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Como lo acreditan
los préstamos pasados al vascuence desde un latín que
no sola mantenía oclusivas las velares ante E e I
(p. ej.,
bake < PACEM), sino la
como tal
y no
> ę (p.
ej., bike < VICEM) e incluso algunas
internas
ante labial al lado de otras variantes con e, procedente
de la forma, más moderna en latín, con
en esta
posición: he aprovechado así los salacenco y
roncalés dekuma y tekuma < DECVMA
frente a un central detxema < DECIMA en «La
difusión del Cristianismo como factor de
latinización», Assimilation et résistance,
pp.
270-282, adonde remito ahora para más ejs. y para la bibliografía
anterior. Así mismo, nota 35 a la p. 282, evoco los datos
numeritos de la epigrafía latina hallada en Guipúzcoa
y Vizcaya. Respecto a la de Álava, puedo remitir ahora a
M.ª
C. González: «Síntesis histórica
de epigrafía romano-alavesa», Veleia
N.S. 1, 1984,
pp.
217-231, con importante acopio bibliográfico en su nota 4 de
la p. 420,
y, respecto a la de Navarra, a C. Castillo, J. Gómez Pantoja y M.ª D.
Mauleón: Inscripciones romanas del Museo de
Navarra, Pamplona, 1981.
132
L. Michelena: «La lectura en territorio vasco», Zephyrus 21-22, 1970-71, pp. 281-287.
133
Aun después del interesante intento de A. Beltrán: «El alfabeto monetal llamado libio-fenicio», Numisma 4, 1952, pp. 49-63, cf. Maluquer, EPL pp. 105-108, J. Siles: «Dos cuestiones sobre el alfabeto llamado “libio-fenicio”: su situación en la historia de la escritura y el problema de su desciframiento», Zephyrus 26-27, 1976, pp. 405-412, y J. M.ª Solà Solé: El alfabeto monetario de las cecas libiofenices, Barcelona, 1980.