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En Londres el humo del carbón de piedra ennegrece en tal forma que se está obligado a dar jabón a los presos para que se laven el rostro y las manos.
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Un pobre deshollinador de diez y seis años, todo andrajoso, con los pies desnudos y las piernas rojas y agrietadas por el frío, fue puesto en prisión por una ligera falta. El baño caliente que se le hizo tomar al entrar le pareció una cosa deliciosa; pero lo que excitó más su sorpresa fue el escuchar decir que se pusiera medias y zapatos. ¿Voy a llevar esto? ¿Y eso? ¿Y tal otra cosa todavía? Preguntaba a cada pieza de traje que se le daba. Su gozo llegó al colmo cuando se vio en su celda; volteaba y volvía a voltear con alegría su colcha y no osaba creer que tanta dicha fuera posible; titubeando preguntó si era cierto que iba a dormir en una cama. A la mañana siguiente, habiéndole preguntado el gobernador qué pensaba de su situación, respondió. Lo que yo pienso, dijo es, que maldito sea yo si trabajo en mi vida. El menor se atuvo a su palabra; más tarde fue deportado. (Informe de los comisarios).
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| látigo | 9 | |
| cadenas o esposas | 4 | |
| confinamiento solitario | 3232 | |
| otros castigos | 8760 |
Moureau-Chistophe. Table des punitions. Cold-Bath, durant une année.
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De 109.495 individuos
que han residido en las diversas prisiones de Inglaterra,
durante el curso del año 1837 se han contado 24.876
reincidentes, de los cuales 12.920 estaban por primera vez,
5.190 por segunda vez, 2.312 por tercera, 4.454 por cuarta
y más. Los reincidentes no comprobados debían
ser más numerosos
(Moreau-Christophe).
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Se evalúa de 15 a 20 libras de esterlinas, el costo de la construcción de una rueda de andar (tread wheel), para cada individuo. El tread wheel de la casa de corrección de Cold-Bath-Fields ha costado, se dice, más de doce mil libras (trescientos mil francos), (Moreau). ¡He ahí un instrumento de tortura que cuesta un poco caro!
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No
hay ningún lugar, en las prisiones de Inglaterra,
talleres organizados como en las prisiones de Francia. La
industria libre se horrorizaría
(Moreau-Christophe).
47
Esta prisión
ha costado la suma enorme de 788,000 libras esterlinas (19,700,000
francos de nuestra moneda)
(Lecons du docteur Julius, t.
II, p. 47).
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Pero los detenidos de una misma categoría se reúnen dos veces por día en el patio que les es asignado para paseo. Este paseo tiene lugar en silencio. Consiste en marchas y contramarchas que los detenidos hacen uno tras otro, bajo la vigilancia de un guardián.
Los hemos visto también reunidos en la capilla. Se reúnen de manera igual en la escuela, en la máquina para bombear el agua, en los corredores del pasaje, en los lugares donde se lava las manos, etc.
Aquellas reuniones, aunque momentáneas y sumisas a las leyes de una disciplina severa, no tienen menos por resultado el establecer entre los presos relaciones peligrosas, sino durante la duración de la pena, al menos por la época de su puesta en libertad. Tampoco dudo que el poco de fruto que ha dado hasta hoy día esta institución no debe ser atribuida, en su mayor parte a los vicios que esta prisión tiene de común con las casas de corrección ordinarias.
(Moreau-Christophe)
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El
gasto para cada uno de ellos (los presos de Mil-Bank) ha
sido de 26 ½ libras más o menos, o 665 francos
de nuestra moneda... En 1837, el producto de los trabajos,
en todas las prisiones de Inglaterra, no se ha elevado sino
a 6,601 libras esterlinas, y los gastos de mantenimiento
y de guardia de las misma prisiones da la enorme suma de
243,989 libras esterlinas. Los ingresos de las mismas prisiones,
comprendido el producto citado arriba de los trabajos de
los detenidos, han sido de 21,711 libras; de lo cual se sigue
que el gasto total de las prisiones de Inglaterra, durante
el año 1837 se ha elevado a 222,277 libras esterlinas,
sin comprender los gastos relativos a los edificios. El precio
del día de cada presidiario varía habitualmente,
según el régimen seguido en cada prisión,
de 1 a 2 chelines por cabeza y por día (de 1 franco
25 a 2 francos 50). La penitenciería de Mil-Bank no
entra en lo menor en estos cálculos
(Moreau-Christophe).
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Madame viuda Nathan de Rothschild es de una caridad admirable para con sus correligionarios; ha establecido en Londres una escuela donde 500 niños de seis a doce años reciben una educación apropiada a su condición. Ella los viste y paga su aprendizaje y a los maestros que se les pone para enseñar las profesiones. Da también canastillas y presta socorro a las mujeres que dan a luz, y provee las necesidades de los ancianos inválidos o enfermos. Además los miembros de la numerosa familia de los Rothschild se distinguen por su bondadosa caridad, y por la juiciosa rectitud con que la ofrecen.