1
Véase: G. Clavería, Notas sobre la poética de Antonio Machado, en Cinco estudios de literatura española moderna, Salamanca, 1945, 95-118. Y en el número dedicado a A. M. por la revista Cuadernos Hispanoamericanos, 11-12 (1949): J. M.ª Valverde, Evolución del sentido espiritual de la obra de A. M., 399-414; Carlo Bo, Observaciones sobre A. M., 523-539; y C. Clavería, Dos estudios norteamericanos sobre A. M., 617-622.
2
«'Erinnerung' soll der Name sein für das Fehlen des Abstands zwischen Subjekt und Objekt, für das lyrische Ineinander. Gegenwärtiges, Vergangenes, ja sogar Künftiges kann in lyrischer Dichtung erinnert werden»
. Emil Staiger, Grundbegriffe der Poetik, Zürich, 2.ª Aufl., 1951; 63-64. A nuestro juicio el recordar -lo pasado, lo presente o lo futuro- no elimina la distancia entre sujeto y objeto en una inmediata fusión de uno con otro, sino que por el contrario abre una distancia, merced a la cual pasado, presente o futuro, recordados, aparecen como una pérdida hacia la que el sujeto tiende con nostalgia. Recuerdo es esencialmente nostalgia.
3
«... la barbarie casticista, que pretende hacer algo por la mera renuncia a la cultura universal»
. A. Machado, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, Madrid, Espasa-Calpe, 1936.
4
Cito siempre por A. Machado, Poesías Completas, Madrid, Espasa-Calpe, 1946 (6.ª edición). Las cifras arábigas indican la página. Más abajo, y en adelante, los números romanos el poema correspondiente, según el lugar de orden en que aparece en dicha edición.
5
El lenguaje poético representa una condensación del lenguaje literario en general, sobre el cual resultan adecuadas, a nuestro propósito, estas observaciones de Bally: «La langue littéraire a son vocabulaire (glaive pour epée, senteur pour parfum, orée d'un bois, sente pour sentier), ses clichés tout faits (vendre chèrement sa vie, mordre la poussière), u ne construction conventionnelle des phrases (Je viens dans son temple adorer l'Éternel; Poète, prends ton luth et me donne un baiser). Vivant dans le passé, elle est naturellement archaisante»
. Ch. Bally, Le langage et la vie, Paris, 1926, 45.
6
Las extensas posibilidades de la apócope en la lengua medieval favorecen la riqueza verbal, la preñez numérica del verso. Formas como 'fues', 'vies', 'diz', quando l'mandó, dulz o duz, ha por hace, sacól', quierom'ir, etc., hacen posible que el verso contenga más palabras. En la lengua moderna la apócope, salvo casos ya tradicionalmente fijados, no existe. La lengua poética de Garcilaso y Herrera no tiene ni las posibilidades medievales ni la rigidez actual: sus apócopes y sinalefas escritas reflejan modos italianos. Así en este verso lleno, de Herrera (Soneto XII): d'una ardua cumbre á un cerro vo enriscado
('de una ardua cumbre a un cerro voy enriscado').
7
Sobre este arcaísmo impropiamente dicho advierte J. Marouzeau: «le mot bénéficie du prestige des choses abolies»
. Précis de stylistique française, Paris, 1950, 120.
8
Sobre esta fase sentimental en la biografía de A. Machado puede consultarse, por el valor de los textos epistolares del poeta allí transcritos y prescindiendo de la fronda adjetival con que la autora llena páginas y páginas, el libro de Concha Espina De Antonio Machado a su grande y secreto amor, Madrid, Lifesa, s. a. (publicación reciente).
9
Dámaso Alonso: Poesías olvidadas de Antonio Machado (en: D. A., Poetas españoles contemporáneos, Madrid, 1952).
10
Estas leves concomitancias de la poesía de Machado con la lírica del XIX no han pasado del todo inadvertidas, si bien en otro sentido que el idiomático. Aparte la influencia de Bécquer (véase más adelante), no faltan incluso notas campoamorinas. Así, observa Luis Rosales (Muerte y resurrección de Antonio Machado, en Cuad. Hisp.-amer., vol. cit., pág. 473, nota): «esta composición y algunas otras de Don Antonio, tienen un inequívoco acento campoamoriano. Recuérdese: Mas pasado el primer aniversario / ¿cómo eran, preguntó, pardos o negros / sus ojos...»