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El conceder la mano de una heredera, como consecuencia del resultado de un combate, no es probable que ocurriese con tanta frecuencia en el siglo XIV, como cuando las leyes de caballería se llevaban con más rigor. Sin embargo, no es improbable que ocurriese en época de príncipe tan absoluto como el duque Carlos, en las circunstancias expuestas. (N. del a.)

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62

Casi no es necesario aclarar que el matrimonio de Guillermo de la Marck con lady Hameline es tan apócrifo como la misma dama. La esposa verdadera del Jabalí Salvaje de las Ardenas fué Juana d'Arschel, baronesa de Scoonhoven. (N. del a.)

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63

Véase nota XIII. Ataque de Lieja, al final del tomo. (N. del a.)

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64

Una expresión en argot escocés para designar la muerte. (N. del a.)

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65

Ya hemos llamado la atención sobre el anacronismo relativo a los crímenes cometidos por este terrible barón, y no es necesario repetir que, si en realidad asesinó al obispo de Lieja en 1482, el conde de La Marck no pudo ser muerto en la defensa de Lieja cuatro años antes. En realidad, el Jabalí Salvaje de las Ardenas, como de ordinario se le llamaba, era de buena estirpe, siendo el tercer hijo de Juan I, conde de La Marck y Aremberg, y progenitor de la rama llamada barones de Lumain. No escapó al castigo que merecían sus atrocidades, aunque no tuvo lugar en la época o de la manera narrada en el texto. Maximiliano, emperador de Austria, le mandó detener en Utrecht, donde fué decapitado en 1485, tres años después de la muerte del obispo de Lieja. (N. del a.)

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Antigua rima, por la que los Lesies justifican su descendencia de un antiguo caballero, del que se dice mató a un gigantesco campeón húngaro, y formó un nombre adecuado para él con un juego de palabras sobre el sitio en que derrotó a su adversario. (N. del a.)

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E come à ritornare in sua contrada

Trovasse e buon naviglio e miglior tempo

E dell' India a Medor desse lo scettro

Forse altri cantera con milior plettro.

Orlando Furioso, canto XXX, stanza 16. (N. del a.)



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