171
En el texto van del propio Mariner dos epigramas latinos traducidos por Lope, y de éste, además, tres composiciones poéticas en castellano.
172
Las poesías que el Mro. Pedro de Torres Rámila presentó en el expresado certamen poético celebrado en las solemnes fiestas a la dedicatoria de la capilla del Sagrario de la catedral de Toledo, por octubre de 1616, están en la relación que de dichas fiestas escribió y publicó el Ldo. Pedro de Herrera (Madrid, Luis Sánchez, 1617, en 4.º). Son: un soneto insípido y culto (fol. 99 vuelto); tres epigramas latinos (folios 117 y 118 vueltos), y otra composición latina en treinta versos heroicos172.1. Uno de los epigramas es el citado y calificado de miserable por Lope en el prólogo, arriba extractado, del Triunfo de la Fe en los Reinos del Japón. Dice así (habla con el Cardenal Arzobispo de Toledo, D. Bernardo de Sandoval y Rojas):
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Con perdón del Fénix, y de la cacofonía del patri fratri, no me parecen inelegantes los versos latinos de Torres Rámila. El libro no expresa cuáles fueron las composiciones premiadas.
| 172.1 |
Corresponden al asunto noveno del certamen «treinta versos heroicos con imitación de los antiguos, describiendo la iglesia de Toledo, con alabanzas della». (Folios 121 vuelto y 122.) | |
173
Alusión al soneto satírico, escrito por D. Luis de Góngora, contra Quevedo (es el CXLII del tomo II de las obras de D. Luis de Góngora, comentadas por D. García de Salcedo Coronel (Madrid, 1644), que empieza:
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y cuyo segundo cuarteto dice:
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Belerofonte, según la fábula, cabalgó en el caballo Pegaso cuando acometió y llevó a cabo la empresa de matar la Chimera.
174
Fue hijo del Dr. Asensio López, eminente jurisconsulto, y de D.ª Francisca de Tobar y Montalbán; nació en Madrid a fines del siglo XVI. Tuvo muy estrechas relaciones de amistad con Quevedo, pero fueron más íntimas y afectuosas los que le unieron con Lope de Vega Carpio. Escribió en su defensa los opúsculos que citamos en el Teatro: dedicole el excelente retrato que va al frente del Laurel de Apolo, y reunió los elogios, debidos a célebres plumas, que rodean aquella estampa; dos años después, en 1632, escribió el prólogo de la Dorotea, obra del mismo grande ingenio. Este le dedicó su comedia La villana de Getafe. (Parte catorce: Madrid, 1620.)
Perteneció a la congregación de San Pedro, de sacerdotes naturales de Madrid, desde el año de 1634. Falleció en esta capital el 6 de julio de 1665.
Dejó escritas otras varias obras que no se han impreso y menciona D. N. Antonio: Los amores de Ismene, El juicio de Paris, Vida de Augusto César, Traducción de Pausanias, etc.
El elogio que Lope le dedicó en la silva séptima del Laurel de Apolo, es el siguiente:
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Sirvan de muestra los siguientes fragmentos:
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Puede referirse a la de Miguel Martínez, editor que fue en el año de 1618 de la Segunda parte de comedias de Lope.
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Nació el Dr. Suárez de Figueroa en Valladolid, a mediados del siglo XVI. Profesó la Jurisprudencia y sirvió al Estado con varios cargos jurídicos por más de cuarenta años, ya en la Península ya en los reinos de Italia. Ignóranse la fecha de su muerte: parece que aún vivía por el año de 1621. Dotado de grande ingenio, a la vez que de un carácter adusto, sombrío y maldiciente, escribió en verso y prosa diferentes obras que le han dado renombre y fama de excelente poeta, feliz inventor, crítico, historiador y filósofo. La traducción en verso castellano de El pastor Fido, de Guarino (Nápoles, 1602: Valencia, 1609), y la novela pastoril denominada La constante Amarilis (Valencia, 1609), son sus más celebradas producciones. Agréguense, el poema España defendida (Madrid, 1612), El pasajero (ib., 1617). La plaza universal de las ciencias (ib., 1615) y otras nueve, no todas impresas. Lope se vengó de él omitiéndole en el Laurel de Apolo. Pero en cambio, recibió de Cervantes un justo elogio en el Viaje del Parnaso.
Es indudablemente el disfrazado Satyrio de la Expostulatio Spongiae. Véase textuales los pasajes siguientes que allí se ponen en su boca:
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«Ita notum est (inquit) per omnes Hispanioe et Italiae partes Satyrionis, nomen... Primum quidem Aresius ab omnibus simpliciter vocabar... (Aresius, Suares o Suaresius). Ex quo, si non mihi Satyrionis, traductoris certae... nomen remansisset. Nam Italia, cujus tantam, librorum farraginem, Hispana dictione donavi, mihi saltem in tanti laboris praemium hunc titulum indulsisset, si statim et monumentis indignum laboris mei beneficium reputasset...» |
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¿Quiénes eran Filocalo y Curio? El anotador de mi ejemplar lo calla. Nada parecen revelar sus fingidos nombres: uno y otro se encuentran en los diccionarios: Philocalos se traduce, por su etimología, amor bueno, honesto. Curio-curionis tuvo varios significados: el prefecto de la cura; el que transmitía al pueblo la respuesta del príncipe; el sacerdote del templo de cada curia; el actor que recitaba el prólogo; el pregonero: equivalía también a curioso. Agnus curio = cordero muy flaco.
179
«In dulcissimum fabularum locum.» ¿Se aludirá en esta frase a lo mucho que se mentiría en la tienda del bibliopola, o a la circunstancia de hallarse situada enfrente del Mentidero de San Felipe, o tal vez a ciertas especies del género que en ella se guardaba y expendía?
180
Alude, según la nota manuscrita marginal de mi ejemplar (y aun sin ella pudiera inferirse), al Dr. Cristóbal Pérez de Herrera, médico de cámara del Rey y del reino, protomédico de las galeras de España (de aquí Thalasio el marino), que en Madrid, aquel mismo año de 1618, había publicado sus Proverbios morales y consejos christianos... Enigmas filosóficos, naturales y morales, con sus comentos... (con otros opúsculos al fin), y antes su Compendium totius medicine... (Anno 1614. Matriti), a cuyos dos libros hace referencia el crítico. No mereció elogio alguno de Lope, aunque sí de otros señalados ingenios.