11
Ibidem, capítulo V, «Lope comienza a escribir para la escena. Entra al servicio del Duque de Alba. Estancia de Lope en Alba de Tormes. Muerte de Doña Isabel de Urbina», pp. 85-111.
12
Véase la relación completa de las mismas en mis trabajos «Tipología de los personajes en el primer Lope de Vega: las comedias del destierro» [Anuario de Estudios Filológicos, XIV (1991), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1992, pp. 75-95], pp. 76-77, y Honor y honra en el primer Lope de Vega: las comedias del destierro (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura -Anejos del Anuario de Estudios Filológicos, 18-, Cáceres, 1995), pp. 25-28.
13
F. WEBER DE KURLAT, «Lope-Lope y Lope-preLope. Formación del subcódigo de la comedia de Lope y su época», Segismundo, XII, núms. 1-2, 23-24 (1976), pp. 111-131. Cf. p. 112.
14
Antes predominaba la idea del Lope como autor genial y maduro que llega a Valencia con su proyecto dramático concluido, y convence a unos despistados escritores valencianos, -que se encontraban dedicados a la búsqueda de un nuevo modelo dramático apto para los tiempos que corrían, sin haberlo hallado en absoluto-, de su bondad, convirtiéndolos, en ese instante, en discípulos suyos, en seguidores y difusores de su fórmula teatral. Cf. H. MÉRIMÉE, L'Art Dramatique à Valencia, depuis les origines jusq'au commencement du XVIIe. siècle, E. Privat, Toulouse, 1913 (reimpresión facsímil en Librerías «París-Valencia» -Biblioteca Valenciana-, Valencia, 1985). Posteriormente se revisaron esas ideas en la forma en que exponemos a continuación. Vid. E. JULIÁ MARTÍNEZ, «Lope de Vega y Valencia», separata de Las Ciencias, II, 3, C. Bermejo, Madrid, 1935; R. FROLDI, Lope de Vega y la formación de la comedia, Anaya, Salamanca, 1968; J. G. WEIGER, The Valencian Dramatist of Spain's Golden Age, Twayne, Boston, 1976; J. G. WEIGER, Hacia la comedia: de los valencianos a Lope, Cupsa, Madrid, 1978...
15
Es esta una postura que, en buena medida, adopté yo en mi propia tesis doctoral, El teatro de Gaspar Aguilar (Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, 1978), inédita en su conjunto, y parcialmente publicada en los siguientes artículos: «Gaspar Aguilar: Estado actual de sus estudios», Anuario de Estudios Filológicos, III (1980), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1981, pp. 31-49; «Personajes tipo y tipos de personaje en el teatro de Gaspar de Aguilar», Anuario de Estudios Filológicos, VI (1983), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1984, pp. 35-56; «Recursos de composición en la obra dramática de Gaspar Aguilar», Anuario de Estudios Filológicos, VIII (1985), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1986, pp. 49-59; «Problemas de composición en el teatro de Gaspar Aguilar: el trazado de la acción», Anuario de Estudios Filológicos, IX (1986), Homenaje a Juan Manuel Rozas, Cáceres, Universidad de Extremadura, 1989, pp. 55-74; «El tema y los temas en el teatro de Gaspar Aguilar», Anuario de Estudios Filológicos, XII (1989), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1990, pp. 7-23. Según ello, el Fénix sería el creador de la comedia nueva, quien dio forma definitiva al género, pero no un creador solitario. Tendría muy en cuenta lo aprendido en sus contactos con los escritores valencianos, quienes, debido a esto, se identificarían plenamente con su propuesta teatral, convirtiéndose, de ese modo, en seguidores de Lope y consolidadores de la comedia.
16
CASTRO y RENNERT, op. cit., p. 42.
17
CASTRO y RENNERT, op. cit., p. 43.
18
Cf. CASTRO y RENNERT, ibidem, capítulo IV, «Casamiento de Lope y su estancia en Valencia. La Armada Invencible. Los romances», pp. 59-83.
19
Ibidem, p. 62 y p. 65 nota 17. Además, la cronología aproximada conocida de todos estos sucesos de la vida de Lope, los datos que hay sobre las fechas del rapto de Isabel, de la boda y de la marcha a Lisboa, ponen dudas de que, en realidad, tuviese materialmente tiempo de llegar, en esos precisos instantes, por puros problemas de fechas, desde Valencia a Lisboa, contando con los medios de trasporte de la época y lo que se tardaba entonces en recorrer determinadas distancias.
20
Ibidem, pp. 64-65. Vid., también, p. 522.