21
La distribución interna del agua en la ciudad es uno de los factores explicativos de la problemática urbana de la época colonial. Una de las referencias más importantes para el valle de México es el trabajo de Musset, 1991. Aunque es escasa la producción histórica al respecto, los enfoques con los que se ha abordado son novedosos y han permitido relacionar el abasto del líquido con la producción, como por ejemplo en los trabajos de Maluquer de Motes, 1986 y Sala Catalá, 1989. La temática se enriqueció con lo referente a los problemas del derecho y apropiación del agua; Margadant, 1989, y concretamente para la región poblana se contó con los trabajos pioneros de Lipsett-Rivera, 1988, 1990 y 1992. Recientemente el tema vinculó los problemas culturales con el uso y la distribución del líquido mediante las investigaciones de Jacquemet, 1979, Goubert, 1989, y Roche, 1984. También se asoció el tema con una problemática psicocultural o civilizatoria para abordarlo desde el punto de vista de las condiciones colectivas de vida, tal como lo han hecho Clement, 1983, o Stelter, 1984. Las investigaciones históricas más sugerentes al respecto han sido las de Corbin, 1985 y Vigarello, 1991, quienes entrelazan concretamente el tema de la higiene urbana y las concepciones de la sanidad imperantes en algunas ciudades de Europa en el siglo XVIII; en la misma perspectiva se inscriben las obras de Boudroit, 1986 y 1988. Estas últimas referencias permitieron hacer comparaciones sobre las nociones higienistas compartidas entre el viejo y el nuevo mundo durante la misma época.
22
Morales, 1978, realizó un estudio sincrónico de la ciudad de México que nos sirvió de base para efectuar un estudio comparativo con la ciudad de Puebla. Los resultados, que por cierto coinciden con los de la capital en 1813, señalaron a la Iglesia como la gran propietaria urbana.
23
Este región está delimitada, al norte por el estado de Tlaxcala, al noreste por los llanos de San Juan, al sureste por el región meridional, al suroeste por el valle de Matamoros y Chiautla, al este por la región oriental, y al oeste por la Sierra Nevada. Fuentes Aguilar, 1972, p. 25.
24
Thompson, 1989.
25
Loreto López, 1986.
26
El término república denotaba una polis agro-urbana compuesta o integrada funcionalmente por grupos sociales y ocupacionales insertos en la estructura del imperio, gozando al mismo tiempo de un cierto grado de autogobierno, o al menos de autoadministración. Aunque la noción de las dos repúblicas sugiere equidad y, para los indios significaba oficialmente un armazón protector contra la explotación, su república se convirtió en un eufemismo para encubrir un régimen de destribalización, reglamentación, cristianización, capitación y trabajos forzados. Morse, 1990, pp. 17 y 29.
27
AAP. Actas de Cabildo de 1550, libro núm. 6, f. 68. Desde el comienzo los asentamientos indígenas contaron con su propio gobierno, denominándose hacia fines del siglo XVI el Cabildo de los Señores Indios, presidido por un gobernador (topil) con jurisdicción en todos los barrios indígenas de la ciudad. Véase Marín Tamayo, 1960, p. 26.
28
Al respecto de la división étnica y demografica por barrios y parroquias, véase Cuenya, 1987.
29
La parroquia de San José, la más populosa de todas, cubría una amplia extensión de la zona noreste de la ciudad; su jurisdicción incluía los barrios de San José, Xaneneetla, del Refugio, San Antonio y los pueblos de San Felipe Hueyotlipan. San Jerónimo Caleras y San Pablo Xochimehuacan.
30
Estaba ubicada entre los ríos de San Francisco (margen izquierda) y Xonaca (margen derecha) y comprendía los barrios de Xonaca, el Alto, San Juan del Río y el rancho de Amalucan. Leicht, 1934, Fernández de Echeverría y Veytia, 1963, y Cuenya, 1987.