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La cantidad de agua caída en el año en el territorio que se dilata desde el Renaico hasta el Cautín, que fluctúa entre 1.500 y 2.000 milímetros, y la abundante humedad del aire, contribuyen a mantener en esta sección del sur extensos y crecidos prados.
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Datos de madereros de Temuco.
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Investigación del autor.
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Muy a menudo se descubren en las provincias del antiguo territorio araucano restos de grandes lavaderos, que sus descubridores toman por ricas minas tapadas por los indios, y misteriosamente buscan socios para emprender trabajos. En Voipire, como 4 leguas al sur de Villarrica, entre bosques y matorrales, han encontrado los ingenieros de la colonización restos de caminos antiquísimos y extensos lavaderos, que atestiguan un trabajo enorme de explotación. (Datos del ingeniero don Francisco Munizaga).
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Domeyko, Tratado de ensayes, Tomo I, página 464. A. Orrego Cortes, Los lavaderos auríferos de Chile, publicado en «Las Últimas Noticias» de El Mercurio, marzo de 1903.
El procedimiento de explotación más usual ha consistido en echar las tierras auríferas en una canal de madera de largo variable, de 2 a 3 metros, por 0.30 centímetros de ancho, separar a mano las piedras y dislocar los grumos de greda. Imprimiendo un pequeño movimiento a la canal las aguas arrastran el lodo o partes livianas y dejan el oro en pequeñas «pepitas» detenido en los listones transversales que aquella tiene.
Dase el nombre de «circa» al terreno sólido en que descansan los aluviones que han arrastrado oro, el cual por su mayor densidad se deposita en la parte más baja. Generalmente las «circas» son de rocas estratificadas, esquitas muy magnesiadas, pizarras. En los lavaderos de las cordilleras son rocas volcánicas, traquitas; otras veces son terrenos conglomerados, como en el alto Biobío.
Los mejores lavaderos son sin duda los que se encuentran en la región central, de la cordillera de Nahuelbuta y sierra de Nielol.
Hay depósitos en que el oro está mezclado con esquita pizarra y grandes piedras de cuarzo. Otros lavaderos son formados por una mezcla de esquita pizarra y arcilla. Los depósitos auríferos que se encuentran sobre las lomas son mezclas de arcillas, piedras cuarcíferas redondeadas, esquitas y tierra vegetal, y el oro se halla diseminado en toda la masa, aunque siempre en más abundancia en la «circa»; es de granos gruesos. Por último, los lavaderos de los ríos y riachuelos son en su mayor parte de arenas más o menos finas, por la degastación que han experimentado las rocas por el roce que les imprimen las aguas en su largo curso. En éstos no hay gredas y el oro es muy fino, sobre todo cerca del mar.
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Archivo de la intendencia de Malleco; notas de 1863.
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Archivo de la intendencia de Malleco, libro de notas, 1864.
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Componían esa comisión el sargento mayor graduado Benjamín Viel, el subteniente Alberto Zerrano y el ingeniero de provincia Manuel Yentick. En 1868 se constituyó esta comisión con nombramiento supremo. Se nombró jefe de ella a don Alejandro Guido de Vignau, ingeniero civil de segunda clase, y miembros a don Tirso Rodríguez y don Teodoro Schmidt, quien formaba parte de la comisión militar que existía en Angol. El 19 de junio se agregó el ingeniero don Guillermo Hoffman. Habiendo dejado el servicio Guido de Vignau, entró a reemplazarlo como jefe don Tirso Rodríguez, el 6 de agosto de 1869. El año 1871 componían la comisión los ingenieros Tirso Rodríguez, Teodoro Schmidt, Elías Montaner y el ayudante Natalio Godoy. Gozaban los primeros de una remuneración de cien pesos mensuales y dos de viático y el segundo, de cuarenta pesos. El primer ayudante que hubo, don José María Ruiz, muerto en el servicio, ganó la miserable suma de veinticinco pesos al mes. Esta primera renta fue aumentándose en el transcurso de los años. El 9 de noviembre de 1871 se nombró al primer secretario de la comisión, que fue don David Jarpa.
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Archivo de la subinspección de tierras y colonización; libros de colonos nacionales.
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Archivo de la subinspección de tierras y colonización; libro de colonos, 1868.