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41

Para una explicación detallada, véase Froot y Stein (1991). Una panorámica reciente acerca de los modelos que incorporan el impacto del tipo de cambio sobre la IED puede encontrarse en Capel (1990). (N. del A.)

 

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La utilización de las cifras de IED tomadas de la balanza de pagos como variable aproximativa de la formación de capital por parte de las sucursales extranjeras es una práctica extendida en la literatura; véase Hartman (1984, p. 486) para una justificación. En Carrascosa (1990b) se puede encontrar una discusión detallada acerca de la diferencia entre IED y FBC en el caso español. (N. del A.)

 

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Se trataría con ello de reflejar la denominada «hipótesis del tamaño del mercado» (muy común en los estudios empíricos sobre la IED), que establece una asociación positiva entre la IED y las ventas esperadas de las sucursales extranjeras en el país receptor de la inversión, como un indicador de la rentabilidad de la IED. Nótese, por otra parte, que una relación no significativa entre IED y tamaño de mercado significaría que las empresas extranjeras estarían más interesadas en la exportación que en el abastecimiento del mercado interno. (N. del A.)

 

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Si bien, de acuerdo con el modelo teórico, la variable relevante son los costes laborales unitarios relativos, hemos decidido presentar los resultados únicamente en términos de los costes españoles dado que se podría alegar la existencia de correlación entre los índice de costes laborales unitarios extranjeros que hemos utilizado (tomados de Eurostat) y el tipo de cambio efectivo real, al estar los primeros expresados en moneda común con respecto a los españoles. De todas formas, los resultados econométricos para ambos tipos de índices (el español y el relativo) eran bastante similares en todos los casos. (N. del A.)

 

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Al igual que en el caso de los costes laborales, discutimos únicamente los resultados para el coste de uso del capital español, ante la ausencia de alguna medida comparable para el resto del mundo. No obstante, hemos probado unos indicadores del rendimiento neto del stock de capital neto para el sector no agrícola, calculados por la CEE y generosamente facilitados por Samuel Bentolila, pero su contribución nunca resultó significativa. (N. del A.)

 

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Obsérvese que este índice está construido de manera que una disminución significaría una depreciación de la peseta, lo que llevaría aparejadas unas mayores entradas de IED. (N. del A.)

 

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Nótese que, si bien la muestra utilizada es relativamente corta, las simulaciones realizadas por Hakkio y Rush (1991) sugieren que, si estamos interesadas en detectar relaciones de largo plazo entre un conjunto de variables, no existe gran diferencia entre la información contenida en datos anuales y la contenida en datos trimestrales o mensuales, en caso de haberlos para el período analizado. (N. del A.)

 

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Véase Dolado, Jenkinson y Sosvilla-Rivero (1990) para una revisión de la literatura. (N. del A.)

 

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La generalización da lugar a que el PGD pueda englobar virtualmente cualquier modelo ARIMA con una raíz unitaria. (N. del A.)

 

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El análisis de los determinantes de la IED proveniente de los Estados Unidos se realiza en el Apéndice 3, a través de métodos econométricos convencionales. (N. del A.)