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Martín de Riquer (Cervantes 1994: 931) elabora un catálogo sobre los orígenes de los consejos que don Quijote da a Sancho y encuentra su procedencia en Isócrates, Juan de Castilla, Gracián Dantisco y Giovanni della Casa, entre otros. Cabe anotar que la mayoría de estos pensadores elaboran registros escritos de la sabiduría popular europea de tradición oral.
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Hemos trabajado con la edición anotada de la Biblia (Dios habla hoy), publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas, cuya versión de los textos y de las notas es de 1987, reimpresa en 1991. A ella remitimos para nuestro análisis y, en particular, sobre esta «Introducción».
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La noche de Walpurgis conlleva una inversión social, inclusive si consideramos la versión satánica del solsticio, cuando se celebraban aquelarres. Estos rituales -ya fueran paganos o satánicos- implicaban un retorcimiento del orden cósmico (no manda Dios, sino el Demonio), del orden social (desenfreno sexual) y del orden cultural (los que detentaban el poder -nobleza o iglesia-, lo perdían en estos ritos).
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Sin duda, resultaría sumamente interesante realizar una investigación sobre la intertextualidad y el mecanismo paródico entre el refranero salomónico y el sanchesco (expuesto a lo largo de la novela), con el fin de analizar si la carnavalización del texto bíblico (y del rey «sabio») se extiende más allá de la Ínsula Barataria para abarcar todo el Quijote. Según lo apuntado por Joly, podría encontrarse a Salomón como fuente del saber sanchesco, lo cual implicaría, sin duda, una parodia carnavalesca. Pero ésa es otra historia.