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Ved nota XII. Heraldo disfrazado. (N. del a.)

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No necesitamos decir que todo lo que sigue es imaginario. (N. del a.)

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3. Ved Ensayo sobre lo pintoresco, de Price, en particular la bella y poética descripción que, hace de sus propios sentimientos al ver destruir, por la voluntad de un innovador, un antiguo jardín secuestrado, con sus setos de tejos, sus adornadas puertas de hierro y florestas. (N. del a.)

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Se refería a la obra de W. Scott, The Bride of Lammermor. (N. del t.)

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El verso de Shakespeare es: Chewing the cud of sweet and bitter fancy, reflexionando con dulce y amarga fantasía. (N. del t.)

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Esta editio princeps, que, en buen estado de conservación, es muy buscada por los entendidos, se titula Les Cent Nouveles, contenant Cent Histoires Nouveaux, qui sont moult plaisans à raconter en toutes bonnes compagnies par maniere de joyeuxeté. Paris, Antoine Verard. Sans date d'anée d'impression, in folio gotique. Ved a De Bure. (N. del a.)

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7

Cada vocación tenía en la Edad Media su santo protector. La caza, con sus azares y andanzas, que a tantos ocupaba y que a todos divertía, estaba bajo la protección de San Humberto.

Este santo de los bosques fué hijo de Beltrán, duque de Aquitania, y mientras estuvo en el estado secular fué cortesano del rey Pepino. Era muy aficionado a la caza, y acostumbraba a descuidar sus deberes religiosos por esta diversión. Una vez que estaba ocupado en este pasatiempo se le apareció un ciervo con un crucifijo sujeto entre los cuernos Y oyó una voz que le amenazaba con el castigo eterno si no se arrepentía de sus pecados. Se retiró del mundo y se hizo fraile, retirándose también al claustro su esposa. Humberto llegó a ser después obispo de Macstricht y Lieja, y por su celo en destruir los restos de la idolatría se le llamó apóstol de las Ardenas y de Brabante. A los que descienden de su estirpe se les atribuye el poder de curar a personas mordidas por perros rabiosos. (N. del a.)

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8

A veces se le daba ese nombre al gran árbol enfrente de un castillo escocés. Es difícil saber su origen; pero a esa distancia del castillo el lord recibía a los huéspedes de rango y hasta allí los acompañaba cuando se marchaban. (N. del a.)

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9

Este fué Adolfo, hijo de Arnoldo y Catalina de Borbón. La presente historia tiene poco que ver con él, aunque es uno de los caracteres más atroces de su época. Hizo la guerra a su padre, en cuya lucha, tan poco natural, hizo prisionero al pobre viejo, y empleó con él la violencia más brutal, llegando, según se cuenta, a alzarle la mano. Arnoldo, resentido de este trato, desheredó al inhumano vástago y vendió a Carlos de Borgoña cuantos derechos tenía sobre el ducado de Gueldres y condado de Zutphen. María de Borgoña, hija de Carlos, devolvió estos derechos al desnaturalizado Adolfo, que fué asesinado en 1477. (N. del a.)

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10

Esta parte del reinado de Luis XI fué muy perturbada por las intrigas del condestable Saint Paul, que se declaró independiente, y mantuvo intrigas con Inglaterra, Francia y Borgoña al mismo tiempo. Según la suerte corriente en políticos de esa clase, el condestable acabó por atraerse la animosidad de todos los poderosos vecinos a quienes sucesivamente había entretenido y engañado. Fué entregado por el duque de Borgoña al rey de Francia, juzgado y ejecutado precipitadamente por traidor en 1475. (N. del a.)

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