1
Leopoldo Alas dio cuenta de Gloria tanto en las páginas de la Revista Europea (18-11-1877), donde sólo se ocupa de la primera parte de la novela, como en las de El Solfeo (21-11-1877 y 29/30-VI-1877). Recogida esta última por J.-F. Botrel en Preludios de «Clarín», Oviedo, IDEA, 1972, pp. 108-111 y 120-124, e integrada la primera en el volumen Solos de Clarín (1881), ha señalado de ella el profesor S. Beser -que reproduce su primera parte en Leopoldo Alas: teoría y crítica de la novela española, Barcelona, 1972,pp. 91-99- que es «el primer comentario importante que Alas dedica a la novela», recordando que «el Leopoldo Alas lector y crítico de novelas surgió del contacto con la obra de Pérez Galdós», a través de cuya lectura se formará paulatinamente su gusto artístico: véanse las propias consideraciones de Alas en Benito Pérez Galdós (Estudio crítico-biográfico), Madrid, Fernando Fe, 1889. Actualmente, el conjunto de escritos dedicados por Leopoldo Alas a la narrativa galdosiana puede leerse en A. Sotelo Vázquez (ed.). Leopoldo Alas, «Clarín», Galdós, novelista, Barcelona, PPU, 1991.
2
Cfr. L. Alas, «Obras de Revilla», en Sermón Perdido (crítica y sátira), Madrid, Fernando Fe, 1885, p. 134. Dando cuenta de la aparición del volumen póstumo de Obras de Revilla publicado por el Ateneo de Madrid en 1883, lamenta allí «Clarín» con justicia la ausencia de todos aquellos artículos cortos o reseñas «donde puede verse lo mejor de Revilla como crítico».
3
La abundante colaboración de Revilla con la Revista Contemporánea se corresponde con el período en que la publicación fue dirigida por su fundador, José del Perojo, quien hizo de ella «el órgano expresivo de las nuevas tendencias neokantianas y positivistas, cumpliendo un importante papel en la modernización y europeización del pensamiento español decimonónico» (Cfr. D. Núñez Ruiz, La mentalidad positiva en España: desarrollo y crisis, Madrid, Túcar, 1975, p. 43). Desde 1875 y hasta 1879, la variada aportación de Revilla a las páginas de la revista viene a trazar una órbita que pone de manifiesto lo que en su día señalara el profesor Sergio Beser, al advertir que «Revilla es el intelectual que representa de manera más clara la inestabilidad ideológica de la época, pues figuró sucesivamente como uno de los más entusiastas krausistas, neokantianos y positivistas» (Leopoldo Alas, crítico literario, Madrid, Gredos, 1968, p. 53). Para esta evolución intelectual, que no dejó de serle reprochada con cierta sorna por algunos de sus contemporáneos, puede verse el libro de C. García Barrón, Vida, obra y pensamiento de Manuel de la Revilla, Madrid, Porrúa Turanzas, 1987. En relación con la Revista Contemporánea, véanse asimismo las páginas que le dedica el profesor J. López-Morillas en El Krausismo español, México, FCE, 19802, y A. Sotelo Vázquez, «José del Perojo y la Revista Contemporánea», Cuadernos Hispanoamericanos, 523 (1994), pp. 19-35.
4
Cfr. «Clarín», «Doña Perfecta, novela del Sr. Pérez Galdós», El Solfeo (3-X-1876). Citamos por L. Alas, «Clarín», Galdós, novelista, p. 30.
5
M. de la Revilla, «Revista Crítica», Revista Contemporánea (15-XII-1875), p. 122. Frente al tono de general mediocridad que caracteriza la vida intelectual y científica española a la que pasa revista panorámica en ésta su primera colaboración, destaca Revilla los indicios de vitalidad que se advierten en el terreno literario, muy especialmente en lo que respecta a «un importante fenómeno... el desarrollo progresivo de la novela, género hasta el presente muy descuidado y abatido entre nosotros... Fernán Caballero, Valera, Alarcón y Pérez Galdós figuran a la cabeza de los cultivadores de este género».
6
M. de la Revilla, «Reseña Bibliográfica. Cádiz, de D. Benito Pérez Galdós», La Crítica (26-XI- 1874). La recoge el prof. A. Sotelo Vázquez en Manuel de la Revilla: teoría y crítica de la novela española (1874-1880), Barcelona, PPU, 1996, pp. 141-144.
7
Así la define en su reseña de La ilusiones del doctor Faustino, de Juan Valera (Revista Europea, 11-VI-1875). Cfr. Manuel de la Revilla: teoría y crítica..., pp. 116-117. En los mismos términos la caracterizaba al reseñar, contemporáneamente, El escándalo alarconiano (La Ilustración Española y Americana, 15-VII-1875), haciendo explícita la pauta crítica desde la que procede a leer y valorar estos «felices ensayos» de novela psicológico- social: un doble juicio que atienda tanto a la «concepción moral y filosófica» como a la «concepción artística» que «juntamente» la constituyen, pues «raramente suelen rayar a igual altura entrambos elementos: por regla general, o en el autor el filósofo aventaja al artista, o el artista al filósofo, reproduciéndose, como es natural, este fenómeno en la obra» (Cfr. Manuel de la Revilla: teoría y crítica..., p. 83).
8
M. de la Revilla, «Crítica Literaria: Las ilusiones del doctor Faustino» (1875), en Manuel de la Revilla: teoría y crítica..., p. 116.
9
M. de la Revilla [y P. Alcántara García], Principios Generales de Literatura, Madrid, Librerías de F. Iravedra y A. Novo, 18772. Citamos por Manuel de la Revilla: teoría y crítica..., p. 33.
10
«Es la novela -afirmará allí Leopoldo Alas trazando las señas de identidad del nuevo panorama que se abre al pensamiento y las letras españolas tras la revolución de Septiembre- el vehículo que las letras escogen en nuestro tiempo para llevar al pensamiento general, a la cultura común, el germen fecundo de la vida contemporánea, y fue lógicamente este género el que más y mejor prosperó después que respiramos el aire de la libertad de pensamiento» (L. Alas, «Clarín», Solos de Clarín (1881), Madrid, Alianza. 1971, p. 72.