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A partir de Aquí pasan cosas raras (Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1975) encontramos referencias explícitas en la narrativa de la autora a la situación política y al clima represivo que se vivía en Argentina en esos años. En los relatos de Aquí pasan cosas raras se pone de relieve la paranoia ciudadana, el ambiente de inseguridad, las explicaciones irracionales de los acontecimientos y el miedo a la represión. A juzgar por una declaración de Valenzuela en una entrevista, los argentinos se vieron enfrentados ante una realidad política difícil de eludir. Así describe la autora la presión que esta ejercía sobre los individuos y especialmente sobre los escritores: «I got wrapped up in so-called political writing simply because the violence in Buenos Aires was so intensified, so ferocious, that you couldn't talk about anything else, you couldn't write about anything else. Afterward, bit by bit, you began to be caught in the world of surfaces, so to speak, on the edges of reality, and as the violence went on, subterranean now -as people kept disappearing in greater numbers- the writer's duty at that time was to name the reality» (The New Yorker, September 30, 1985, p. 26). En sus obras posteriores continúa desarrollando este tema. Uno de los escenarios en que transcurre la acción de Como en la guerra (Buenos Aires, Sudamericana, 1977) es la ciudad de Buenos Aires, donde se vive una situación de guerra no-declarada. Y en Cola de lagartija (Buenos Aires, Bruguera, 1983) al denunciar las estrategias del Brujo Hormiga Roja para lograr consolidar su poder, se alude alegóricamente a la situación política argentina durante el gobierno de Isabel Perón y su consejero López Rega. Uniendo a su ansia de poder la autosuficiencia para concebir y dar a luz a su propio hijo que le proporciona el tener incorporada en su tercer testículo a su hermana Estrella, el tirano parece escaparse de todo control, hasta que finalmente en cumplimiento de la profecía que ha anunciado su caída comienza a desangrarse.
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En la obra de Luisa Valenzuela se desarrolla este tema de manera preponderante ya en su primera novela, Hay que sonreír (Buenos Aires, Américalee, 1966), y en El gato eficaz (México, Joaquín Mortiz, 1972), obras en las que se explora desde la perspectiva femenina la relación hombre / mujer. En su colección de relatos Los heréticos (Buenos Aires, Paidós, 1967), se destacan dos cuentos que se refieren a esta misma preocupación, «Proceso a la Virgen» y «Una familia para Clotilde.»
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Podría decirse que, en último término, estos relatos ejemplifican la tensión que produce en la mujer la falta de poder y el deseo de controlar su propia existencia. Annis Pratt sugiere que este conflicto no resuelto configura la gran mayoría de las obras de las escritoras inglesas y norteamericanas. Archetypal Patterns in Women's Fiction, Bloomington, Indiana University Press, 1981, p. 167.
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Junto a la preocupación por el lenguaje, las relaciones entre los sexos y la política se han transformado en los temas predilectos de la escritora. En una entrevista reciente afirma: «Personalmente trato de escribir sin plantearme cosas a priori. Escribo para sorprenderme a mí misma. Aunque mi estilo ha cambiado mucho con el tiempo y las circunstancias, aunque no tengo ninguna obra "típica" sino todo un espectro de obras diferentes, sigo siendo fiel a mis obsesiones. Ahora, por ejemplo, estoy ocupada en otra novela neoyorquina, como lo fue El gato eficaz, y esta vez los protagonistas son argentinos. Tengo mi óptica ya tan formada en la situación latinoamericana y argentina -la política, la dialéctica masculino-femenina que está relacionada con esa política- que todo lo que veo lo traduzco a eso.»
«An Afternoon with Luisa Valenzuela», Dorothy S. Mull y Elsa B. Angulo, Hispania, 69 (May 1986), p. 352.
5
Latin American Literary Review, XII, n° 24 (1984), p. 82. La traducción es mía.
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La represión y la censura, por ejemplo, se llevan a cabo en distintos niveles, en el político y en el personal en el caso de las mujeres.
7
Cambio de armas, Hanover, N.H., Ediciones del Norte, 1982, p. 5. Las referencias subsiguientes irán señaladas en el texto.
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Sobre la importancia del lenguaje en «Cuarta versión» véase Sharon Magnarelli, «Luisa Valenzuela: From Hay que sonreír to Cambio de armas,» World Literature Today, 58 (1984), pp. 12-3.
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Aquí nos encontramos con un ejemplo de lo que Elaine Showalter ha llamado la doble voz («double-voicing»). De entre las voces femeninas de estos relatos, la de la narradora de «Cuarta versión» se destaca por su enérgica e inequívoca afirmación de la independencia de la mujer y por rechazar vigorosamente el que esta se deje dominar exclusivamente por sus sentimientos.
10
Véase Julia Kristeva, «Women's Time,» Feminist Theory. A Critique of Ideology, Nannerl O. Keohane, Michelle Z. Rosaldo, & Barbara C. Gelpi», eds., Chicago, The University of Chicago Press, 1982, pp. 33-5.