Alicante, calculada a fines del siglo XIX en alrededor de dos mil casos (Ibid., pp. 100-109), ha de considerarse como espeluznante por un módulo europeo.
9
La «evidente filiación existencial de Miró»
queda estudiada por Roberto Ruiz, «El mundo existencial de "Las cerezas del cementerio"», Harvard University Conference in Honor of Gabriel Miró, ed. F. Márquez Villanueva (Cambridge: Department of Romance Languages and Literatures of Harvard University, 1982): 35-46.
10
Del vivir. Apuntes de parajes leprosos, Obras completas. Edición Conmemorativa (Barcelona, 1932), I, pág. 23. En adelante DV.