21
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, cuenta una carta de Santa Teresa (1576) en la que recrimina a Lorenzo, enriquecido en Quito, y con un don presuntuoso (Las corrientes literarias en la América Hispánica, México 1969, p. 40). La confusión de la Santa en la utilización de los tratamientos es recordada por MENÉNDEZ PIDAL en El estilo de Santa Teresa (La lengua de Cristóbal Colón, Col. Austral, n. 280, p. 133).
22
Vid. mi Nebrija en tres antiguas gramáticas amerindias (nahuatl, quechua y chibcha), en prensa.
23
A veces creo que ciertas expresiones proceden de un saber, digamos, folclórico, como en las instrucciones a los PP. Broet y Salmerón (1541) cuando escribe: «En el expedir negocios ser liberales de tiempo, es a saber: prometiendo para mañana, hoy, si fuere posible, sea hecho». Digamos «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy». También en la Autobiografía, si la referencia es del propio Fundador, se lee: Charitas incipit a se ipsa [sic], equivalente a la caridad empieza por uno mismo.
24
Pienso que pueda ser vasco el señora de casa que aparece en una carta a su sobrino Beltrán de Loyola (p. 745), pues no encuentro el sintagma en antiguo español y podría traducir el echeandra, que aparece en el Fuero General de Navarra.
25
Autobiografía, en Obras, p. 121.
26
Idem, págs. 132 y 133 y notas de la edición española.
27
La cronología es la que se da en Obras y aunque cambia en un año la de Rivadeneira (p. 29 b), creo que ambas coinciden. Ignacio llegó a Jerusalén el 4 de septiembre de 1523 y el 3 de octubre estaba ya en Chipre. A comienzos de 1524, partió de Venecia para regresar a Barcelona; volvió a Manresa y llevó a cabo las gestiones con Roser y Ardévol; el año 1525, estudió gramática en el estudio general de Barcelona.
28
RIVADENEIRA, p. 29 b.
29
Obras, p. 206.
30
Parece trivial aducir la obra maestra de MARCEL BATAILLON, Erasmo y España, México 1950. En la obra de Willehad Paul Eckert, Erasmus von Rotterdam Werk and Wirkung, Colonia 1967, no faltan las referencias a Juan de Valdés, por ejemplo en las págs. 106 y 296, a propósito de la influencia que ejerció el sabio holandés sobre el Diálogo de la doctrina cristiana y, erróneamente, con referencia al Diálogo de Mercurio y Carón.