41
Véase Robert JAMMES: «Elementos burlescos en las Soledades de Góngora», en Edad de Oro, II (1983), p. 116.
42
Véase Antonio VILANOVA: «El peregrino andante en el "Persiles" de Cervantes», en Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, XXII (1949), pp. 114.
43
N° 128, ff. 109v-110r (en ms. 47-VI-10) y ff. 108v-109r (en mss. 47-VI-11, 47-VI-12 y 47-VI-13).
44
MELO: Op. cit. «La cítara de Érato, segunda musa del melodino, y segunda parte de sus versos», pp. 77-135 y 81-82 de la segunda numeración. Respecto al vestido de luto, tal y como se nos irá describiendo a lo largo del romance, remitimos a las descripciones que, por su parte, nos ofrece Cervantes a propósito de Trifaldín el de la Barba Blanca y su acompañamiento (Miguel de CERVANTES: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Edición de Martín de RIQUER (Barcelona: Editorial Planeta, 1975), II, 36.863, y la Dueña Dolorida (Quijote, II, 38, 868). En cuanto a la extrañeza y misterio que despierta alguien vestido de luto -que, en el caso de este romance, es uno de los motivos (junto a la belleza, por supuesto) que de manera recurrente se repite-, recordemos las palabras del narrador cervantino al finalizar la descripción de la entrada por el jardín y el atuendo de luto de Trifaldín: «En fin, su grandeza, su contoneo, su negrura [...] pudiera y pudo suspender a todos aquellos que sin conocerle le miraron» (Quijote, II, 36, 863). Otros dos romances musicados de Melo tienen como tema el luto de una dama: «Con envidias de la gala» (MELO: Op. cit. «La avena de Tersícore...», pp. 56-57) y «Lucir con las sombras, Licis» (MELO: Op. cit. «La avena de Tersícore...», p. 56). Precisamente, una de las cuartetas de «Con envidias de la gala» pone, asimismo, de manifiesto el misterio que el vestido de luto infunde a la belleza de la dama:
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| (vv. 17-20). | ||
45
N° 13, ff. 14v-15r (en ms. 47-VI-10) y ff. 13v-104r (en mss. 47-VI-11, 47-VI-12 y 47-VI-13).