Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


1

Aunque se ha puesto en duda su fiabilidad, tiene la ventaja, antes del de 1831, de separar los tres niveles educativos: véase Jean-Louis Guereña, «Pour une histoire de la statistique scolaire en Espagne au XIXe siècle», Mélanges de la Casa de Velázquez, XXIII, 1987, pp. 431 y ss.; aprovecho la oportunidad para expresar mi agradecimiento al autor de este artículo, así como a Antonio Viñao Frago, Jacques Soubeyroux, Jean-René Aymes y François Lopez (sin tilde en la o...), por la suma amabilidad con que me han sacado de varias dudas.



 

2

Véase Ángel Valero y Chicarro, Noticias varias y curiosas de Madrid para el año de 1796, M., 1796, pp. 50 y ss.; en 1793-1794, las pupilas de la escuela de educación de niñas dirigida por la condesa viuda de Torrepalma aprenden costura y sastrería de las 8 a las 12 por la mañana en verano, y por la tarde desde las 3 hasta ponerse el sol; y en invierno desde las 9 a la 1 por la mañana y de las 2 y media hasta el anochecer. En cuanto a leer, escribir y contar, «dan sus lecciones» por las noches en sus habitaciones... (A.H.N., Mad., Consejos, 1527-3).



 

3

A. Viñao Frago la calcula, a nivel nacional, en un 23,3 por 100 para la población de 6-13 años («Alfabetización e Ilustración: difusión y usos de la cultura escrita», en «La educación en la Ilustración española», Revista de educación, núm. extraordinario, 1988, p. 289).



 

4

Me fundo principalmente, para el resumen que sigue, en los trabajos de distintos historiadores, entre ellos F. Aguilar Piñal («La enseñanza primaria en Sevilla durante el siglo XVIII», Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, I, 1. seg. época, 1973, pp. 39-93; «La política docente», en Historia de España Menéndez Pidal, vol. XXXI, pp. 439-451); A. Viñao Frago (art. cit.); Julio Ruiz Berrio («Reformas de la enseñanza primaria en la España del despotismo ilustrado: la reforma desde las aulas», en L'enseignement primaire en Espagne et en Amérique latine du XVIIIe siècle à nos jours, Univ. de Tours, 1986, pp. 3-18); las distintas publicaciones colectivas del C.I.R.E.M.I.A., de la Universidad de Tours, realizadas bajo la dirección y con la participación de J.-R. Aymes, E.-M. Fell y J.-L. Guereña; los Documentos para la historia escolar de España, de Lorenzo Luzuriaga (M., 1916), etc.



 

5

J. Ruiz Berrio, «La educación del pueblo español en el proyecto de los Ilustrados», Rev. de educación, núm. extraord., 1988, p. 178.



 

6

Lo descubrí hace más de treinta años, mientras andaba buscando documentación sobre los amigos de Leandro Moratín (en este caso, Juan Antonio Melón y Pedro Estala) para editar el epistolario de «Inarco», es decir en una época en que muy pocos se preocupaban por la historia de la educación, por lo cual no me pareció oportuna su publicación, ni era suficiente mi información para llevarla a cabo; pero siendo entonces profesor adjunto de la Universidad de Burdeos, dirigí una tesina de licenciatura por cuyo tema sentía interés la autora, señorita Marina Carrasco, y que lleva por título: Aspects de l'enseignement primaire à Madrid sous les regnes de Charles III et Charles IV (1759-1808), Bordeaux, Institut d'Études Ibériques et Ibéro-américaines, 1963, 110 pp.; algunos elementos de mi artículo proceden de este trabajo.



 

7

A.H.N., Mad., Estado, 30221 nº 18, 50 fols.; todos los folios (recto) llevan puesto el sello de Consejos, pero en el primero está tachada esta mención.



 

8

Lorenzo Luzuriaga, o.c., p. 271.



 

9

Las firmas observan el orden jerárquico, en tal caso también cronológico, del nombramiento para la comisión: primero los miembros del Colegio, y debajo los «acompañantes»; y estos, mejor dicho, sólo los tres últimos: Melón, Estala y Trabeso, se dejan el «Don» en el tintero...



 
Indice