1
Conviene tener presente, antes de iniciar este estudio, los pies de imprenta de las seis ediciones de sus Obras: Zaragoza, Juan de Lanaja y Quartanet, 1629; Zaragoza, Juan de Lanaia y Quartanet, 1634; Madrid, María de Quiñones, 1635; Madrid, Diego Díaz de la Carrera, 1643; Madrid, Diego Díaz de la Carrera, 1634 (sic, pero 1643 o 1644); Barcelona, Antonio Lacavallería, 1648. Las ediciones de Zaragoza y Barcelona son iguales en el contenido; las de Madrid, además de copiar el texto de las anteriores, en el mismo orden, añaden al final bastantes composiciones. Hago una detallada descripción de ellas, así como la discusión de los varios problemas que presentan, en El Conde de Villamediana. Bibliografía y contribución al estudio de sus textos, Madrid, CSIC, 1964 (Cuadernos Bibliográficos, 11). En este libro di ya cuenta de los textos que ahora edito y estudio.
2
Al final del libro vienen unas Excelencias de la poesía. Dentro de ellas, en el folio 135 r., se hace el elogio de algunos escritores contemporáneos del autor, entre los que está el Conde. Los preliminares del libro son de 1603.
3
Madrid, Pedro Madrigal, 1599, preliminares. B. N. = Biblioteca Nacional de Madrid: R-6.585. Edito todos los textos actualizando la puntuación, acentuación y uso de mayúsculas. En lo demás, respeto totalmente la ortografía.
4
Como en las tres primeras estrofas se dirige directamente al autor, dichoso tú, podrían ser anómalos los dos su del último terceto.
5
Madrid, Pedro Madrigal, 1599, preliminares. B. N. R-11.597.
6
¿Ilustre? Las dos formas aparecen en Villamediana y Góngora.
7
Se viene repitiendo tradicionalmente que el Conde fue discípulo de Jiménez Patón y Tribaldos de Toledo. De que lo fuese del primero yo no he podido encontrar prueba concreta ninguna. Se ha debido suponer teniendo en cuenta que Villamediana hizo al preceptor de Villanueva de los Infantes Correo Mayor del lugar donde explicaba, y que éste le dedicó a su protector el Mercurius Trimegistus. Que Tribaldos fue su maestro, es seguro: lo dice él mismo en el prólogo que puso a las obras de Figueroa, de las que fue editor (Lisboa, 1626). A este testimonio puedo añadir el de Melo, quien, en su Hospital das Letras (en sus Apologos dialogaes, Lisboa, 1721, págs. 337-340), al ocuparse de Villamediana, recuerda que estudió con Tribaldos.
8
Lo dice Tribaldos en el prólogo a Figueroa, citado.
9
Millé, 236. El soneto es de 1584 o 1585. V. la nota de Millé.
10
Dámaso Alonso, en La correlación en la poesía de Góngora (Estudios y ensayos gongorinos, Madrid, 1955, pág. 239), incluye este soneto en la lista de los correlativos, aunque no lo comenta.