Romanización de las gentes de Hispania
Pilar Rivero
Julián Pelegrín
Fruto de la conquista romana de la Península Ibérica es el proceso de transformación experimentado por sus habitantes, los cuales, de un modo paulatino y comenzando por las regiones que se vieron afectadas en primer lugar por la presencia romana, literalmente, y desde la perspectiva oficial dominante a comienzos del Principado, «se convirtieron en romanos»
. Este fenómeno, tradicionalmente denominado «romanización», presenta en realidad múltiples facetas derivadas de la interacción cultural existente entre romanos e indígenas, matices que son simplificados por Estrabón en beneficio de una imagen homogeneizadora del dominio romano.
Historiador y geógrafo griego nacido en Amasia del Ponto (65 a. C. - ca. 19 d. C.), además de una Historia hoy perdida que continuaba a la de Polibio, Estrabón es conocido por su Geografía, la cual ha llegado hasta nuestros días prácticamente íntegra. Redactada en diecisiete libros, se trata de una auténtica etnogeografía que describía el mundo conocido y sus habitantes y que reúne un enorme volumen de información de carácter geográfico, etnográfico, histórico y mitológico.
«Con la prosperidad del país les llegó a los turdetanos la civilización y la organización política; y, debido a la vecindad, o, como ha dicho Polibio, por el parentesco, también a los celtas, aunque en menor medida, porque la mayoría viven en aldeas. Sin embargo los turdetanos, en particular los que habitan en las proximidades del Betis, se han tornado por completo al carácter de los romanos y ni siquiera recuerdan ya su propia lengua. La mayoría se han convertido en latinos y han recibido colonos romanos, de modo que poco les falta para ser todos romanos. Las ciudades mixtas que se fundan en la actualidad, como Pax Augusta entre los célticos, Emérita Augusta entre los túrdulos, Cesaraugusta junto a los celtíberos y algunos otros asentamientos, muestran a las claras la transformación de los citados modos de vida. Todos los iberos que muestran este carácter son llamados estolados, y entre éstos se cuentan incluso los celtíberos, que antaño fueron tenidos por los más fieros de todos».
(Estrabón, Geografía, III, 2, p. 15. Traducción propia a partir de la publicada por María José Meana, Madrid, Biblioteca Clásica Gredos, 1992.)