11
Recalca la
incomodidad de la vestimenta. Con referencia a la influencia
francesa en la moda limeña apunta que «las rigurosas y recientes modas de París
se aclimatan inmediatamente en Lima»
(104).
12
Pardo
señaló como defecto de su sociedad la «imitación ciega de costumbres
extranjeras sumadas a un exagerado provincialismo»
(Watson-Espener 64).
13
Sin embargo, Fuentes sí dedica una sección a «Barbaridades de palabra» (219-220).
14
Durante los duelos limeños era el deber de las asisentes emitir con regularidad «¡Ay! ¡Aiii! ¡Aiiii!» (Fuentes 133).
15
Véanse 45 y
67 donde también alude a la preocupación de tener que
habérselas con aquellos que se reconocen en sus «bosquejos ideales»
. En otro cuadro
declara: «No sé a cuántos
de mis parroquianos les caerá este articulillo como retrato
a Daguerreotipo»
(123). Tal inquietud sobre la
reacción de los lectores informa buena parte de la obra y
recuerda el problema que enfrentaba Pardo y Aliaga con sus
lectores, los cuales «trataban de
descubrir alusiones personales específicas en sus
cuadros»
(Watson-Espener 77).