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P. Hoogma, Der Einfluss Vergils auf die Carmina Latina epigraphica, Amsterdam, 1959.
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He aquí dichos estudios, según los cuales citaré en lo sucesivo, y en los que se hallará referencia a la bibliografía anterior, para cada epígrafe:
Inscripciones hispanas en verso, Barcelona, 1952, Apéndice, núms. 1-14. (Citado IHEV).
«Tres comentarios métrico-epigráficos», Ampurias 17-18, 1955-1956, pp. 27-36.
«Nuevas inscripciones latinas de España», AEArq, 28, 1955, pp. 197 -243.
Cf. también J. H. Oliver, «The Epitaph of Aerarius Aper at Tarraco», AJPh, 78, 1957, pp. 152-162.
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Cf. aplicada -y legitimada- esta dirección metodológica en la segunda sección de la citada obra de Hoogma, pp. 156-243, passim. Naturalmente, las conexiones aquí señaladas con Virgilio no pretenden anular las que se indicaron en los anteriores estudios respecto a otras composiciones epigráficas; en principio, no cabe decir si cada una es imitación del poeta o si sólo una o algunas, habiendo luego las demás dependido de una anterior o unas anteriores.
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Con procedimiento de representación semejante al empleado por Hoogma: en redonda las reminiscencias literales y uerbum de uerbo; en cursiva-negra, las sensus de sensu. Las citas de la Eneida irán con el mero número del canto correspondiente.
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Los entronques de unos versos virgilianos con otros, en tanto no se diga lo contrario, proceden de los lugares correspondientes en el índice de Hoogma.
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La colocación de estos ablativos -especialmente de participios- con annis formando la cláusula parece muy habitual en Virgilio: cf., además de la indicada, II 14 labentibus annis; VIII 247 redeuntibus annis, y aún VI 649 melioribus annis.
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No deja de extrañar que, a propósito de este último, señale Hoogma (p. 284) su posible conexión con CE 433, 8.
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y silencie, en cambio, la presencia del mismo inicio -literal- y de elementos que recogen conceptualmente el morte virgiliano en CE 2094, I
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y I 1005, 10
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en este tanto más cuanto que el segundo hemistiquio sugiere también pensar en una reminiscencia virgiliana (tampoco señalada en dicha obra): VI 147 si te fata uocant (cf. fata uocant en X 472, XI 97 y ya en Georg. IV 496), y que la composición ofrece otras dos conexiones con Virgilio advertidas y registradas por el autor.
Adviértase, por otro lado, que el pasaje virgiliano citado evoca, según indica Norden, el conservado de los Argonautica de Varrón Atacino (fr. 8 Morel):
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P. 348; ya antes de su obra había sido indicada la precedencia virgiliana de uno de los versos del último (3)
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Véase Nuevas inscriptiones..., p. 234.
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Se reproduce el texto completo del epitafio, pese a que las partes que se señalan como influidas posiblemente por la lectura de Virgilio son de reducida extensión, precisamente para patentizar las característica singulares de esta reminiscencia en medio de un contexto casi totalmente biográfico y personal. Sólo «casi», pues no faltan otros lugares (vv. 1, 5 y 10) en que se han podido señalar coincidencias entre sus versos y los de otras epitafios.